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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Situación actual de la economía española (II) NOVIEMBRE 2011

Tres años hace ya de la llegada de la crisis. Tras los buenos años de la última década y la postura del gobierno de evitar un clima de miedo y desconfianza negando la situación, la crisis pareció no golpear muy duramente a la sociedad, a excepción del sector de la construcción, donde el parón fue repentino y brutal. Una serie de políticas de dudosa eficiencia como el plan E, ayudaron a amortiguar la crisis y que miles empresas constructoras aguantasen a sus empleados al menos durante unos meses. Pero en cuanto se acabó el dinero, el ajuste fue inevitable y la realidad sobrevino sin contemplaciones.

En la sociedad general parecía como si no pasara casi nada. Pero a lo largo de los meses se fue descubriendo la gravedad de la situación. Hasta que la crisis no tocó de cerca, la sociedad no se dio cuenta que ya no estábamos en la gran época de la década pasada. Ya en 2010 se vio la realidad. Medidas del gobierno como el incremento del IVA en 2 puntos, no en el momento más oportuno, o el ya comentado Plan E, no evitaron el colapso. Políticas de emergencia como estas o como la reforma del mercado laboral, no parecen que hayan dado los resultados deseados. El gobierno agotado desde hace ya año y medio, tan sólo ha podido llevar a cabo, no sin reticencias, medidas de ajuste presupuestario de cara a Europa y a los problemas de la deuda, con recortes en el Sector Público o retirando muchas de las medidas sociales que había puesto en marcha con anterioridad, que están manteniendo, o más bien evitando que la desconfianza de los mercados se cebe con nuestra economía. Una economía cuyos datos son algo más que bastante preocupantes.

El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2006 era de un gran 4% mientras que en 2009 se hundió hasta los -3,70% negativos. Entramos en recesión. En 2010 se consiguió volver ligerísimamente al crecimiento positivo con un 0,1% dando algo de esperanza a que se volverían a alcanzar datos de crecimiento en los próximos años, pero en este 2011 los nubarrones de pesimismo vuelven a rondar en la economía española, que trimestre a trimestre ha ido desacelerándose. Con un 0,4% el primer trimestre se pasó a un 0,2% en el segundo, y la mala noticia ha llegado con los datos del tercer trimestre del año que dan un crecimiento nulo de la economía española, es decir, un 0,0%. Parece que nos adentramos de nuevo en datos de recesión ya que las previsiones dicen que terminaremos el año con -0,1% de crecimiento intertrimestral. Los datos interanuales para todo el 2011, según Ernst-Young, dan un pobre 0,7% pero a lo que hemos de mirar con la perspectiva decreciente de los distintos trimestres. Las previsiones para el 2012 daban un crecimiento de 1,2% pero a saber ahora si estos pronósticos acertarán. La crisis de la deuda, los ajustes del Sector Público o el proceso de desendeudamiento de empresas y familias pueden ser algunos de los factores a los que podemos achacar estos datos tan pobres. En todo caso lo que si podemos afirmar es que estamos metidos de lleno en una época de estancamiento casi absoluto y donde los grandes damnificados y en donde se representa la crisis es en cada una de las personas y familias que componen la sociedad española.

Acabamos de conocer los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA). Realmente son dramáticos y terribles. La EPA sitúa la tasa de paro en el 21,52% e incluso el EUROSTAT la considera mayor con un 22,6%. Una tasa realmente brutal que deja como de otro mundo la tasa de hace apenas 4 años cuando se encontraba en un ahora espectacular 8,3% de tasa de desempleo. Hoy más de 5 millones de españoles se encuentran en paro. Poco más se puede comentar ante estos datos y todo calificativo se queda corto. La manera en que sigue aumentando el paro no es lo peor, sino que lo más preocupante es que no hay visos de mejora. El desempleo juvenil, de gente preparada y con ganas de emprender sus carreras profesionales, trunca casi toda opción. La gente no se está quedando quieta y están continuando su formación académica o de idiomas, pero lo que le faltará a esta generación será una experiencia profesional para llevar a cabo bien un trabajo en el futuro. Por ello, la emigración empieza a estar en boca de muchos, con la consecuente fuga de cerebros que puede llevar al país a la pérdida de parte de toda una generación de jóvenes. Tras ellos, está la historia de cada vez más familias que se encuentran con la imposibilidad de hacer frente a sus cuentas. En Europa, España es el país con mayor tasa de desempleo, seguido de Irlanda con 14,2%, Eslovaquia con 13,4% y Portugal con 12,5%. Uno se hace la pregunta de en dónde estará el secreto para que países como Austria, que tiene la menor tasa, alcance tan sólo el 3,9%. El desempleo es el mayor problema que sufre ahora mismo España.

Y sin empleo, no hay ingresos para el estado. Entra entonces el problema del que tanto llevamos oyendo los últimos meses: la deuda, que está arrastrando como un ancla a la economía española en términos de confianza y crédito . Aunque grande, España en comparación con otros países como Italia por ejemplo con más del 100% de deuda, no tenía una excesiva deuda pública con un 68% (El límite impuesto por la zona euro es 60%). El problema viene cuando el denominador de la relación, que es el PIB, empieza a disminuir aunque lo que se deba siga siendo parecido. Automáticamente la ratio de deuda se dispara hacia arriba. Las políticas llevadas a cabo para mitigar este efecto están tratando, mediante la reducción del gasto público, que no ocurra lo que está ocurriendo a Grecia, con una estratosférica deuda del 158%, donde simplemente no llega el dinero ni para pagar los sueldos del funcionariado. Pero la real solución a esto no es otra que se vuelva a crear empleo y que los ciudadanos, con sus impuestos y cotizaciones, sustenten el sistema. La gran pregunta es ¿y cómo creamos empleo y salimos de esta pescadilla que se muerde la cola?

Hay que recuperar el crédito, perdido tras los colapsos financieros, y hay que recuperar la confianza que trasmitía este país cuando las cosas iban bien. En ello están los recientes ajustes presupuestarios y los que seguro vendrán. El gobierno que entra tiene una muy difícil misión. Tendrá que ser valiente para tomar decisiones duras que seguro le provocarán más de un revés. Por una vez esperemos que se antepongan las necesidades generales a los beneficios políticos y demos, por el bien de todos, la vuelta a la tortilla. Está claro que no sólo va a depender de nosotros, pero su misión será convencer de que se puede salir de esta y por ello, aunque estemos de acuerdo o en desacuerdo con el partido entrante, deberemos aunar esfuerzos y sobre todo mentalidades para pensar que este cambio de gobierno pueda suponer el rayo de luz que necesita la economía española para salir adelante, o al menos, que así lo vean Europa, los prestadores y grandes capitales para volver a nuestro país. Esperemos que así sea.

Pablo Martín Sarobe. Licenciado en Economía

jueves, 25 de noviembre de 2010

Esto está muy mal ehh!

Lamentablemente, esta es la frase más repetida y oída por las calles aquí estos últimos meses en España. No hay conversación en la que no aparezca el comentario: es que.. esto está muy mal, ehh!”. Al final, se acaba hablando siempre de lo mismo, pues es lo que nos rodea y afecta, un grave problema común a todos estos días, la situación de la economía y al fin y al cabo la situación de la vida futura que nos espera.

La sociedad española lleva mucho tiempo esperando paciente, e incluso escéptica la mayoría, a la salida de esta crisis. Una crisis de la que hemos oído hablar mucho pero que ha tardado, en muchos casos, en afectar a la vida real de la gente. Y es que desde la entrada de lleno en la crisis allá en 2008, hace ya dos años, no se ha dejado de seguir llevando un ritmo de vida similar al de antes de esta situación, demasiadas veces superior a las oportunidades reales. Lo real es que hay que irse concienciando que esto se acabó y que realmente se tardaran muchos años volver a esos años de bonanza. Desgraciadamente, ahora viene lo peor y hay que apretarse el cinturón y arrimar el hombro.

No quiero parecer pesimista, pero llega un momento en que hay que coger el toro por los cuernos y afrontar la dura realidad. Ahora nos llega la crisis a nosotros, a la ciudadanía de a pie. Los más de 4 millones de parados (registrados) ya saben de lo que hablo y el resto también presiente lo que nos espera. Parar la destrucción de empleo es primordial, pero lo grave es que después de esto, no se vuelva a crear, y esto, poco a poco, para el país. Si la gente no trabaja, no hay dinero para pagar impuestos, no hay dinero para el Estado, no hay pensiones ni dinero público para infraestructuras, ni para crear a su vez trabajo. Si la gente no trabaja no hay dinero para consumir, no hay dinero para mover, unos dejan de dar y otros dejan de recibir y vuelta a empezar. Una dinámica fatal y crítica.

Esto se empieza a vislumbrar en la situación de los jóvenes que puede tomar una grave y preocupante tendencia de cierta pasividad y obligada resignación. No necesitamos datos, sólo hay que escuchar la experiencia de la gente que tenemos al lado. Miles de jóvenes titulados y con preparación, como el que escribe, que comenzaron sus estudios en un mundo de oportunidades y futuro esperanzador que de repente llegan a su objetivo y se ven envueltos en una dinámica de parada total, ausencia de ofertas y futuro completamente incierto. Suerte que al menos quedan lugares donde se les hace el “gran favor” de poder trabajar sin cobrar. Tristemente es lo único que hay. Pueden acumularse varias generaciones, buenas generaciones de jóvenes, sin una simple oportunidad de demostrar y trabajar por avanzar. ¿Una generación perdida como ya hablábamos aquí hace unos meses?

A parte de los problemas macro y micro, laborales y financieros, además de estos problemas económicos, yo creo que uno de los más graves y en los que más habría que incidir es en la situación de estas nuevas generaciones que al fin y al cabo serán los que llevarán este país dentro de, esperemos, no muchos años. Evitar la aparición de esta resignación, desconfianza y al final pérdida de toda esperanza es crucial para salir adelante. No hay que quedarse parados, no hay que dejar de luchar ni desistir. Continuar la formación, atreverse con las oportunidades que salgan y lanzarse por un sueño. Ese sueño es trabajar, y hay que cumplirlo como sea. De toda época de crisis, guerra o inestabilidad salen las mejores ideas, inventos y soluciones. Esa es nuestra misión y el reto de esta nuestra generación. ¿Generación perdida? ¡NO! Nos esperan dificultades, de eso no hay duda y hay que ser muy conscientes, pero pase lo que pase hay que seguir adelante pues saldremos de esta, saldremos adelante.

Sin desistir, mucho ánimo a quienes va dirigida esta misiva sin perder la esperanza.
Un abrazo!
Grimpeur!

lunes, 14 de junio de 2010

Situación actual de la Economía Española

En estos momentos de crisis, he creído oportuno exponer o al menos intentar acercar al lector la situación en que se encuentra la economía española actual. Aun a riesgo de ser un texto con terminología técnica y temática demasiado amplia, la intención de este informe es intentar hacer una idea de lo que está ocurriendo, el estado en que se encuentra nuestra economía a grandes rasgos y qué se está haciéndo para salir de la crisis.

EVOLUCIÓN RECIENTE DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

La economía española gozó de una buena situación económica en la última década. Hasta 2008, la evolución del PIB de España crecía más que la media de la Unión Europea. Pero esta tendencia cambió con la llegada de la crisis. Crisis global con características comunes en la mayoría de los países, pero que también se vio agraviada, en el caso español por temas como la crisis inmobiliaria.

En España, la tasa de caída ha sido inferior que en otros países, debido, entre otras cosas, al buen sistema financiero español que ha servido de modelo para otras economías. Sin embargo, la salida está siendo mucho peor. Mientras que en 2010 se ha apreciado una pequeña recuperación en la UE con tasas de crecimiento positivas, España continúa en tasas negativas de crecimiento, como viene ocurriendo desde el último trimestre de 2008. En los últimos datos del IPI (Índice de Producción Industrial) se ha apreciado un ligero cambio con una tendencia positiva en estos últimos meses de este año 2010. Pero hay que ser cautelosos y no confiarse en que se está empezando a superar la crisis, ya que estos datos positivos se han podido deber a medidas eventuales como las ayudas al sector de la automoción (que ya se acaban) o por la subida del IVA, que entra en vigor en julio, donde los consumidores se han lanzado a consumir aún con el tipo general del 16% de IVA mejor que hacerlo con el futuro 18%. La existencia de una gran economía sumergida en nuestro país tampoco ayuda. Se estima que las “Shadows economies” suponen el 23,3% del PIB en España, mientras que en países como los nórdicos esta tasa está estimada en un 16%.

En cuanto al mercado de trabajo se refiere, España se encuentra en una situación muy delicada con respecto al resto de la UE. La tasa de paro en el primer trimestre de 2010 se ha situado en un 20,05%, lo que supone una cantidad de 4,6 millones de parados, cifras brutales. La ley de Okun, determina cuanto tendría que aumentar la tasa de crecimiento del PIB para comenzar a reducir el desempleo. Según esta regularidad empírica, en España, para que la tasa de paro comience a ser negativa, es decir, se reduzca el desempleo, la economía española tendría que crecer al 3%, cuando con predicciones del Banco de España, el crecimiento del PIB para 2010 será de -0,4% y 0,8% para 2011. Como vemos, las expectativas no son nada halagüeñas para el mercado de trabajo. Los cambios estructurales son los únicos capaces de provocar desplazamientos en esta relación, con lo que es esencial llevarlos a cabo cuanto antes.

Si hablamos de deuda, España está incluida en la lista de PIIGS (Portugal, Italia, Ireland, Greece y Spain), países a controlar. En España es más grande el problema de la deuda privada que el de deuda pública. En deuda pública, de momento, no nos encontramos en una situación tan crítica como otros Estados. Analizando las malas cifras del ratio Deuda/PIB, el problema de España no está tanto en el numerador (deuda) sino en los datos del denominador (PIB), con lo que es primordial empezar a crecer para comenzar a mejorar estos valores, además de seguir controlando el endeudamiento.

Hay que destacar el buen comportamiento que ha tenido el sector financiero español en el pasado. Incluso The Economist ha alabado las virtudes de la política de supervisión del Banco de España, con decisiones acertadas como el llamado “aprovisionamiento dinámico” donde los bancos son instados a crear provisiones genéricas durante los buenos tiempos para que se puedan utilizar en los malos momentos. Esto ha mitigado la crisis en nuestro país en este campo, a diferencia de en otros países donde han habido graves consecuencias. A pesar de ello, lógicamente el sector se ha visto afectado destacando el brutal incremento de la morosidad pasando de tasas de morosidad del 1% al 5%. Además habría que analizar la credibilidad de estas tasas, ya que podría ser mucho mayor, como se detectó en la CCM (Caja Castilla la Mancha) donde la morosidad ascendía al 17% cuando fue intervenida.

Otro gran problema y de vital importancia para la economía española es la situación del sistema educativo. El 17,9% de los graduados universitarios españoles desarrollan trabajos para los que no necesitan ningún título universitario (en la UE es el 7,7%) lo que supone una sobredimensión de titulados con la caída en el rendimiento a la educación y el despilfarro en el gasto universitario para no obtener beneficios, a lo que sumamos que el 30% de los que empiezan no acaban la carrera y sólo el 30% lo hacen en el tiempo previsto. El gasto es enorme. En Educación secundaria, los informes tampoco son buenos, situándonos con peor nivel que en otros países europeos. Todo clama a una reforma.

Para salir de esta crisis son necesarias reformas pero no solo para salir de la crisis, sino también para garantizar un futuro de crecimiento estable y evitar que esta situación se vuelva a repetir. Estas reformas tendrán que ser en buena medida reformas estructurales. El déficit público en 2009 ascendía al -11,2%, debido al aumento de gasto público y sobretodo a la reducción de los ingresos. Por ello han salido a escena numerosas propuestas como la reforma de las pensiones. Elevar la edad de jubilación o quitar las pensiones de viudedad son alguna de las medidas a debate. El ajuste fiscal es necesario y habrá que reducir el gasto o en todo caso limitar el despilfarro en sectores como la sanidad y educación. Los ingresos fiscales de entre 2001-2008 son irrepetibles por lo que habrá que recaudar por otros lados. Algunas medidas de las que se ha hablado últimamente son la subida del tipo a rentas altas y el incremento del IVA que entrará en vigor en julio de 2010, equiparándonos a otros países europeos. En el sector financiero ya se están tomando medidas y sobre la mesa hay diversas propuestas como la aportación española de las reservas anticíclicas. Por último el mercado de trabajo es el que va a sufrir una reforma de manera más inminente. En este ámbito se está hablando del contrato único (desapareciendo el C45 y el C33), el ajuste de los costes de despido, la posibilidad de implantar el modelo austríaco o al menos tomar alguna de sus características o tomar ejemplo del “modelo alemán” reduciendo la jornada laboral en malos momentos. Lo que nunca se tendrá que dejar de apostar es en la mejora de la formación de los trabajadores y en su preparación.

Seguimos en crisis y habrá que seguir trabajando para mitigar sus efectos, pero sobretodo para crear una base sólida donde los agentes económicos se instalen, se cree empleo y se garantice la estabilidad de los mercados y el Estado.
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Pablo Martín Sarobe
Universidad de Cantabria
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Nota: en siguientes entradas intentaré acercar más la economía al lector, eso sí, evitando cuanto pueda tanta terminología económica. Ante cualquier duda, pregunta o por qué no, cualquier propuesta u opinión, no dudéis en comentar.