miércoles, 2 de abril de 2014

Duatlón de Reinosa 2014. Volando por Campoo

Hace dos años reaparecía en Reinosa tras más de 15 meses sin correr. Fue un momento super especial y aquel día sentí volar. Este domingo también volamos, pero casi literalmente. Vaya carrerón me salió. Este duatlón de Reinosa 2014 también tenía un gran significado, ya que coincidíamos por primera vez esta temporada los tres amigos, Luis, Pablín y yo, y además bajo la misma bandera de equipo aunque sin poder vestir aún los colores verdi rosas. El resto del equipo del Camargo-Astillero también estaba preparado para disfrutar.

Reinosa siempre se vuelca con las carreras y da gusto competir con toda la calle llena de gente animando… a pesar del frío. Casi nos helamos en la larga espera para entrar a boxes. La temperatura tampoco era excesivamente baja, pero el día era bastante desapacible con nubarrones, llovizna y viento gélido. La gente en la previa trasmitía desgana y frío. Luego, claro está, todo el mundo salió a tope!

Gran sector a pie. Duatlón de Reinosa 2014

Vaya salida! El duatlón constaba de 5,1 kms a pie, dando tres vueltas a un circuito urbano y lineal por Reinosa, después unos 23 kms en bici por Campoo, atravesando Nestares, Villacantid y subiendo un tramo de la carretera a Brañosera para dar allí la media vuelta. Para acabar restaban 2,4 kms a pie hasta cruzar el arco de meta. Un duatlón rápido y que estuvo precioso. El grupo se estiró raudo por la calle central, con Pepín Fuentes-Pila tensando y tras él Manu Vega y Correa. Poco después el grupo con el gran elenco de favoritos con nombres fuertes, a pesar de las ausencias de Pando y Lastra, como García Aja, Pelayo, Aitor Gutiérrez, Felipe, Toñin…. La carrera estaba muy abierta. A título personal había sentido fatiga a lo largo de toda la semana tras el Trail de Castillo-Pedroso de la semana pasada y no acudía con las mejores sensaciones de estar al 100%, pero sí con muchas ganas de compartir carrera con mis amigos, Pablín y Luis sobre todo. Hablamos de salir e intentar ir juntos los tres, pero he de reconocer que incumplí mi palabra. Luis se colocó demasiado adelante, veíamos hasta a Pelayo! Y ya se sabe cómo salen los de delante. Al intentar defender la posición en la estrecha calle, sin querer, ya estaba lanzado en carrera. En la avenida, con viento en contra, me enganché para protegerme del aire a un grupo que rodaba rápido. Ya no había vuelta atrás, lo había vuelto a hacer, de nuevo salía a tope. Había que dar tres vueltas, y la primera la completé bastante fresco. Sabía que iba por encima de mis ritmos, pero me estaba encontrando bien. Ni siquiera miré para atrás para ver donde estaban mis amigos. No recuerdo bien con quién iba corriendo, tan sólo a Fernández del Bender, que con lo grande que es, era un buen parapeto contra el aire. Segunda vuelta y, a pesar de perder la estela del grupo, encabezaba a buen ritmo otra grupeta. Me defendí del viento colocándome tras las espaldas más amplias y alcanzábamos la mitad de recorrido. Luis rodaba rápido cerca de mí y Pablín iba después no mucho más rezagado. Estabamos volando. ¿Aguantaría este ritmo? Para nada se me estaban resintiendo las patas con agujetas aún del domingo pasado, sobre todo los isquios del muslo izquierdo, ni las molestias en la cadera derecha. Sin duda estoy en un gran momento de forma y lo estaba constatando aquí en Reinosa. Última vuelta. Me pegué a la gran corredora Cristina Alles, un seguro a pie. Y en la última media vuelta ví delante de mí al duatleta del Santander Javier Loroño. Ese es el hombre a seguir en bici pensé. Y justo en el momento que me alcanzaba Luis por detrás hice un cambio de ritmo para pegarme a Loroño con relativa facilidad, me sorprendió como estaban respondiendo las piernas y completé los 5,1 kms en 19' a un ritmo de 3' 44'' el kilómetro. Antes de llegar a boxes me puse los guantes para ahorrar tiempo, aunque quizá lo perdí al ser más complicado atarme el casco y calzarme los botines con ellos puestos. A correr con la bici en la mano, subir la rampita y montarse en la bici. Empieza la guerra.

Saliendo de Reinosa con muchos duatletas me puse a rueda de un duatleta del Santander, Galdona, tenía pinta de no ir mal. En este duatlón se podía ir a rueda, era el primero de un tríptico de tres duatlones que haré estas tres semanas con drafting, por lo que la estrategia contaba mucho. Subimos el primer repecho de Nestares sin que nos pasase gente hasta que se pusieron a tirar dos hombres del Campoo. Teniendo a Luis y Pablín por detrás y siendo, en ese momento el sexto integrante del Camargo-Astillero, sabía que lo que tenía que hacer era quedarme a rueda. La carretera picaba para arriba y el viento soplaba fronto lateral. Entonces llegó Loroño por detrás y se puso a tirar como tira él en el llano, dirección las nevadas montañas de Campoo. Precioso! Con el día gris que hacía, el blanco de la nieve parecía que brillaba en las laderas del Liguardi y resto de cumbres de la Sierra del Cordel y del Hijar que estaban bien cargadas hasta abajo. Rodando cerca de la línea lateral de la cuneta y pegando el viento de cara y de lado, los de detrás suyo íbamos por la misma cuneta. No tuve tiempo ni para mirar para atrás atento a la rueda del de adelante. Quise mantener una posición delantera para evitar cortes, con Loroño ahí había que aguantar como fuera en ese grupo que era buenísimo. Fuimos alcanzando grupos. Creo que llegamos a ser en el pelotón unos treinta o cuarenta según me dijeron. Yo sólo miraba para adelante.

Precioso sector de bici por Campoo. Foto: www.vivecampoo.es
Llegó un momento en que Loroño se paró, y se puso a charlar con uno del Campoo como si nada. Con el viento que hacía era una locura ponerse a tirar o intentar escaparse y aguardé paciente a algún movimiento o más bien, guardé fuerzas para la subida de mitad de recorrido. Nunca he sido tan táctico, siempre me ha podido la sangre y me he puesto a tirar como loco o he intentado escaparme o tensar, pero esta vez hice lo correcto, porque faltaba el tramo de subida que se hizo durísimo. Viento en contra y subida, parecía que ibas con el freno rozando la rueda, qué duro. Se puso a tirar de nuevo Loroño, pero poco a poco. Parecía que íbamos despacio pero en realidad es que se estaba haciendo durísima la subida. Tardamos en cruzarnos con los primeros, ni me fijé, como otras ocasiones, quiénes iban delante. ¿Cuánto faltaba?!! Estuve a punto de cortarme, de hecho lo hice tras cortarse el de delante de mí, pero estuve rápido y pude reaccionar aunque me costó lo mío. Por fin el cono. Y allí vi que, del pelotón tan numeroso que íbamos, sólo quedábamos seis!!! Qué subidón… y qué hachazo pegó Loroño tras el giro. Se marchó con Geovanis Lobo y quedamos cuatro, un burgalés del Uno Publicidad, uno del Campoo, otro inidentificable como yo y yo, que bajamos como tiros. 85,3 km/h me marcó de máxima el cuentakilómetros. Ya en el llano colaboramos muy bien y fuimos rapidísimos. No cogimos a la pareja de delante pero a ese ritmo no nos cogerían por detrás. Tras buenos relevos de los cuatro, volando llegábamos a Reinosa de nuevo. A 35 km/h de media, hice el 38º mejor parcial en bici de los 154 duatletas.

Salí de boxes como un tiro, tan rápido que pasé a Felipe y a Pepín Fuentes-Pila que iniciaban su segunda vuelta ya. Esto no es normal, cómo voy!! A media recta, como era lógico, me volvieron a superar, pero continué a un gran ritmo. Dos vueltas a tope y con cambio de ritmo incluido al entrar en el adoquinado de la calle mayor de Reinosa por contrameta. Satisfacción y fuerza al cruzar la meta en 1h 09' 33'', el 44º de 150 que acabaron, carrerón personal de principio a fin. Contentísimo del duatlón que me había salido. Poco después entró Pablín y al poco Luis, siendo quinto, sexto y séptimo del equipo, y cerca de Javi Bravo y Juanillo, tercero y cuarto puntuando para la clasificación por equipos en la que ocupamos la quinta posición, con Chisco A. Cagigas segundo y como líder incontestable de la escuadra verdi rosa el gran Pelayo que consiguió alzarse al tercer cajón del podio absoluto en un precioso final de carrera a pie donde se decidieron los quince primeros puestos del duatlón. García Aja fue el vencedor seguido de Sergio Correa y Pelayo Menéndez. Enhorabuena!!!

CLASIFICACIONES DUATLÓN DE REINOSA 2014

Al final ni frío, ni agua, ni nada… sólo una motivada máxima y caras de satisfacción. Deseando que llegue la próxima carrera que no es otra que el Campeonato de España de Grupos de Edad de Duatlón en Avilés, en la modalidad de distancia corta, 10-40-5 km del próximo sábado, una nueva distancia para mí, la que creo que me puede ir muy bien llegando en un gran momento y sobre todo una nueva experiencia con los compañeros de mi equipo. Qué ganas!!!

Grimpeur!

martes, 25 de marzo de 2014

I Trail Castillo-Pedroso, una carrera especial

De madrugada, se oía llover con fuerza sin parar. Vaya noche. Después de unas semanas de solecito, el invierno volvió de sopetón a Cantabria nada más haber comenzado la primavera. A las nueve de la mañana, habiendo amanecido ya, parecía que anochecía a medida que nos adentrábamos Carlos y yo en el corazón de los valles de Cantabria. Pero… ¿a dónde íbamos con este tiempo?

El objetivo estaba marcado desde hacía varios meses y fui de los primeros en inscribirme nada más conocer que aparecía una nueva carrera de montaña, ésta en el valle de Toranzo, mi valle. Trail de Castillo-Pedroso donde coincidiría con mis primos Luis y Fonso, Isabel y Rodrigo y acompañado por mi gran amigo Carlos, compañero de locuras. Esta carrera tenía sin duda un significado especial. 23 kms de distancia sobre el Valle de Toranzo.


Agua y agua sobre la carretera, negros nubarrones y no paraba de llover, pero al entrar en Toranzo, tras pasar Corvera, el cielo empezó a querer abrir. El subidón fue vislumbrar las laderas del Cildad, de 1001m de altitud, completamente blancas. Qué sensación. Iniciamos la subida a Castillo y el paisaje no podía ser más bonito. Verde rabioso de los prados mojados con el contraste de la nieve recién caída de las cumbres. Me emocioné como hacía tiempo, piel de gallina y ojos brillantes al ver y sentir aquello!!

Llegamos con bastante tiempo, recogimos dorsales y camisetas y momentos de espera dentro de la furgoneta de Carlos. Hacía mucho frío. 4 grados marcaba el termómetro pero parecía que no llovía. Discutiendo la ropa que llevaríamos una vecina de Castillo se detuvo a charlar con nosotros y nos comentó que a las 6.30am estaba nevando en Castillo-Pedroso. “Cómo trapeaba” nos dijo. No llegó a cuajar y la cota de nieve parece que se detuvo en unos 700-800 metros. Cildad, Cueto Redondo y la Espina del Gallego estaban completamente blancos y las cumbres del otro lado del valle desde Berana al Tablao estaban enfarinadas aunque tan sólo en la cresta. Saludamos a mi primo Luis que iría adelante en carrera y a Lulu de Corvera y calentamos con mi compañero Nando de mi equipo de triatlón, Camargo-Astillero. Pero hoy el medio era otro, hoy tocaba barro! Isabel, Rodrigo, Fonso y el resto de participantes de la ruta a pie, con el mismo recorrido, habían salido a las 9am.

A las 11.30 salíamos los del trail, los que lo hacíamos corriendo. Cuenta atrás y salida. Habíamos hablado de hacerlo tranquilos… pero como se salió!! El recorrido constaba de un primer bucle de unos 7 kms que tiraba para arriba hasta el precioso bosque de La Requejada, desde allí se iniciaba un pronunciado descenso hasta Esponzués, punto más bajo del trail, para desde allí subir a Castillo de nuevo por un empinado camino. Después cogíamos de nuevo el primer tramo hasta el bosque hasta coger una bifurcación a la derecha que nos llevaba hasta el Portillón y completar el resto del recorrido por la divisoria, bajadona a Quintana y últimos tres kilómetros a Castillo por la carretera. Quedaba mucho por delante.

Nada más salir, afrontando la primera subida. Foturcantabria.
El primer tramo, por el que pasaríamos dos veces tiraba para arriba y se embarraba por momentos. La elección de calzado fue la idónea y lo comprobé en los primeros momentos. Al constar la segunda parte de muchos metros de pista y siendo los últimos tres kilómetros de asfalto, dudé en llevar las zapatillas de running, pero tal y como estaba la primera parte, las zapatillas de trail eran imprescindibles. Qué cantidad de barro. Había zonas donde metías el pie hasta el fondo y otros donde simplemente era una pista de patinaje. Tramo super divertido y precioso atravesando el hayedo de La Requejada. Delante de mí un corredor resbaló y cayó a plomo de costado, sin consecuencias afortunadamente para él, tan sólo la embarrada casi total con la que tendría que completar la carrera. Carlos empezó más fuerte de lo que pensaba, intentando seguir a su amigo Dani de Unquera. Demasiado para mí y pensando en que quedaba muchísimo, cogí mi ritmo y perdí unos cuantos metros con él. Salimos del bosque e iniciamos la bajada con unas estupendas vistas de todo Toranzo, qué gozada, primero por camino con piedras y hierba y después una bajada durísima de hormigón que me hizo daño. Carlos me sacaba unos 25 segundos, todavía le veía, pero en la bajada le perdí. Apenas llevábamos 5 kilómetros y empecé a sentir unas molestias en la cabeza del fémur que ya noté al finalizar el Duatlón de Torrelavega el domingo pasado, probablemente por el esfuerzo y el cansancio. Estoy corriendo mucho en lo que va de año y hay que tener cuidado con los esfuerzos. No era mucha la molestia, pero lo que más me preocupaba era que era demasiado pronto. Llegué a pensar, que si me iba a más, el detenerme en el paso por Castillo podía ser más que una opción. Por “suerte”, tras pasar por Esponzués, empezó la subida.

Comencé corriendo y superando a variosn de los  que me habían pasado en la bajada, pero pronto empecé a subir andando en algunos tramos como el resto. Tal y como me ha explicado Carlos muchas veces, con mucha más experiencia en carreras de este tipo, cuando la cuesta se empina se va casi a la misma velocidad corriendo que andando, y se gasta mucho menos. Era la parte más dura, en cuanto subida se refiere. Primer avituallamiento. Carlos sale de él antes casi al llegar yo. Coca-cola y a seguir camino de Castillo. Antes de entrar al pueblo había dos niños, uno cantaba los colores de los corredores y el otro la posición. “Blanco y azul” (por Carlos) “95” y “negro y rojo” (por mí) “96”. Me hizo mucha gracia y nos sirvió para conocer cómo íbamos en carrera. Y en Castillo volví a atrapar a Carlos.

Juntos iniciamos el primer tramo de nuevo. Charlando fuimos atravesando la divertidísima zona embarrada. Entramos en el bosque otra vez y tomamos la desviación hacia el Portillón con un ritmo cómodo y constante. El camino transcurría en diagonal sobre los prados de Castillo. Aquí fue donde pasamos por donde estaban mis tíos Ana y Tomás. Al no verles en Castillo sabía que les encontraría en el monte. Casi sin darnos cuenta iban pasando los kilómetros y pasamos la mitad de carrera. Y en el Alto del Portillón, el segundo avituallamiento, esta vez sólido.

Rodando con Carlos por mitad de la carrera.
Cómo nos pusimos. Nos olvidamos del tiempo y cogimos bien de fuerzas para lo que quedaba. Trozos de plátano y naranjas y otro plátano que me reservé para las emergencias (por si me daba  el pajarón jeje). Más bebida y, tras cruzar la carretera con gente animando, para arriba por toda la divisoria. Qué bonitas las vistas con las montañas nevadas de la Sierra del Cordel, la Concilia, Peña Sagra… y Los Picos un poco más allá entre la bruma a un lado, y por otro el valle de Toranzo, el Tablao, Las Esguinzas nevadas… y mirando casi para atrás a la derecha las cumbres pasiegas de San Pedro bien cargadas de blanco. Preciosas vistas de Cantabria.  Yendo con Carlos y entretenido con las vistas, me había olvidado de toda molestia. Además el terreno seguía siendo cómodo en lo que al piso se refiere, mejor de lo que esperaba en este segundo bucle. Sin embargo, pronto llegábamos a la temida pistona, que parecía una autovía. Seguíamos tirando para arriba dirección norte rumbo a la Cuera. Por aquí si siguiéramos también llegaríamos a los montes de Corvera a un lado y al Monte Tejas al otro sobre Los Corrales de Buelna que se veían desde ese punto. Habíamos bajado el ritmo pero estábamos disfrutando. 


8 kms a meta. ¡¡¡Si se veía Quintana y Castillo al lado!!! Parecía que no quedaba tanto, pero sí que quedaba, y para mí lo segundo más duro, tras la primera bajadona que hicimos allá por el km 4-5. Curiosamente era la bajada a Quintana también. Por la dura pista, y los kms acumulados, las patas se resentían ya. Último avituallamiento líquido y a seguir bajando.

Antes de llegar a Quintana, vi que detrás nuestro venía a buen ritmo Lulu de Corvera, amigo de mi hermano y primos y con el que solemos salir en bici. No me podía ganar! Jeje. Carlos iba un poco más justito que yo y le dije que iba a apretar un poco. Podíamos haber llegado juntos pero quise apretar un poco, para que no me cogiera Lulu, y porque el último tramo de asfalto me favorecía más a mí. A buen ritmo atravesé ya en solitario el bonito pueblo de Quintana de Toranzo y cogimos el asfalto de la carretera hasta Castillo. 3kms finales que se hicieron eternos y donde brillaba ya el sol. Con el ritmo de una chica que era de mi equipo también, apreté bien. El calzado apretaba mis pies por este terreno, pero se habían portado de maravilla. Un kilómetro menos, y otro menos y entré en Castillo para tomar la última curva y entrar en la abarrotada meta con mis tíos y amigos como Mantilla entre el público animando.
2h 11’ en completar los 23,2 kms del trail, el 123º de 270, aunque poco importa el puesto. Poco después entró Carlos. Caras de satisfacción, barro en las zapatillas y muslos bailando amenazando con subirse. Qué bien nos lo habíamos pasado. En meta ya estaban Luis, que lo completó en 1h 44’ entrando el 14º siendo primero del valle, y los de la ruta a pie. Me hizo mucha ilusión reencontrarme con mis primos y compartir esos momentos comentando la carrera. Una lástima que era tarde ya y tenía que irme a todo correr, porque con el solecito que había salido era como para haberse quedado a comentar el día con una buena cerveza disfrutando del ambiente con todos. Pero al fin y al cabo ya lo habíamos estado disfrutando toda la mañana.


Preciosa mañana de lluvia, agua, nieve y frío, prados verde rabioso, montes y barro. Preciosa mañana en Cantabria, de las que emocionan, sintiéndome parte de esto, sabiendo que soy de aquí. Escalofrío… y a por la próxima!!!

Grimpeur!


Pd. El dolor de piernas hoy es intensísimo, pero la satisfacción es enorme y más especial que tras otras carreras. Con unos par de  días de descanso (suerte que hace malísimo para no hacer nada) estaré a tope para la siguiente cita: el Duatlón de Reinosa!!!

martes, 18 de marzo de 2014

Duatlón de Torrelavega 2014

Una semana después de la media maratón de Santander llegaba el Duatlón de Torrelavega, un duatlón que, pese su cierta peligrosidad en la salida de la ciudad en bici, me encanta por sus distancias, 6,7 km a pie + 32 en bici + 2,7 a pie para acabar, y sobre todo me encanta por su exigente perfil ciclista con la doble ascensión a La Montaña. Con sol y no excesivo calor nos presentamos con tranquilidad en las inmediaciones del pabellón Vicente Trueba. Tras las pruebas de menores y con bastante agilidad horaria metimos el material a boxes y se pudo calentar bien, para que después de la tradicional foto de equipo, y con apenas seis minutines de retraso, se diera la salida.

El primer sector constaba de 5 vueltas a pie a un circuito que rodeaba el parque de “El Zapatón” y que presentaba un repechín como mayor dificultad. Como viene siendo habitual, la gente salió a tope. La frase más oída esta temporada es: “cómo va la peña…”. Tras la seguridad que me dio la media maratón, haciéndome saber que estaba en un buen momento, salí más “tranquilo” que en otras ocasiones a pesar de no haber estado en absoluto fatigado durante la semana. Últimamente suelo aplicar la estrategia de salir a tope y llegar hasta donde llegue, pero hoy decidí salir con más cabeza, sabiendo que, encontrándome como el domingo pasado, podría completar una carrera seria de principio a fin. Y así fue. El grupo se estiró muchísimo y me sorprendió tener a tantísima gente delante, pero yo estaba yendo bastante satisfecho con la carrera que me estaba saliendo y el ritmo que estaba imprimiendo a medida que pasaban las vueltas. Sin una referencia clara al principio, rodé siguiendo mis sensaciones, hasta que Pablín me rebasó y pude mantenerme a una buena distancia para usarlo como referencia visual. La última vuelta la hice acompañado por el duatleta del Bender Sobaler que me llevó a un buen ritmo hasta los últimos metros antes de boxes donde pude hasta apretar un poco más para acercarme a la que seguro sería una importante referencia en bici, de nuevo Pablin Ibarguren. Muy buen primer sector a pie a título personal.

El grupo estiradísimo. Duatlón Torrelavega. Foto: Cris Ruiz
Llega lo bueno, bici, bici, bici. Con la llegada de la estabilidad meteorológica he podido acumular una buena cantidad de kilómetros, sobre todo esta última semana con mi amigo Oli, por lo que llegaba con más fuerza que el año pasado, a donde también llegué muy bien a pie después de la media maratón pero muy falto de kilómetros en bici. Este año no, este año si que llegaba bien en ambas disciplinas. El Duatlón de Galizano me dejó un sabor agridulce en el debut con mi nuevo equipo y una clasificación algo mediocre para lo que yo esperaba, pero en Torrelavega tenía las condiciones para acercarme a mi sitio y afronté la carrera muy motivado y concentrado. La salida en bici de Torrelavega es, digamos, delicada en cuanto a la seguridad se refiere. Tráfico abierto, voluntarios escasos en las cruces y falta de señalización en las rotondas. Aparte la mayoría de los ciudadanos desconocían la disputa de una prueba deportiva en sus calles y pude ver peatones cruzando delante de bicis y coches cruzando las rotondas sin ser advertidos, por lo que lo  más razonable era ir con los ojos bien abiertos y las manos preparadas en las manetas del freno para extremar la precaución. Esto es un hobby y no merecer arriesgar por ganar unos segundos. Además, ya habría tiempo de apretar en el precioso circuito una vez salidos de Torrelavega. Por fortuna no hubo ninguna incidencia. El circuito, de 32 km, constaba de dos vueltas a un circuito que nos sacaba por los Ochos, primera rampa de La Montaña y desvío a la izquierda por la carretera que lleva a Zurita por El Mazo. Preciosa y sinuosa carretera que me encanta, con subibajas pero donde hay que dar bien a los pedales hasta bajar a Zurita. En este tramo y tras pasar a unos cuantos, fui rebasado por Diego Herrera de la UC que iba como una moto. Siguiendo su referencia, que no su rueda, pues el drafting no estaba permitido, di caza a Pablin Ibarguren justo antes del desvío de Zurita hacia Las Presillas. Este tramo era el único relativamente llano y muy divertido con un constante curveo hasta el giro a la derecha cuando se cogía la carretera de La Montaña. Allí  mismo se iniciaba la ascensión. Una ascensión de unos 3,5 kms con el asfalto muy roto, sobre todo en la segunda mitad de la subida, y sin grandes desniveles pero sí muy constante. Empecé fuerte, quizá demasiado, y lo pagué en cuanto cambió el asfalto, momento en el cual Ibarguren volvió a pasarme, por entonces también habíamos cazado a nuestro otro compañero de equipo Jose Manuel Grijuela. Entre los tres nos fuimos alternando y nos pasábamos aprovechando los buenos momentos y pequeños bajones de unos y otros. Esta primera subida se me hizo un poco larga, sin embargo traté de no perder mucho con Pablín. Rápido descenso, con precaución por el estado del asfalto pero sin apretar mucho los frenos para no perder la referencia visual de los que me precedían, y vuelta al cruce para iniciar la segunda vuelta.

Cómo estaba disfrutando, metidísimo en carrera y superconcentrado en no desaprovechar ni una pedalada. No había calculado bien y pensé que el primero de los tres compañeros que íbamos alternando la posición, Ibarguren, Grijuela y yo, éramos el cuarto integrante del Camargo-Astillero tras Pelayo, Juanillo y Javi Bravo. Se me había escapado Chisco A. Cagigas que tampoco corría con el mono del equipo (esperemos que para Reinosa lo tengamos todos!!). Al no contar con él, arengué a mis compañeros, pues uno de del tres supuestamente íbamos a puntuar para el equipo. Jose Manuel inició la última subida con muy buen ritmo, yo también me encontré mucho más suelto que en la primera subida y pasamos a Ibarguren que sufrió un pequeño bajón, aunque no perdió para nada nuestra referencia. Como en la media maratón, estábamos cuajando una buena carrera a la par. Para mí siempre es una satisfacción correr mano a mano junto a él, y la próxima semana lo volveremos a hacer en el trail de Castillo Pedroso. Coronamos y para abajo. Bajé rápido y entramos fuerte en Torrelavega, no podíamos perder un metro, eso sí, volviendo a extremar la precaución en la avenida de Sierrapando y en cada una de las rotondas. Acercándome de nuevo a Jose Manuel, le animé para que diera el resto, pues uno de los tres íbamos a ser fundamentales para la clasificación por equipos, supuestamente. Jeje, al final no iba a servir de nada, pero cómo fuimos!! Zapatillas fuera de los botines y para abajo!

Buena transición y a correr… a tope. Salí antes que Jose Manuel y aunque no miré para atrás, sabía que Pablín no andaría lejos. Me sentí muy fuerte a pie en este último sector, que constaba de dos vueltas, recuperando algunos puestos más. En contrameta me alcanzó mi compañero Jose Manuel que iba a un gran ritmo. Juntos completamos la primera vuelta pero me soltó, iba demasiado rápido y me quedé, aunque intenté pegarme en vano. Le dí los últimos ánimos y seguí con lo mío. Cerca de Delfín, un duatleta del Colindres completé la última vuelta y los últimos metros, y en la última recta pude hasta esprintar y pasarle para alcanzar el objetivo del día que me habían marcado desde casa, ;) jeje, y que yo mismo consideraba un buen resultado, entrar entre los 50 primeros. Y lo conseguí, al final el 49º. Segundos después entró Pablín y poco a poco el resto de compañeros de equipo, tras Pelayo (8º) con el que volvía a correr en el mismo equipo, Juanillo (27º), Chisco Alvarez Cagigas (30º) y Javi Bravo (44º). Pando ganó la carrera por delante de Lastra y Aitor Gutierrez, y Cristina Alles venció en féminas.


Una buena comilona en el mejicano de Liérganes me sirvió para empezar a recuperar y disfrutar del resultado que me habían "exigido" desde casa y había logrado. Lo malo que ahora me pedirán más jeje. Buen resultado, buena clasificación y buenas sensaciones compartiendo buenos momentos con compañeros y amigos en un buen día de duatlón. Casi al llegar a meta, mientras sufría, disfruté de estas sensaciones y me vi cerca de conseguir el objetivo personal que me he marcado para este año, puntuar para el equipo. Me veo capaz de hacerlo, aunque no será fácil, porque aquí la gente va mucho! A ver si conseguimos arañar algún podio por equipos a lo largo de la temporada aunque está realmente caro!! Desde aquí aprovecho para mandar ánimos a todos los miembros del equipo que no pudieron asistir o acabar el duatlón de hoy por diferentes motivos, para que no se olviden que ante todo, esto de lo que forman parte no es un equipo… es un EQUIPAZO!!

Próxima semana Trail Castillo Pedroso, la siguiente du de Reinosa, la siguiente Avilés…. Jujuuuy! Esto no para!!! Ahuuuu!!

Grimpeur!

miércoles, 12 de marzo de 2014

Media Maratón de Santander 2014

Cuando era pequeño, recuerdo que nos acercábamos a Renedo desde Corvera para ver pasar a mi tío que corría la Bajo Pas. Cuando aquello, poco sabía de qué se trataba eso de la media maratón, pero a lo largo de los años se fue creando un increíble caldo de cultivo de amor por el deporte siguiendo a mi tío Fonso y a mis primos con los que no parábamos quietos cuando íbamos a Corvera, jugando, haciendo deporte y saliendo en bici a todos lados. Éramos muy pequeños pero eso quedó dentro de mí, hasta que, ya con veintitantos, mi amigo Pablo Ibarguren, tras muchos meses  intentando convencerme, mi vida dio un giro importantísimo, dejé el fútbol regional y me metí en este mundo de triatlones y carreras. Descubrí lo que más me gusta. Lo que había visto desde pequeño con mi tío, lo que me habían inculcado mis primos y ese nuevo deporte que ahora hacía yo con el mismo espíritu. Esa satisfacción de conseguir completar retos y superarse a uno mismo, esa manera de disfrutar luchando y alcanzar imposibles. Muchos triatlones y duatlones, muchas carreras populares y sobretodo, esa distancia fetiche tan especial. 21,1 km, La media maratón.

Un año después de la última, nos presentábamos a la Media Maratón de Santander. Este año no me lo había planteado como un objetivo principal, y tardé en decidir si me inscribía o no debido a lo cargado que se me presentaba el calendario de marzo con duatlones y carreras de montaña de por medio, pero tampoco había que perder la oportunidad de correr de nuevo en casa en un día que fue una fiesta para el deporte. Finalmente mi amigo Carlos, compañero de aventuras, no corrió, pero sí mi mentor Pablo Ibarguren junto a otros compañeros del Triatlón Camargo Astillero y demás conocidos. Eran cuatro las medias maratones que había corrido hasta la fecha, pero nunca había corrido junto al gran Pablín, a pesar de todas las carreras que hemos compartido. En todas esas medias había cosechado buenos tiempos.

Medias Maratones:
2009      Bajo Pas              1h 28’ 40’’
2010      Madrid                 1h 33’ 49’’
2012      Dublín                  1h 28’ 28’’
2013      Santander             1h 27’ 40’’ (PB)
2014      Santander          ¿qué tiempo saldría?

Como no estuve muy centrado en la media, sinceramente no tenía en mente ir a por tiempos y había pensado correr con Carlos a modo rodaje disfrutando de los paisajes de nuestra ciudad y del ambiente de la carrera, pero una serie de circunstancias hicieron que cambiase la manera de ver la carrera y también el modo en que corrí acompañado por Pablo Ibarguren.

Foto con los compañeros del Triatlón Camargo-Astillero
10am, sin mucha parafernalia, se dio la salida frente al Banco Santander en un abarrotado Paseo Pereda después de departir con compañeros y conocidos en la previa. El día, el mejor del año, sol, calor, luz y viento sur, elementos que serían protagonistas. Nos colocamos junto al globo de 1h 30’ para seguirlo como referencia, sin embargo, tras el paso por las obras del Centro Botín, el globo se reventó y nos quedamos “a ciegas”, sólo con nuestras sensaciones. Todo el tramo de la calle Castilla nos lo tomamos con relativa calma, no íbamos despacio pero sí muy tranquilos y charlando. Subida a Valdecilla y tramo de bajada por la arbolada San Fernando, la Alameda de Oviedo. Entrando al túnel de la calle Burgos, comentamos una foto que se publicó en El Diario de una popular Carrefour, de 2006 creo recordar, en la que nos cazaron a los dos corriendo a la par entrando por la otra boca del túnel. Eran nuestros inicios. Justamente fuimos fotografiados en ese momento.

Entrando al túnel de la calle Burgos, como en aquella Carrefour '06. Foto: www.sigueme.es 

Paso por contrameta. La presencia de tanto público nos hizo aumentar algo el ritmo. Íbamos realmente cómodos. El ir con Pablín me hizo dosificar mucho más las fuerzas y correr con algo más de cabeza, ya que el año pasado hice el primer tercio de la carrera a tope. Subida de la Cuesta del Gas y en Reina Victoria, a nuestro paso por el km7 aproximadamente, con las espectaculares vistas de la Bahía en un día como el de hoy, alcanzamos a las liebres de 1h 30’ a las que reconocimos a pesar de no llevar ya el globo. Fuimos con ellas, y al ver que íbamos cómodos seguimos con nuestro ritmo y las pasamos sin obcecarnos. Repechines del Sardi. Los avituallamientos líquidos se agradecían más que nunca, el día estaba siendo seco y duro para correr, y yo tenía muchísima sed. Sin embargo las sensaciones estaban siendo buenísimas.

Atravesamos la zona de Los Campos de Sport de El Sardinero en dirección a la temida avenida de la S-20. Antes de entrar a ella, paso por el km10 con un gran tiempo, unos 41’ largos, vamos muy bien Pablín! La S-20 es el tramo más monótono y duro de la media, una anchísima avenida que hay que hacer ida y vuelta, y para colmo era donde más pegaba el viento. A la ida pegaba de cara. Nos adherimos a un grupillo. No hicimos más que adelantar gente poco a poco desde que dejamos a las liebres de 1h 30’. Aquí, traté de ir rodando sin exponerme mucho al viento de cara, es decir, iba a rueda, bien pegado a la espalda del que me precedía, siempre buscando a los más grandes. Me pegué a un corredor de zancada sólida que vestía de negro y llevaba un botellín en la cintura. Apretaba pero yo me estaba encontrando fenomenal y decidí seguirle y apretar con él. Pablín se quedó un poco rezagado pero yo intenté aprovechar mi buen momento y seguir con el de negro. Qué bien estaba yendo, y era el peor tramo. Tan bien me sentía que, a pesar de lo que diría la lógica de seguir a rueda sin gastar, decidí darle un relevo y tirar yo también con todo el viento en la cara, cosa que me agradeció. Para adelante! A mitad de recta ya había recibido los ánimos de mis amigos Manu e Irene que dieron mucha moral. En la S-20 fue donde vi que, otro año más, podía hacer tiempos. Giro de 180º y S20 para abajo. Viento de cola y a volar. En este tramo rodé por debajo de 4min/km.

Cruzamos el puente de Las Llamas y bajo las Universidades iban cayendo los kilómetros. Qué calor! Km 16 y esto se empezó a endurecer, mi ritmo bajó, y fue aquí, donde el hombre de negro con el que había compartido la S-20, me esperó y me animó a seguir con él, qué bien me vino y cómo se lo agradezco. Las cosas bonitas de las muchas que tiene este deporte en el que no existen rivales y el que corre a tu lado se convierte en tu compañero. Fui con él hasta antes de llegar de nuevo al Sardinero. Finalmente no pude seguirle y le dije que tirara. Empieza lo realmente duro, pero sólo quedan 4km!! Eché mano de un gel, no suelo tomar nada, pero venía en la bolsa del corredor y realmente me vino muy bien, y a por la cuesta de Piquío que fue sin duda la parte más dura. Ánimos de compañeros antes de coronar y, sin querer mirar para atrás, tiré para adelante. Repecho de La Magdalena. Por todo Reina Victoria fui rebasado por bastantes pero yo sabía que si seguía sin perder mucho más ritmo, lograría de nuevo, otro sub 1h30’ en otra media maratón. Rebajar mi mejor tiempo conseguido el año pasado no estaba en mis planes, pero no me iba a quedar muy lejos de esa 1h 27’ 40’’. San Martín, bajada de la Cuesta del Gas y último kilómetro!!! En Castelar viento y calor, no me quedaba más pero había que apretar, este tramo lo he hecho mil veces a tope! Y en Puertochico, a mi izquierda apareció el gran Pablo Ibarguren, qué ilusión me hizo!! Juntos apretamos superando a corredores en el infinito Paseo Pereda, apenas 500 metros con un montonazo de gente a los lados aplaudiendo entre ellos mis buenos amigos Món y Rocío. Qué pila gente y qué bonito! Nos chocamos las manos y juntos cruzamos la meta parando el crono en 1h 28’ 37’’ siendo la media más sólida y seria de todas las que he corrido a pesar de quedarme a apenas 57’’ de mi mejor marca.

Recta de meta entrando junto a Pablo Ibarguren
Esta carrera siempre es especial para mí. Por la distancia, por ser en casa, por recordar los tiempos en que no podía correr, por la presencia de amigos animando, por compartirla con quien me metió en esto... Gracias por ello. Pero este año cobraba además un significado más especial aún. Otra media maratón más, como las que corría mi tío cuando era pequeño, pero desgraciadamente, un par de días antes, mis tíos y mis primos perdieron, con tan sólo 8 años, a una nieta, hija y sobrina. Una auténtica luchadora, un ejemplo, como son y siempre han sido ellos para mí. Durante la carrera y sobretodo entrando en meta la tuve presente, pues esta carrera va por ella y va por ellos, y ahí va mi pequeño homenaje para trasmitirles todo mi cariño y toda mi admiración, por todo lo que me han inculcado, por lo que son y por lo que me han enseñado con su fortaleza, lucha y entrega sin límites.


Seguiremos corriendo y seguiremos luchando, seguiremos disfrutando de cada día como si fuera único, y sobre todo, seguiremos sonriendo, como hacías tú!

Grimpeur!

martes, 25 de febrero de 2014

Duatlon de Galizano 2014

Llegó el debut en mi temporada. Duatlón de Galizano. El día primaveral, sol, buena temperatura, casi hasta calor y, aunque al despertar parecía que soplaba el viento, en la recta de Galizano había sólo una ligera brisa. Condiciones perfectas y reencuentros esperados. Además era el día de mi cumpleaños, una perfecta manera de celebrarlo.

La carrera, a la que hacía bastante que no acudía por diversos motivos, constaba de 6km a pie, 29 km en bici con la ascensión al Alto de Ajo y 3 km a pie de nuevo para finalizar. Mi preparación, aunque tardía, no iba por mal camino durante el mes de enero, pero un virus estomacal que me tuvo parado 12 días en febrero me había dejado un poco tocado. La misma semana de la carrera me había recuperado aunque los días que salí a correr me ví un poco débil. “Piano, piano -me decía mi amigo y compañero Nanduco-, además tu compites que da gusto”. Las ganas eran inmensas, ganas de querer hacer buen papel para mi nuevo equipo el Camargo-Astillero, y sobre toda ganas de competir y disfrutar del día de mi cumpleaños. Con esas ganas y con quizá demasiada confianza llegaba a la primera línea de salida del año.

Foto de equipo: Triatlón Camargo-Astillero. Foto: Munguía
Foto de equipo aunque aún no tenga la equipacíon, así da gusto con tan buen ambiente y tantos compañeros, y con pocos minutos de retraso salida!!! Empecé a mitad de grupo. El primer sector constaba de  dos vueltas a un circuito de unos 3 km con un primer tramo por el pueblo llano y un par de repechos con sus correspondientes bajadas yendo hacia el camino de la playa. En la primera parte de la primera vuelta recuerdo ir muy cómodo, incluso progresando bastante. Pablo, quizás vas un poco rápido, pero tenías ganas de probar. Primero con la referencia de mi compañero Bravo, demasiado para mí, luego con la de Alles y finalmente la de Poo, un valor seguro. 

Primera vuelta a pie. Foto: Cris Ruiz.

Primera vuelta bien, en unos 10 minutos, la segunda, me puso en mi sitio… Vaya bajón… me empezó a pasar gente y cada vez veía más lejos la gorra de Poo. Exceso de confianza sin duda, por mis ritmos debería haber aguantado sin problemas allí, pero la pérdida de fondo las semanas anteriores se hizo patente en carrera. Me falta mucho. En los repechos iba ya bastante hundidillo y en el segundo me pasó mi amigo y mentor Ibarguren con su zancada siempre sólida yendo de menos a más. Ni pude seguirle. Quizá debería haberme esforzado más pero iba tocado mentalmente también. Mítico momento de “quién me manda a mí sufrir así”. Bueno, llegamos ya a la transición.

Pocos kilómetros de entrenamiento, pero con la bici siempre me crezco. Vamos allá. No lo había planeado pero como si en mi mente estuviera grabado, recorrí corriendo con la bici en la mano el tramo en subida a la salida de boxes adelantando a varios duatletas. Salimos a la rectona y a ver cómo se comportan las piernas. Empecé yo creo que bien. Los acoples imprescindibles recuperando algunos puestos, pero a medida que caían los kilómetros me daba cuenta que cada vez era más difícil atrapar a la gente aunque la larga fila de corredores era interminable en la recta. Cuanta gente madre mía. Carrera, de mi equipo con buena postura me dejó, a Ibarguren no llegué nunca a acercarme pero superé a otros de mis compañeros como a Poo que estrenaba acoples. Aunque también era superado por otros duatletas con poderosa pedalada  como Bauti seguido a rueda descaradamente por una rémora. Antes de empezar la subida alcancé a un numeroso grupo y a ritmo constante, sin cebarme, adelanté a unos cuantos hasta estabilizar la posición, empecé bien, una pena no haber podido mantener ese ritmo hasta arriba. La mitad de la subida hasta la cima me entretuve contando los duatletas que me cruzaba llegando yo al cono alrededor de la posición setenta y pico. Bajada en la que fui superado por un par de aviones y la más completa soledad me esperaba en la recta de Galizano, tanto en la ida hasta Somo como en la vuelta. Sólo. Con una pequeña referencia a unos 15 segundos de mí y sin nadie próximo por detrás. Las sensaciones en bici fueron medianamente buenas, estoy contento, aunque fueron muchos los que lo hicieron mejor que yo. Era un circuito largo, casi treinta kilómetros, y en la eterna recta había que darle bien, y conseguí mantener un ritmo alto, con la lógica falta de fuerza propia de un invierno con pocos kilómetros. En primavera y sobre todo en verano se nota que las piernas van mucho más, pero bueno, acabé la bici contento, a la par que reventado todo sea dicho.

Sector de bici en la rotonda de Galizano. Foto: Cris Ruiz
Sólo quedaba el último sector, qué sufrimiento, me canso sólo al recordarlo e intentar plasmarlo con palabras. Dos o tres duatletas me alcanzaron al entrar en boxes a donde entré sin quitarme las zapas, no lo pensé bien, y no me dio tiempo. El cansancio se notaba en la cabeza también. Cambio de zapatillas y a correr. Mi compañero Manu Sigler me pasó en los primeros metros animándome a seguirle, pero no pude, no iba nada a pie… Me pasó otro y ya pensaba, venga va, un puro trámite, unos minutos más y se acaba. Pero tampoco quería hundirme más en la clasificación ni quedar más allá del 100. Suerte que no había mucha gente cerca detrás de mí. Recuerdo pensar en el primer tramo, en la crónica tengo que describir mi ritmo como deplorable, y así mismo era jeje. Último repecho y el orgullo me hizo intentar apretar un poco, no quedaba nada, ¿no podría acabar acercándome un poco a mi ritmo? Y ligeramente me recuperé. Me alcanzó un tipo de rojo que iba bastante bien aunque le oía jadear demasiado. Se debió quedar un poco flipado porque nada más cogerme hice un cambio de ritmo fuerte (para aquel entonces y tal y como iban las patas me pareció fortísimo, jeje, seguramente daría un poco de pena, pero en esos instantes parece otra cosa!!). Puro orgullo pues iba bastante vacío. Noté que se daba por vencido pero yo ya no podía parar y ví que me acercaba a Arruza que me había pasado al principio. En esos momentos recordé aquel mítico sprint que disputé a mi compañero Dani Lanza en uno de nuestros primeros duatlones en el mismo lugar y parecidas circunstancias. Aquel día Dani me fundió, pero hoy, por lo menos quería acabar el día no sólo manteniendo la posición, sino que si podía recuperar una más pues mejor. Antes de entrar al pueblo alcancé a Arruza y quizá un poco pronto le rebasé y lancé el sprint, oía en sus pisadas que quería engancharse pero ya no le iba a dejar aunque en las curvas antes de meta noté mis bíceps femorales bailar y a punto estuvieron de subirse. No lo hicieron y entré a meta medio entero tras hora y media de carrera sin parar justo detrás de Sigler al que logré acercarme tras el cambio de ritmo final. Machacado, acabé el primer duatlón de la temporada. Puesto final el 81 de 149, siendo el séptimo integrante de mi equipo. En un bonito final ganó Aitor Gutierrez sobre Lastra, tras ellos, Jubera, Manu Vega y Felipe.

CLASIFICACIÓN DUATLÓN DE GALIZANO 2104

Entrada a meta. Foto Cris Ruiz
No acabé nada satisfecho con mi carrera. Siento que mi posición está un tanto más arriba. Con mi exceso de confianza  inicial, había marcado mi objetivo en entrar entre los 50 primeros, pero lo vi lejísimos. La gente va mucho, corriendo muy rápido y veo que la gente no pincha en bici como se veía antes. Vale que no llegué en la mejores condiciones pero una cosa saqué en claro de este Galizano: HAY QUE ENTRENAR!

Fríamente y a toro pasado, estoy más contento. Era la primera del año, apenas 6 días antes estaba malísimo y hay un gran margen de mejora. Estoy seguro que quedaré más adelante en la próxima, eso sí, si entreno! Además la siguiente es el Duatlón de Torrelavega con su bonito y exigente perfil ciclista que me encanta y sé que puedo correr a pie más rápido. Hasta el 16 de marzo hay tiempo... y muchas ganas de duatlón de nuevo.


Buen cumpleaños, empezó bien volviendo a las carreras y acabó mejor aún con comilona y risas con los míos. Gracias por todas las felicitaciones y las muestras de afecto.  Y ahora, con un año más a las espaldas… a entrenar!!!!!!!

Grimpeur!

 pd. Gracias como siempre a Cris Ruiz y su familia por las fotos!

martes, 18 de febrero de 2014

Comienza la Temporada de Duatlón 2014 en Cantabria

Empieza lo bueno. De hecho, ya ha empezado. El pasado domingo 16 de febrero se disputó la tradicional primera prueba del calendario, el Duatlón de El Astillero, al cual lamentablemente no pudimos asistir al encontrarnos de boda en Pamplona. Según comentan fue una fiesta deportiva, buen tiempo, alta participación y reencuentro de amigos y compañeros tras el parón otoño-invernal. Ganó Pando, y Pelayo, del Triatlón Camargo-Astillero fue sexto. Y destaco a este último porque, aparte de ser uno de mis mejores amigos del triatlón, forma parte de mi nuevo equipo. Sí, este año he pasado a formar parte del conjunto espartano después de toda una vida triatlética durante las últimas seis temporadas en el mítico equipo de la Universidad de Cantabria.


Nuevo equipo, nueva etapa. La temporada se presenta con unas ganas terribles por correr. Cada año la participación es mayor y la gente se prepara cada vez más. Recuerdo mis primeras carreras allá por 2008 cuando corríamos poco más de medio centenar de duatletas y no era difícil ‘luchar’ por quedar entre los 50 primeros. Hoy con carreras de más de 150 inscritos, en cada carrera es todo un reto luchar por nuestros puestos tradicionales y es todo un sufrimiento desde el pistoletazo de salida en que todo el mundo sale a tope, sobre todo en los duatlones,.

Este año quería hacer buena pretemporada, pero al final me ha pasado lo que suele suceder y no empecé a correr hasta comenzado enero, eso sí, por desgracia, o “fortuna” deportivamente hablando,  empezamos 2014 con mucho tiempo para entrenar y he podido acumular kilómetros corriendo desde entonces aunque no así en bici tras la sucesión de temporales. Sin embargo las condiciones físicas para estrenarnos eran muy buenas. Una pena el llevar más de una semana malo durante febrero que me ha hecho perder la buena progresión. Pero bueno, da igual, las ganas por empezar y estrenar los colores blanquiverde y rosas son increíbles y este próximo domingo, 23 de febrero, día de mi cumpleaños correré el primer duatlón en Galizano con mi nuevo equipo como el mejor regalo.

Este es el calendario de Duatlón que nos espera de momento tras el pasado Duatlón de Astillero, en el que combinaremos los dus con alguna media maratón y algunas incursiones en las carreras de montaña si las lesiones nos lo permiten:

23/02: Duatlón de Galizano
09/03: Media Maratón de Santander
16/03: Duatlón de Torrelavega
23/03: Trail de Castillo-Pedroso
30/03: Duatlón de Reinosa
13/04: Duatlón de Santander
26/04: Duatlón de Polanco

18/05: Duatlón de Ribamontán al Monte

Nos vemos en las carreras!!!

Grimpeur!

jueves, 7 de noviembre de 2013

Resumen de mi Temporada de Triatlon 2013

El año comenzaba con un objetivo claro: la Media Maratón de Santander. Había corrido medias maratones en la Bajo Pas, en Madrid, y la última fue en Dublin, durante mi estancia los últimos meses de 2012 en Irlanda. 2012 fue el año del regreso después de la lesión de 15 meses, y terminó de forma inmejorable batiendo mi PB en la media maratón de Dublín y corriendo 28km por las Dublin Mountains. 2013 volvía a ser un año para competir, competir disfrutando y valorando más que nunca cada metro en carrera, y con fuerza y seguridad moral para hacer buenas carreras.

En la preparación de la media de Santander, surgió la oportunidad de hacer una carrera de montaña, dos semanas antes, de 25km por  Ruiloba y Cóbreces, la Marcha Solidaria del Norte de Trasierra. Aunque fui sólo, esta carrera tenía mucho significado por las zonas que recorría y la disfruté mucho, además, al haber más asfalto del previsto, me dejó a punto para el objetivo del 4 de marzo.
Perfil, dorsal y recorrido del la Marcha de Trasierra

Carlos y yo habíamos corrido medias en nuestros destinos europeos, ahora tocaba correr en casa. Me conocía cada metro del recorrido y la ilusión y la motivación eran óptimas. Sólo faltaba que las piernas respondieran. Y así lo hicieron. Como fueron! Con más corazón que cabeza (como suele ser habitual) hice unos cinco primeros kilómetros rapidísimos, y ya no podía parar. En Dublín había bajado mi marca unos segundos de la Bajo Pas de 2009 a 1h 28' 28'' y sufrí lo indecible por el subibaja de Santander para lograr mi PB con 1h 27' 40''. Qué satisfacción rodeado de amigos y gente conocida a los lados de la carrera que recorría mi ciudad, mi hogar.
Para enmarcar: Media Maratón de Santander

Comenzaba así la temporada de duatlón. Me perdí las dos primeras pruebas de Astillero y Galizano con la media y otras celebraciones, y debutaba en Torrelavega, duatlón que no había hecho nunca todavía y cuyo recorrido subiendo dos veces el Alto de La Montaña me encanta y donde recibi los ánimos de mis hermanos. Corriendo volé, corrí como nunca, perdí algo comba al final del primer sector, pero me vi corriendo con gente que creía inalcanzable. Y en bici disfruté, a pesar que las piernas no iban como acostumbraba tenerlas. Pocos kilómetros de entreno en bici en detrimento de los entrenos a pie y se notó la falta de fuerza. A pesar de eso, muy contento de la carrera. Y contentísimo de a quienes tenía esperándome en meta. Gran día.
 Coronando La Montaña, Duatlón de Torrelavega
Después de unas semanas sin nada vino el Duatlón de Santander por la S-20 y a pesar de que el recorrido es totalmente llano, siempre he cuajado grandes carreras. Mirando las clasificaciones, puede que haya sido la mejor actuación del año quedando el 36º de 150 duatletas. Estaba yendo muy bien a pie estos meses, y había que aprovechar este estado de forma.
Corriendo por la S-20, Duatlón de Santander
Esa confianza de gran estado de forma a pie hizo que en el Campeonato Regional del Duatlón de Polanco, forzara demasiado, pero me apetecía probarme. Corrí demasiado rápido en el durísimo sector a pie de Polanco y luego en bici tiré como un loco. Así que, casi llegando, subiendo el Alto de Pedroa, tuve unos calambres fortísimos en ambas piernas lo que me hizo perder mi pelotón y muchas posiciones ante la imposibilidad de dar pedales y acabar a duras penas a pie. Una lástima, pero viene bien conocerse y aprender.
Llegando a meta, Duatlón de Polanco
La siguiente fue el Duatlón de Ribamontán al Monte en Villaverde de Pontones donde se cerraba la temporada de duatlón. Bonito recorrido aunque un poco corto. Este día corrí algo más tranquilo, guardando 'un poco' y la verdad que me salió una carrera de menos a más acabando fuerte y con muy buenas sensaciones.
Apretando subiendo a Las Pilas, Duatlón Ribamontán al Monte
Y llegaba el triatlón. Qué ganas!! La primera cita se dio al traste con la suspensión el 9 de junio por las condiciones climatológicas del mítico Triatlón de Suances. Llevaba mucho mucho tiempo correr esta carrera que para mí es la más bonita de Cantabria, pero no pudo ser y me llevé una gran desilusión. Por suerte se consiguió encontrar fecha para septiembre. Y aunque no lo tenía pensado, al no correr en Suances, me inscribí la semana siguiente en el SERTRI de Santander que se celebraba en el Sardinero. Tras un año infernal en cuanto al tiempo se refería, el domingo 16 de junio fue el primer gran día del verano. Vaya día. La estampa de la salida con la playa abarrotadísima es para recordar. De esta carrera popular, que resultó preciosa por la masiva presencia de público, me quedo con quién la compartí: con mis amigos Carlos y Luis quienes debutaron el año pasado en Somo, siendo Luis el rival a batir toda la temporada de triatlón, y sobre todo con mi hermano Juan. Después de muchos muchos meses, volvíamos a competir juntos, y la manera de finalizar la prueba fue inmejorable, como en un sueño, tras remontar en la bici y a pie la ventaja que me había sacado Juan en el agua, llegamos a la línea de meta juntos los dos hermanos con familia y amigos en la recta final. Sin duda, el momento de la temporada.
La foto del año, llegando con Juan, Triatlón Sertri, Santander
Unas semanas más tarde era el rápido y corto Triatlón Bansander, que me tomé para disfrutar enfrente de casa. Este año se nadaba en los Raqueros. Mi excesiva tranquilidad quizá me hizo no estar lo suficientemente concentrado y completé una vuelta de más que el resto en bici. Me dio mucha rabia y acabé perdido en la clasificación, cuando podía haber quedado bastante bien, pero bueno, se quedó en una anécdota y disfrutamos, como viene siendo habitual esta prueba en el centro de Santander.
Tirando en el Muelle, Triatlón Bansander, Santander
El destino quiso que se enlazaran unos cuantos triatlones en sábado y, el estar trabajando me hizo imposible correr los triatlones de Laredo, Alto Ebro y Colindres, por lo que Somo era el siguiente en mitad de julio. El calendario hizo que el primer tríptico de la temporada de triatlón, a la que tantas ganas tenía que llegase, constasen de tres triatlones 'menores', al menos cortos y populares, aunque no por ello menos bonitos y divertidos como así fueron. En Somo disfrutamos con la gente de nuestro mundillo. Pablin Ibarguren volvía, y despedíamos a Alex Flores en su último triatlón. Además, Luis conseguía alcanzarme en un tri y llegábamos juntos a meta. Bonito día y parón de carreras. Hasta septiembre no había más.
Llegando casi a meta con Luis alcanzandome, Triatlón de Somo
Os podéis imaginar con qué ganas esperábamos todos la llegada de las últimas carreras del año. Al final, y hasta última hora no se estableció así pero quedó un pedazo calendario para las últimas cuatro semanas: Suances, Comillas, San Vicente de la Barquera y Santander. Durante el verano paré por completo de correr a pie, salvo la Salcedo-Soña-Salcedo+salchichada que se está convirtiendo en tradición, y tampoco nadé mucho, pero por contra mis entrenos eran en bici, logrando nuevos records personales en puertos como Alisas y Peña Cabarga logrando el día que la Vuelta llegó a Cantabria, un tiempo de 27' 48'' en este último coloso.
Equipazo en la Salcedo-Soña-Salcedo
Y llegaba, esta vez sí, el triatlón de Suances. El día precioso, y el enclave... el enclave ya lo conocéis, paradiasíaco. Sin duda, fue la carrera en que más disfruté. Disfruté las aguas, disfruté las escaleras infinitas de Los Locos, disfruté de los Picos con neveros en pleno mes de septiembre y disfruté de la bici que me salió muy bien y muy fuerte. Gran carrera y gran día. El mejor triatlón del año.
Primeros metros del sector de bici del Triatlón de Suances. Foto: Cabarral
La semana siguiente fue el triatlón olímpico de Comillas, marcado como objetivo antes de irme a Irlanda ya el año pasado. Y ahí estaba, en la playa de Comillas donde tantos domingos había disfrutado este año con mi gente. Desde 2009 no corría esta distancia y tenía muchas ganas. El tri no salió tan bien como esperaba, pero la verdad es que la gente corrió mucho. Yo lo dí todo y quedé contento por ello, sin embargo, Luis me ganó por primera vez en un triatlón (sin contar el Bansander) cuajando un carrerón.
Sector de bici, Triatlón de Comillas. Foto: Cabarral
Sólo me quedaba una: San Vicente de la Barquera. Santander lo dejaba para otro año ya que por esas fechas del 12 de ostubre nos íbamos de puente. San Vicente sería el último, y la verdad que lo viví con la ilusión con la que viví, y como podéis estar comprobando, cada carrera del año, pero esta si cabe más. En esta tuve afición!! Nadando no estuve del todo bien, pero fui de menos a más y remonté algo en bici, no tanto como hubiese querido. Pero corriendo, corriendo hice el mejor sector a pie en un triatlón de mi vida y esa fue la sensación que tuve y la sensación con la que cerré la temporada. Con una sonrisa de oreja a oreja.
Cerrando la temporada con una sonrisa. Triatlón San Vicente de la Barquera
Me gustaría poder hacer una entrada también mencionando a toda esa gente que forma parte de esto del triatlón, y de toda la gente a quien metemos en esto, quien nos aguanta y quien nos espera. Es imposible mencionar a todos los que forman parte de esto, pero ellos saben quienes son! Compartir esto es lo que le da sentido. Los entrenos, salidas en bici y baños en el Sardi, los momentos previos, las carreras, los ánimos y las historias en casa... las crónicas en los blogs!


De cada carrera me quedaría con algo, de la temporada me quedo con las ganas de seguir corriendo y lo bonito que es este deporte. Me hubiese gustado tener algo más de continuidad en el calendario, sobre todo en el triatlón, pero esperamos ya con ganas el año que viene, de hecho ya lo tengo en mente y no puedo parar de pensar en ello! Me gustaría sobre todo mejorar y entrenar la natación, ya he empezado! y hacer una buena campaña de duatlón, empezando y llegando fuerte a los primeros de febrero. De ahí ya saldrán el resto de objetivos, alguna media, triatlón de larga quizá, Soplao a pie, quien sabe, lo que salga... ya veremos si el curro y los sábados me lo permiten... la ilusión, este año ha crecido, y va en aumento por momentos!! 


TEMPORADA 2013
  • Marcha Solidaria del Norte, Trasierra 25km (48º)
  • Media Maratón de Santander 1h 27' 40'' (291º/2566)
  • Duatlón de Torrelavega (44º/118)
  • Duatlón de Santander (36º/149) 
  • Duatlón de Polanco (63º/118) 
  • Duatlón de Ribamontán al Monte (39º/103) 
  • Triatlón SERTRI Santander (25º/132) 
  • Triatlón Bansander (46º/63) 
  • Triatlón de Somo (37º/161) 
  • Salcedo-Soña-Salcedo (72º/190) 1h 02' 31''
  • Triatlón de Suances (47º/133) 
  • Triatlón de Comillas (65º/149) 
  • Triatlón de San Vicente de la Barquera (53º/126)