martes, 29 de abril de 2014

Duatlón de Polanco 2014. Reencuentros en el Cto. Regional

26 de abril, sábado por la tarde y campeonato regional de duatlón en Polanco. Duatlón mítico y duro. Algunas bajas por el temido perfil del circuito a pie y el exigente circuito en bici a las que se sumaron alguna otra baja de última hora por el día lluvioso que amaneció, lo cual se preveía se mantendría durante toda la tarde. Este es un duatlón que me encanta: es larguillo, duro y el circuito en bici tiene de todo, un clásico en mi calendario siempre que he podido correrlo y este año llegaba muy bien. Está siendo una temporada muy completa y era la octava prueba del año y sexto duatlón. Ojalá podamos seguir este buen ritmo de carreras.

Con bastante tiempo nos presentamos en Polanco Ibarguren y yo y aparcamos sin problemas. Pronto vimos que los boxes cambiaban de ubicación. Se quedaban pequeños los habituales boxes junto al ayuntamiento. Había dejado de llover y, animados, departimos con los amigos del triatlón, buena gente y buen ambiente como siempre, y nos reencontramos con un mítico de aquel Dream Team de la Universidad de Cantabria con el que empecé en esta aventura. Dani Lanza que vestía nuevos colores, los del madrileño Aguaverde. Qué ilusión volver a compartir carreras. Aquel mítico Dream Team de la UC merece una entrada a parte. Nombres como Hugo Cagigas, Juanjo, Iñaki, Manu Díaz, Iriondo, Dani Lanza, Alex Flores, mis hermanos Andrés, Javier y Juan, yo… todos iniciamos nuestra andadura de la mano de Pablín Ibarguren quien nos descubrió esto. Un equipo que vio aparecer a grandes nombres del triatlón cántabro que copan ahora los primeros puestos de la clasificación, nombres como Esteban Cerro, Marcos Bardón, Iván Cazorla, Pelayo Menéndez o Felipe Santamaría vistieron los colores de la UC. Hoy, aunque defendemos distintos colores, mantenemos una bonita relación y un espíritu que nos une y que nació bajo ese trimono rojo y azul de la cantera de la UC. En la actualidad, la UC se ha regenerado y de los míticos de aquel Dream Team no queda nadie, salvo Cobo e Iñigo y Galilea que empezaron más tarde, pero estoy seguro que seguirá dando nombres de cara al futuro, pues la gente que conozco y que forma parte del equipo tiene ilusión y ganas de competir. Sólo falta que no sigan recortando el apoyo que esta institución pública estaba dando a un deporte tan bonito y que aporta tanto como este.

Reencuentro del Dream Team. Ibarguren, Dani Lanza y yo. Foto: Dani Lanza

Pese a ir con mucho tiempo, nos entretuvimos entre charla y charla y metimos el material a boxes de los últimos y calentamos brevemente, pues la carrera saldría con puntualidad. No tantos como en otros duatlones, 122 corredores, pero no faltaba prácticamente ninguno de los favoritos para disputarse el Campeonato Regional. El cielo respetaba y aunque completamente nublado, la temperatura no era mala. Por delante 6,4 kms a pie, 27 kms en bici (drafting no permitido) y 3,2 km para acabar de nuevo a pie.

Salida! El temido circuito a pie, como siempre, consistía en dos exigentes vueltas de 3,2 km, iniciando el giro en una bajada, serpenteando por una zona sinuosa y arbolada de captaciones de la Solvay y tomar la carretera de vuelta al pueblo que ascendía mediante dos repechones por la amplia calzada que hacía infinita la subida. Ya son muchas veces las que he sufrido aquí y me sé el camino de memoria. Durante la semana, durante los entrenos en bici por la zona, había comentado con mi compañero Martín la estrategia a seguir. El año pasado, llegando en un gran momento a pie también, opté por tirar a muerte en este primer sector, cosa que pagué luego en bici. Hoy, trataría de reservar algo más durante los 6,4 kms iniciales y llegar con más fuerzas para los siguientes sectores. Sin embargo, con esa bajada inicial era difícil reservar. Piummm! Como locos para abajo! Me posicioné demasiado atrás en la salida y en la bajada decidí recuperar puestos. En la zona llana estabilicé y en la subida me vi subiendo con mis compañeros Cifrián y Poo, fondista nato, que llevaba un ritmito buenísimo y con el que subí toda la cuestona intentando no gastar de más. En el pueblo me pasó Grijuela, que iba de menos a más. Seguí a mi ritmo ‘reservando’, colocándome detrás de un duatleta del Campoo-Reinosa que me defendió del aire que soplaba gallego de cara antes de la segunda subida. Sólo faltaba la ascensión final repartida en los dos repechones. Tenía fuerzas y apreté. Agradecí el trabajo al del Campoo animándole y recuperé algunos puestos antes de llegar a boxes sobrepasando a Cifrián y Poo y cogiendo la bicicleta el quinto del equipo tras Pelayo, Chisco, Javi Bravo y Grijuela.

Rampona del primer sector a pie con buena cara y con Poo. Foto: Pablo Gutiérrez

Los boxes, bien montados para igualar las transiciones, se hicieron kilométricos, y la transición fue larga. Cogí la bici con ganas comentándolo con César Herrera que hoy actuaba de juez: “¡¡Ahora empieza lo bueno!!”. Ufff… pese a no haber forzado mucho corriendo, cómo me pesaban las piernas! Máss de lo habitual, y me quemaban en las primeras pedaladas fuertes tras la bajada que coincidía con el repechón de subida a pie. Pronto vi a mi compañero Martín con la cabra que me alcanzó antes del primer repecho camino a Sierrapando. Ahí superamos a Grijuela que parecía que le costaba coger ritmo. Le animé y le dije que quedaba mucho, que las piernas le responderían. Yo me iba encontrando mejor y en Torrelavega cacé a Javi Bravo. Me había superado alguno pero estaba recuperando puestos. Pero cada vez era más difícil. Tramo de curvas hacia Zurita, bajadilla y larguísima recta de Zurita con viento a favor. Grijuela me había superado y le volví a pasar todo lo acoplado que podía y con prácticamente todo metido rodando a unos 45-50 km/h por la recta. Cruce a la izquierda para tomar la carretera del Paraíso del Pas por Salcedo, y fue en Salcedo cuando me atrapó un “grupo” de unos 6-7 corredores. No iban a rueda, pues el drafting no estaba permitido, pero se iban siguiendo la estela y al mismo ritmo, con Bauti tirando como loco a la cabeza. Javi me pasó pero le volví a pasar antes del Paraíso del Pas. Repechín de la Bajo Pas en Oruña y tras bajar, cogimos la carretera de Torrelavega para afrontar el Alto de Pedroa… con el viento en contra ahora. Se hizo duro, pero conseguí mantener un buen ritmo. De repente, me pasó por la izquierda una bala verde, era Dani Lanza! Ese Dani!! Grité! Qué bien iba! No pude mantener su ritmo y seguí al mío dejando atrás a varios integrantes del grupillo. Este año si que iba bien, no como el año pasado, cuando aquí se me subieron las bolas de los muslos por el esfuerzo, aunque echaba de menos algo más de chispa en las piernas. Dani y Grijuela, que iba a más se fueron, y este último alcanzó a Martín al cual veía en la lejanía. El viento pegaba, pero pegaba para todos. Costó pero ya estaba arriba no muy lejos de Dani. En la rápida bajada, a pesar de ir a tope, me alcanzó el grupillo con bicis que parecían aviones, por primera vez me vi en inferioridad ante esos pepinos. Yo sigo contento con mi Orbea Gavia de aluminio, pero en estos tramos, esas maquinotas con esas ruedas de perfil se ve que van mucho más rápido que la mía, como la de mi compañero Carrera que me pasó acoplado como una moto. Pero todavía tenía piernas. Últimos repechos junto a la autovía con el viento como enemigo más que la pendiente, giro a la izquierda y último tramo ascendente con el asfalto roto hasta Polanco junto al sub23 del Campoo Carlos García. Por tercera vez se me salió la cala… toca cambiar y más aún con lo que me pasaría al entrar a boxes. Alcancé a Dani e hice el último esfuerzo para llegar con él a los boxes y sacar así alguna buena foto que inmortalizara el reencuentro en carrera, como así fue. 

Llegando a boxes junto a Dani. Foto: Dani Lanza

Pero al bajarme de la bici, habiendo sacado los pies de los botines con tiempo,  uno de ellos, el izquierdo que se me había salido anteriormente, se desprendió del pedales en el momento de empezar a correr con la bici en la mano. Vaya… nunca me había pasado. Vi mi botín en el suelo y nada… sólo quedaba dar la vuelta y cogerlo. Perdí unos segundos preciosos, además llegábamos muchos duatletas a la vez. Con resignación, lo cogí y realicé la transición como si no me hubiera pasado nada. En boxes vi a Dani buscar como loco su sitio por lo que salió detrás mio. Dos incidencias que nos hizo a ambos perder bastante tiempo.

Empecé a correr, un poquitín desanimado. Mi compañero de equipo Carrera era mi objetivo, pero ya estaba muy muy lejos, además le ví con un ritmo muy sólido y en vez de recortar, parecía que me iba sacando metros. Una breve mirada atrás me permitió ver no muy lejos de mi el trimono verde de Dani. Reestructuré mis objetivos, ya que acabar entre los cuatro primeros de mi equipo era ya imposible con Pelayo y Chisco disputando los primeros puestos de la clasificación y Grijuela y Martín ya inalcanzables y sin ni siquiera a la vista. Sólo Carrera, quinto, podría estar al alcance, pero mis esfuerzos se centraron en controlar a Dani y si me cogiera y fuera posible, entrar juntos a meta. Centrado en mantener un ritmo y sin mirar atrás fui tirando para adelante guardándome algo. Sólo cuando llegó el momento de afrontar el último de los repechones, miré atrás y vi que Dani había desaparecido. Sin nadie próximo delante y sin nadie detrás, me dejé llevar y encaré la dura subida muy tranquilo y disfrutando. Aunque la verdad como más disfruto es llegando con alguien y disputando de verdad la llegada. Entero y con una sonrisa saludando a la cámara de la hoy fotógrafa Cris Ruiz, finalicé el Duatlón de Polanco 2014 en 1 h 28’ 40’’, entrando el 59º de 122, y sexto del Camargo Astillero que finalizó por equipos en quinta posición por apenas 3 segundos sobre el Campoo-Reinosa. Bien luchada cada zancada y pedalada equipo porque valió más que nunca!!!

Llegada disfrutando y saludando a la cámara. Foto: Cris Ruiz

Triplete del Santander con Pando, Jubera y Gutierrez copando el podium, cuarto fue Felipe y noveno entró nuestro Pelayo cuajando una gran carrera en un duatlón que no le favorecía tanto. Sin embargo, no hay quién le saque del top10! Alles, incombustible, ganó en féminas.


Con una ligera sensación de haber hecho buena carrera pero de no haber tenido que dar todo lo que podía dar, el cuerpo y la mente me pide más. Una sensación rara porque, pese a haber llegado muy entero, no estoy del todo satisfecho. Corrí controlando muy bien el primer sector, en bici fui a todo lo que daba, un poco de mala suerte en la T2 y sí que es cierto que en el último sector me dejé llevar un poco, pero realmente no me jugaba ya mucho. Pero bueno, estoy haciendo bien los deberes, a pie estoy fuerte y sólido sobre todo, en bici estoy acumulando muchos kilómetros disfrutando de las carreteras de Cantabria un montón con buenos etapones y en las carreras estoy cumpliendo y compitiendo bien! Pero me falta un puntín más para conseguir hacer algún puesto o para cumplir el objetivo de puntuar para el equipo! Ganas de conseguirlo no me faltan y esperemos seguir ahi para dejar de rozar el palo y marcar por fin en los dos bonitos duatlones que restan para cerrar la temporada, Cabezón y Ribamontán al Monte! Aparte, hay ganas ya de tri, esta semana pasada nos estrenamos en el mar, el agua fría, pero no tanto para ser aún abril, y a falta de poco más de un mes para dar comienzo a la temporada, habrá que centrar esfuerzos en mejorar lo que se pueda la natación. Esto no para!!

Grimpeur!!

miércoles, 16 de abril de 2014

Duatlón de Santander 2014, a todo tren!!

Sexta semana seguida de competición con el Duatlón de Santander. Como se nota el puntito que te dan las carreras. Creo que nunca he corrido tanto y tan rápido. Está siendo por el momento una temporada muy buena y estoy disfrutando mucho de cada carrera (como siempre jeje), pero además me estoy encontrando muy bien y estoy sacando unos ritmos que en la vida había conseguido. 

Llegaba el duatlón de casa, a priori el más fácil y "aburrido", corto y completamente llano por las inmediaciones del Campo del Racing y la S-20. Sin embargo, cómo nos lo pasamos! estuvo super divertido. Las distancias, según el gps de compañeros, fueron 4,35 km a pie, 22,1 km en bici y unos 2,25 km a pie de nuevo para acabar. Sábado por la tarde, y tras una copiosa familiar en casa, me bajaba en bici a los aledaños del estadio. Tarde nublada y gris, pero ambientazo en salida con prácticamente 175 duatletas dispuestos a correr a todo lo que daban. La estrategia, con estas distancias, no tenía otra, ir a tope.

Equipo Camargo Astillero, tan sólo faltan las chicas. Foto: Cris Ruiz
Buenos momentos saludando a la gente de nuestro mundillo en la previa y unos minutines para calentar, pero entre charla y charla, no pude calentar todo lo que hubiese querido para este día. No soy muy dado a calentar, ya que ya hay tiempo para calentadas en carrera, pero hoy era diferente porque sabía que se iba a salir a 120 por hora desde la salida. La gente en la línea de salida lo intuía y se notaba nerviosa. Y como era de esperar así fue. Salida.

Nos colocamos relativamente adelante, tomamos la primera rotonda y en la primera "rampita" de la S20 se empezo a estirar el grupo. En nada llegamos al giro por un semáforo y no recuerdo con quién lo comenté pero me salió un: "pero si vamos alante!!" al ver como giraban los cuatro de cabeza que ya comandaban la carrera, Pando, Pelayo, Manu Vega y Sergio Santiago. Yo iba a lo mío pero delante veía a gente de la talla de Chano o Miguel Ruiz, muy superiores a mí. Sin embargo fui encontrandome cada vez mejor. Primera vuelta estirándose ya mucho el grupo y habiendo cortes. En la segunda vuelta, no recuerdo bien, se fragmentó el grupo en el que iba incrustado y tiré para adelante. Sorprendentemente me encontré mucho más cómodo en esta segunda vuelta. Seguíamos yendo a tope. Antes del giro cacé a mi compañero Grijuela, al que animé a que me siguiera. Había que formar grupo. Seguí fuerte. Veía a gente como César Herrera que podría ser un buen aliado en bici y que corre a pie muy rápido. Y para sorpresa mía alcancé a mi otro compañero Juanillo que está cuajando una gran temporada en su primer año, como yo, en el Camargo Astillero. Con sus ánimos y también sus consejos de "calma", juntos completamos la semi vuelta por la zona del estadio y me hizo llegar a boxes con las fuerzas a tope para empezar el sector ciclista. Qué bien había corrido, como nunca y lo mejor que me encontré "cómodo" y fuerte sacando unos ritmos inimaginables para mí acercándonos a los 3'30''/km los 4,35 km.

1er sector a pie. Foto: Cris Ruiz
Transición algo trabada, sobre todo al montarme en la bici, donde no acertaba a meter la cala. Aún tengo que perfeccionar la primera transición. Pese a ello tampoco fue excesivamente mala. Objetivo nada más salir, encontrar y formar un buen grupo para rodar y rodar por la amplia avenida S-20. Pronto, Juan y yo cogimos a nuestro compañero Chus Alvarez Cagigas. Delante nuestro había un grupo, un grupo de nivel, pero no pudimos alcanzarlo. Una lástima porque se trataba del segundo pelotón, tras el de los favoritos, y del que nos separó tan sólo unos pocos segundos. Lo había dado todo, había corrido como nunca, y quería más. Pero que poco faltó. Antes de llegar al primer giro, optamos por no quemarnos y esperar a un tercer grupo en el que venían otros tres integrantes del equipo, Luis López, Jandro y Jose Manuel Grijuela. Y tirando, como en Reinosa, la locomotora Loroño. Buen grupo, seis integrantes del equipo y gente fuerte como Loroño con su brutal pedalada en el llano. La primera de las cuatro vueltas la completé en cabeza tirando del grupo, me encontraba fuerte. 

Completando la primera vuelta en bici. Foto: Cris Ruiz
Junto a Loroño y un par de corredores del Colindres fuimos intentando relevar, aunque con la manera de rodar de Javi Loroño era difícil dar un relevo. Me mantuve en todo el sector en la parte delantera del grupo que se conformaría por unos 12-15 duatletas, entrando bien colocado en los giros sin excesivas apreturas y ningún susto, pese a la gravilla que había en el giro de Monte. Viendo la gente que venía conmigo del equipo, pensé que alguno de ellos, si no todos, serían más rápidos que yo en el último sector a pie, por lo que creí oportuno que yo podría colaborar en bici para que ellos rematasen. Grijuela dio un relevo pero le dije que se guardase, a pesar que me comentó que aún era bastante lento en las transiciones. Pero con él acabé el Du de Torrelavega y pude ver que acabó con gran fuerza ese último sector. También confiaba en Juanillo, Luis y Jandro, rapidísimos a pie y en Chus A. Cagigas que había sido el más rápido de todos en el primer sector. Y además, que me apetecía tirar y disfrutar de lo que más me gusta, la bici!! a pesar de los consejos de Juanillo que me pedía cabeza jeje. No pude, sin embargo, dar muchos relevos, ya que Javi Loroño con gran generosidad tiraba a saco y cuando intentábamos organizarnos un poquitín a su rueda, venía otro por detrás e iniciaba un nuevo relevo desorganizando un poco el "treno". Con un poquitín más de organización, podríamos haber rodado más rápido todavía. Pero vamos, lentos no fuimos!

Sector en bici Duatlón de Santander. Foto: Triatlón Colindres
39 y pico de media!! piiiiiuumm!! La media más alta que he hecho nunca y entrada a boxes con los nervios a flor de piel. Quedaba lo último y había que darlo todo. Al menos dos de los seis del equipo éramos los encargados de puntuar. Al final fuimos tres debido a la avería mecánica de Chisco A. Cagigas por delante. 

Transición perfecta, Duatlón de Santander. Foto: Cris Ruiz
Con una transición rapidísima, salí el segundo del grupo, y sin mirar atrás comencé a correr a todo lo que daba. Las piernas respondían! Poco a poco fui superado, uno a uno, por todos mis compañeros, pero sin perder ritmo. Juan me decía, hoy si Martin, hoy puntuas, Luis también me animó! Fue precioso ver la fila de a uno de los cinco Camargo-Astillero delante de mí. Yo estaba yendo a tope y simplemente lo que ocuría era que ellos estaban corriendo más rápido que yo. Tan sólo tuve un momentín de "relajación" en la segunda y última vuelta, cuando mi cabeza me dijo, pero para qué sufres si el trabajo está hecho, pero tras el último giro, tuve hasta fuerzas para hacer un último cambio de ritmo y alcanzar y superar a Chus, con el que finalmente entre de la mano. Qué manera de correr compañeros, y cómo nos lo pasamos! Las caras de euforia y subidón en meta abarzandonos fueron lo mejor de la carrera!!

Último sector Duatlón de Santander. Foto: Triatlón Colindres
Pelayo, con una grandísima carrera, entró quinto, y después los que puntuaron fueron Luis, Jandro y Grijuela. Por detrás Juanillo y Chus y yo, en puesto 59º de 172 (y ha sido una de mis mejores carreras... ufff cómo va la gente de delante) y poco a poco el resto del numeroso equipo del Camargo Astillero, que una vez más pisó podios, con especial importancia el equipo femenino, Patri Corral, Sandra Garrido, Nuria Aja y Silvia Félix, vencedoras por equipos. Nos lo pasamos bomba!  

Caras de satisfacción, con Pelayo, Jandro y Capitán Martín
CLASIFICACIONES DUATLÓN DE SANTANDER 2014

Manu Vega fue el vencedor, flanqueado por Sergio Santiago y Esteban Cerro que sorprendió a todos, pero que sacó la clase en un terreno que no es el suyo, como es el de los duatlones. La próxima cita, el Duatlon de Polanco, el Regional, con el que, tras el tríptico de duatlones con drafting en los que me lo he pasado super bien, vuelven las carreras de tu a tu y vuelven los repechones a pie y en bici, vuelve la dureza. Esta semana toca "descanso", tan sólo etapones en bici, ayer vuelta a los Puertos con Oli y Grijuela, mañana jueves a por alguno de los puertos pasiegos con mis hermanos. Kilómetros y kilómetros.

A seguir disfrutando de este mundillo y a seguir disfrutando de Cantabria!

Grimpeur!

pd. Gracias por las fotos al Triatlón Colindres y como siempre a Cris Ruiz, enhorabuena por la carrera!! así como al resto que supo disfrutar de otro Duatlón de Santander!!

viernes, 11 de abril de 2014

El Camargo-Astillero en el Campeonato de España de Duatlón. Avilés 2014

El sol brillaba el doble en la blanca explanada del Centro Niemeyer de Avilés, apretaba de lo lindo en los momentos previos a nuestra carrera, la de distancia corta, pero mientras tanto, se disputaba la distancia sprint. De repente, de la rampa de acceso apareció el cántabro Sergio Correa encaramando la recta de contrameta, pero inmediatamente después, surgió la espigada figura de Pelayo Menéndez con los colores del Triatlón Camargo Astillero blanco verde y rosa brillando más que nunca. Vaya cambio de ritmo! Con una espectacular fuerza que dejó a Correa con una mueca de esfuerzo e impotencia ante el final de nuestro asturianín que corría en casa. Desde la valla no dábamos crédito a lo que estábamos viviendo mientras nos dejábamos la voz gritando y animando como locos y, con los pelos de punta, Pelayo, con un segundo cambio de ritmo, cruzaba el arco de meta con los brazos al cielo. Tercero de España en 20-24 años. Los abrazos y saltos que dimos unos encima de otros en ese instante es lo que mejor resume este Campeonato de España de Duatlon. Menuda experiencia más bonita!

Momento crucial de la carrera de Pelayo. Foto: Alberto de Pablo
Recuerdo la lluviosa tarde de invierno en que nos embarcamos en esta aventura. Sin poder entrenar, el wassapp del equipo echaba humo y entonces se fraguó la propuesta de Juanillo. El 4 de abril correríamos el Campeonato de España. 11 fuimos los integrantes del equipo que nos dimos cita en la industrial Avilés, que cuenta desde hace poco con el Centro Niemeyer como edificio singular en un intento de recuperar zonas degradadas de la ría. Exactamente no tengo muy claro el uso de este complejo, pero para la organización de un duatlón resultaba espectacular al menos, compartiendo experiencia con prácticamente un millar de duatletas venidos de toda España. Nuestro equipo formaba con Patri Corral, Rolando y Pelayo que corrían el sprint (5+20+2,5 km) y Poo, Manolo Ramos, Alberto de Pablo, Javi Bravo, Juan Espino, Nanduco y yo, que nos atrevíamos con el distancia corta (10+36+5). Equipazo y por fin, completamente uniformados.

Triatlón Camargo Astillero en Avilés
Primero se corrió el sprint con la ya narrada hazaña de nuestra punta de lanza, Pelayo, que se trajo ese bronce de ensueño. Patri y Rolando completaron, con sólidas carreras, la actuación del equipo donde el resto estuvimos animando y dejándonos literalmente la voz desde la barrera. A las 17.45 era nuestro turno, con el distancia corta, una distancia nueva para mí y muy bonita. Más larga y donde el fondo jugaba un papel con más peso que la velocidad del sprint, o al menos eso pensaba yo, porque al final a mí me salieron ritmos incluso más altos que en un sprint cualquiera. Pero hoy no era un día cualquiera.

La salida, en dos tandas, fue rapidísima, y aunque había planeado salir tranquilo y confiar en un ritmo solvente y tranquilo, aquí fue imposible. Salí muy fuerte. Midiendo, pero más fuerte de lo planeado sin duda, rodando la primera de las cuatro vueltas a un ritmo endiablado muy por debajo de 4’/km que era mi objetivo inicial. El día era luminoso, y el entorno de la ría por donde se transcurría era bonito y agradable. La ida por un lado, cruzábamos un puente y vuelta por la otra, para cruzar de nuevo de orilla por un abarrotadísimo puente de colores donde oías gritar tu nombre entre la multitud. Era la afición del equipo. Desde aquí las gracias porque ayudaban y mucho. Segunda vuelta, queda mucho, y fue sin duda la más dura, perdiendo contacto con el grupo en el que iba incrustado, muy superior a mí, pero, manteniendo la compostura, pude mantener un ritmo constante sin bajones. Casi en solitario, seguí rodando y cuajando un 10.000 super bueno. Tercera vuelta y cuarta incluso pudiendo apretar en la última semi vuelta. Increíble, nunca pensé correr tanto y menos en un duatlón en el que hay que medir fuerzas, pero al final marcaba un tiempo de 37’55’’ en el primer 10.000, mi mejor tiempo en esta distancia.
Gran primer sector a pie. Foto: Patri Corral
Tras una interminable transición cogíamos la bici bajando la rampa de acceso al Centro Niemeyer. Apreté los primeros dos kilómetros, era el momento de coger un buen grupo pues los 36 km de sector eran completamente llanos. Coger un buen grupo era esencial. Pronto se formó un pelotón importante que fue creciendo a medida que alcanzábamos a gente. Ante el grueso del grupo, yo me limité a rodar dentro del pelotón que calculo que fuera de más de 40 corredores y donde había gente que rodaba muy bien y que nos llevó rapidísmo durante los 36 kilómetros. Una larga avenida junto a la ría nos llevaba hasta la zona portuaria, parte más complicada del recorrido. Una auténtica ratonera con varias curvas de 90 grados e incluso una especie de estrecha chicán para salvar la entrada al puerto donde el grupo tenía que ponerse en fila de uno. Unas cuantas curvas más y giro de 180 grados en un cono para volver por el mismo recorrido. Como podéis imaginaros, el látigo a la salida de las curvas era brutal y la gente peleaba muchísimo la posición para no quedarse cortado. Sinceramente pasé miedo, teniendo la sensación de que era inevitable irnos en algún momento al suelo. Pero por fortuna no hubo sustos, salvo un afilador de un corredor en uno de los giros que le obligó a hacer un recto que salvaron milagrosamente los que iban con él. Tensión. Tensión y velocidad, porque vaya manera de rodar. El momento más duro era la salida de las zonas de curvas, cuando se enfilaba de nuevo la avenida. Había que apretar muchísimo pero en todo momento conseguí continuar en el grupo con fuerza en las piernas. Fueron cayendo los kilómetros repartidos en 4 vueltas también y en menos de una hora, llegábamos de nuevo a boxes en 57 minutos… 38 km/h de velocidad media. En la vida había hecho estas medias.

Sector de bici, Avilés 2014
Juanillo y Bravo rodaban en el grupo que precedía al mío, pero Javi, tras problemas musculares perdió rueda y fue absorbido por mi grupo en la última vuelta. Tuve la oportunidad de saludarle y animarle en boxes, pero fue la última vez que le ví, pues salió a correr más rápido que yo, y aunque pude mantener referencia visual con él, nunca llegué a acercarme. Además la primera media vuelta, me dio el flato, hacía siglos que no me daba. Pero las piernas iban bien y enteras. Dos vueltas restaban para acabar el duatlón y he de reconocer que, aunque pude apretar, me dejé llevar un poco pensando en el viaje de vuelta y en que el trabajo estaba hecho con el brillante primer sector y el increíble sector en bici. Pude apretar, sí, pero esta vez opté por disfrutar del momento y llegar sonriendo. En el puente antes de ascender la última rampa me pasó un chico, si llego a saber que era de mi grupo de edad le hubiera disputado y le hubiera, sin duda, ganado, pues en contrameta y meta sprinté y casi le rebaso, pero me vio llegar y pudo apretar los últimos metros. Al final el 17º de mi grupo de edad, 25-29. La posición lo de menos. Me quedo con ese puente de colores, esos ánimos de mis compañeros desde la bici mientras yo ya corría, la mano que choqué con la madre de Pelayo, llegando con la cara muy diferente a con la que llegué el día que me conoció en aquel medio ironman de Buelna de 2010, los apalusos de la gente, la gente llamándome Martín, como reza mi trimono, y me quedo con esa satisfacción de haber completado todo un Cto. De España, sabiendo competir y sabiendo sobre todo disfrutar. Y disfruté con mis compañeros. Enhorabuena a todos!
Nos volvimos con dos medallas, el bronce de Pelayo y la plata de Cifrian en 55-59. La amplia sonrisa de Pelayo en el pódium nocturno en el Centro Niemeyer brillaba más aún que el sol a mediodía en ese mismo lugar. El abrazo con el que comencé la crónica lo resume todo y la experiencia vivida este día fue de esas de las que tengo la sensación, recordaré toda la vida.

Grimpeur!

Pd. Gracias a mi compañera de viaje Patri que me dio gran conversación tanto en el viaje de ida como en el de vuelta ya de noche con todo el cansancio del día. Gran día!! Y este sábado Duatlón de Santander!!


miércoles, 2 de abril de 2014

Duatlón de Reinosa 2014. Volando por Campoo

Hace dos años reaparecía en Reinosa tras más de 15 meses sin correr. Fue un momento super especial y aquel día sentí volar. Este domingo también volamos, pero casi literalmente. Vaya carrerón me salió. Este duatlón de Reinosa 2014 también tenía un gran significado, ya que coincidíamos por primera vez esta temporada los tres amigos, Luis, Pablín y yo, y además bajo la misma bandera de equipo aunque sin poder vestir aún los colores verdi rosas. El resto del equipo del Camargo-Astillero también estaba preparado para disfrutar.

Reinosa siempre se vuelca con las carreras y da gusto competir con toda la calle llena de gente animando… a pesar del frío. Casi nos helamos en la larga espera para entrar a boxes. La temperatura tampoco era excesivamente baja, pero el día era bastante desapacible con nubarrones, llovizna y viento gélido. La gente en la previa trasmitía desgana y frío. Luego, claro está, todo el mundo salió a tope!

Gran sector a pie. Duatlón de Reinosa 2014

Vaya salida! El duatlón constaba de 5,1 kms a pie, dando tres vueltas a un circuito urbano y lineal por Reinosa, después unos 23 kms en bici por Campoo, atravesando Nestares, Villacantid y subiendo un tramo de la carretera a Brañosera para dar allí la media vuelta. Para acabar restaban 2,4 kms a pie hasta cruzar el arco de meta. Un duatlón rápido y que estuvo precioso. El grupo se estiró raudo por la calle central, con Pepín Fuentes-Pila tensando y tras él Manu Vega y Correa. Poco después el grupo con el gran elenco de favoritos con nombres fuertes, a pesar de las ausencias de Pando y Lastra, como García Aja, Pelayo, Aitor Gutiérrez, Felipe, Toñin…. La carrera estaba muy abierta. A título personal había sentido fatiga a lo largo de toda la semana tras el Trail de Castillo-Pedroso de la semana pasada y no acudía con las mejores sensaciones de estar al 100%, pero sí con muchas ganas de compartir carrera con mis amigos, Pablín y Luis sobre todo. Hablamos de salir e intentar ir juntos los tres, pero he de reconocer que incumplí mi palabra. Luis se colocó demasiado adelante, veíamos hasta a Pelayo! Y ya se sabe cómo salen los de delante. Al intentar defender la posición en la estrecha calle, sin querer, ya estaba lanzado en carrera. En la avenida, con viento en contra, me enganché para protegerme del aire a un grupo que rodaba rápido. Ya no había vuelta atrás, lo había vuelto a hacer, de nuevo salía a tope. Había que dar tres vueltas, y la primera la completé bastante fresco. Sabía que iba por encima de mis ritmos, pero me estaba encontrando bien. Ni siquiera miré para atrás para ver donde estaban mis amigos. No recuerdo bien con quién iba corriendo, tan sólo a Fernández del Bender, que con lo grande que es, era un buen parapeto contra el aire. Segunda vuelta y, a pesar de perder la estela del grupo, encabezaba a buen ritmo otra grupeta. Me defendí del viento colocándome tras las espaldas más amplias y alcanzábamos la mitad de recorrido. Luis rodaba rápido cerca de mí y Pablín iba después no mucho más rezagado. Estabamos volando. ¿Aguantaría este ritmo? Para nada se me estaban resintiendo las patas con agujetas aún del domingo pasado, sobre todo los isquios del muslo izquierdo, ni las molestias en la cadera derecha. Sin duda estoy en un gran momento de forma y lo estaba constatando aquí en Reinosa. Última vuelta. Me pegué a la gran corredora Cristina Alles, un seguro a pie. Y en la última media vuelta ví delante de mí al duatleta del Santander Javier Loroño. Ese es el hombre a seguir en bici pensé. Y justo en el momento que me alcanzaba Luis por detrás hice un cambio de ritmo para pegarme a Loroño con relativa facilidad, me sorprendió como estaban respondiendo las piernas y completé los 5,1 kms en 19' a un ritmo de 3' 44'' el kilómetro. Antes de llegar a boxes me puse los guantes para ahorrar tiempo, aunque quizá lo perdí al ser más complicado atarme el casco y calzarme los botines con ellos puestos. A correr con la bici en la mano, subir la rampita y montarse en la bici. Empieza la guerra.

Saliendo de Reinosa con muchos duatletas me puse a rueda de un duatleta del Santander, Galdona, tenía pinta de no ir mal. En este duatlón se podía ir a rueda, era el primero de un tríptico de tres duatlones que haré estas tres semanas con drafting, por lo que la estrategia contaba mucho. Subimos el primer repecho de Nestares sin que nos pasase gente hasta que se pusieron a tirar dos hombres del Campoo. Teniendo a Luis y Pablín por detrás y siendo, en ese momento el sexto integrante del Camargo-Astillero, sabía que lo que tenía que hacer era quedarme a rueda. La carretera picaba para arriba y el viento soplaba fronto lateral. Entonces llegó Loroño por detrás y se puso a tirar como tira él en el llano, dirección las nevadas montañas de Campoo. Precioso! Con el día gris que hacía, el blanco de la nieve parecía que brillaba en las laderas del Liguardi y resto de cumbres de la Sierra del Cordel y del Hijar que estaban bien cargadas hasta abajo. Rodando cerca de la línea lateral de la cuneta y pegando el viento de cara y de lado, los de detrás suyo íbamos por la misma cuneta. No tuve tiempo ni para mirar para atrás atento a la rueda del de adelante. Quise mantener una posición delantera para evitar cortes, con Loroño ahí había que aguantar como fuera en ese grupo que era buenísimo. Fuimos alcanzando grupos. Creo que llegamos a ser en el pelotón unos treinta o cuarenta según me dijeron. Yo sólo miraba para adelante.

Precioso sector de bici por Campoo. Foto: www.vivecampoo.es
Llegó un momento en que Loroño se paró, y se puso a charlar con uno del Campoo como si nada. Con el viento que hacía era una locura ponerse a tirar o intentar escaparse y aguardé paciente a algún movimiento o más bien, guardé fuerzas para la subida de mitad de recorrido. Nunca he sido tan táctico, siempre me ha podido la sangre y me he puesto a tirar como loco o he intentado escaparme o tensar, pero esta vez hice lo correcto, porque faltaba el tramo de subida que se hizo durísimo. Viento en contra y subida, parecía que ibas con el freno rozando la rueda, qué duro. Se puso a tirar de nuevo Loroño, pero poco a poco. Parecía que íbamos despacio pero en realidad es que se estaba haciendo durísima la subida. Tardamos en cruzarnos con los primeros, ni me fijé, como otras ocasiones, quiénes iban delante. ¿Cuánto faltaba?!! Estuve a punto de cortarme, de hecho lo hice tras cortarse el de delante de mí, pero estuve rápido y pude reaccionar aunque me costó lo mío. Por fin el cono. Y allí vi que, del pelotón tan numeroso que íbamos, sólo quedábamos seis!!! Qué subidón… y qué hachazo pegó Loroño tras el giro. Se marchó con Geovanis Lobo y quedamos cuatro, un burgalés del Uno Publicidad, uno del Campoo, otro inidentificable como yo y yo, que bajamos como tiros. 85,3 km/h me marcó de máxima el cuentakilómetros. Ya en el llano colaboramos muy bien y fuimos rapidísimos. No cogimos a la pareja de delante pero a ese ritmo no nos cogerían por detrás. Tras buenos relevos de los cuatro, volando llegábamos a Reinosa de nuevo. A 35 km/h de media, hice el 38º mejor parcial en bici de los 154 duatletas.

Salí de boxes como un tiro, tan rápido que pasé a Felipe y a Pepín Fuentes-Pila que iniciaban su segunda vuelta ya. Esto no es normal, cómo voy!! A media recta, como era lógico, me volvieron a superar, pero continué a un gran ritmo. Dos vueltas a tope y con cambio de ritmo incluido al entrar en el adoquinado de la calle mayor de Reinosa por contrameta. Satisfacción y fuerza al cruzar la meta en 1h 09' 33'', el 44º de 150 que acabaron, carrerón personal de principio a fin. Contentísimo del duatlón que me había salido. Poco después entró Pablín y al poco Luis, siendo quinto, sexto y séptimo del equipo, y cerca de Javi Bravo y Juanillo, tercero y cuarto puntuando para la clasificación por equipos en la que ocupamos la quinta posición, con Chisco A. Cagigas segundo y como líder incontestable de la escuadra verdi rosa el gran Pelayo que consiguió alzarse al tercer cajón del podio absoluto en un precioso final de carrera a pie donde se decidieron los quince primeros puestos del duatlón. García Aja fue el vencedor seguido de Sergio Correa y Pelayo Menéndez. Enhorabuena!!!

CLASIFICACIONES DUATLÓN DE REINOSA 2014

Al final ni frío, ni agua, ni nada… sólo una motivada máxima y caras de satisfacción. Deseando que llegue la próxima carrera que no es otra que el Campeonato de España de Grupos de Edad de Duatlón en Avilés, en la modalidad de distancia corta, 10-40-5 km del próximo sábado, una nueva distancia para mí, la que creo que me puede ir muy bien llegando en un gran momento y sobre todo una nueva experiencia con los compañeros de mi equipo. Qué ganas!!!

Grimpeur!

martes, 25 de marzo de 2014

I Trail Castillo-Pedroso, una carrera especial

De madrugada, se oía llover con fuerza sin parar. Vaya noche. Después de unas semanas de solecito, el invierno volvió de sopetón a Cantabria nada más haber comenzado la primavera. A las nueve de la mañana, habiendo amanecido ya, parecía que anochecía a medida que nos adentrábamos Carlos y yo en el corazón de los valles de Cantabria. Pero… ¿a dónde íbamos con este tiempo?

El objetivo estaba marcado desde hacía varios meses y fui de los primeros en inscribirme nada más conocer que aparecía una nueva carrera de montaña, ésta en el valle de Toranzo, mi valle. Trail de Castillo-Pedroso donde coincidiría con mis primos Luis y Fonso, Isabel y Rodrigo y acompañado por mi gran amigo Carlos, compañero de locuras. Esta carrera tenía sin duda un significado especial. 23 kms de distancia sobre el Valle de Toranzo.


Agua y agua sobre la carretera, negros nubarrones y no paraba de llover, pero al entrar en Toranzo, tras pasar Corvera, el cielo empezó a querer abrir. El subidón fue vislumbrar las laderas del Cildad, de 1001m de altitud, completamente blancas. Qué sensación. Iniciamos la subida a Castillo y el paisaje no podía ser más bonito. Verde rabioso de los prados mojados con el contraste de la nieve recién caída de las cumbres. Me emocioné como hacía tiempo, piel de gallina y ojos brillantes al ver y sentir aquello!!

Llegamos con bastante tiempo, recogimos dorsales y camisetas y momentos de espera dentro de la furgoneta de Carlos. Hacía mucho frío. 4 grados marcaba el termómetro pero parecía que no llovía. Discutiendo la ropa que llevaríamos una vecina de Castillo se detuvo a charlar con nosotros y nos comentó que a las 6.30am estaba nevando en Castillo-Pedroso. “Cómo trapeaba” nos dijo. No llegó a cuajar y la cota de nieve parece que se detuvo en unos 700-800 metros. Cildad, Cueto Redondo y la Espina del Gallego estaban completamente blancos y las cumbres del otro lado del valle desde Berana al Tablao estaban enfarinadas aunque tan sólo en la cresta. Saludamos a mi primo Luis que iría adelante en carrera y a Lulu de Corvera y calentamos con mi compañero Nando de mi equipo de triatlón, Camargo-Astillero. Pero hoy el medio era otro, hoy tocaba barro! Isabel, Rodrigo, Fonso y el resto de participantes de la ruta a pie, con el mismo recorrido, habían salido a las 9am.

A las 11.30 salíamos los del trail, los que lo hacíamos corriendo. Cuenta atrás y salida. Habíamos hablado de hacerlo tranquilos… pero como se salió!! El recorrido constaba de un primer bucle de unos 7 kms que tiraba para arriba hasta el precioso bosque de La Requejada, desde allí se iniciaba un pronunciado descenso hasta Esponzués, punto más bajo del trail, para desde allí subir a Castillo de nuevo por un empinado camino. Después cogíamos de nuevo el primer tramo hasta el bosque hasta coger una bifurcación a la derecha que nos llevaba hasta el Portillón y completar el resto del recorrido por la divisoria, bajadona a Quintana y últimos tres kilómetros a Castillo por la carretera. Quedaba mucho por delante.

Nada más salir, afrontando la primera subida. Foturcantabria.
El primer tramo, por el que pasaríamos dos veces tiraba para arriba y se embarraba por momentos. La elección de calzado fue la idónea y lo comprobé en los primeros momentos. Al constar la segunda parte de muchos metros de pista y siendo los últimos tres kilómetros de asfalto, dudé en llevar las zapatillas de running, pero tal y como estaba la primera parte, las zapatillas de trail eran imprescindibles. Qué cantidad de barro. Había zonas donde metías el pie hasta el fondo y otros donde simplemente era una pista de patinaje. Tramo super divertido y precioso atravesando el hayedo de La Requejada. Delante de mí un corredor resbaló y cayó a plomo de costado, sin consecuencias afortunadamente para él, tan sólo la embarrada casi total con la que tendría que completar la carrera. Carlos empezó más fuerte de lo que pensaba, intentando seguir a su amigo Dani de Unquera. Demasiado para mí y pensando en que quedaba muchísimo, cogí mi ritmo y perdí unos cuantos metros con él. Salimos del bosque e iniciamos la bajada con unas estupendas vistas de todo Toranzo, qué gozada, primero por camino con piedras y hierba y después una bajada durísima de hormigón que me hizo daño. Carlos me sacaba unos 25 segundos, todavía le veía, pero en la bajada le perdí. Apenas llevábamos 5 kilómetros y empecé a sentir unas molestias en la cabeza del fémur que ya noté al finalizar el Duatlón de Torrelavega el domingo pasado, probablemente por el esfuerzo y el cansancio. Estoy corriendo mucho en lo que va de año y hay que tener cuidado con los esfuerzos. No era mucha la molestia, pero lo que más me preocupaba era que era demasiado pronto. Llegué a pensar, que si me iba a más, el detenerme en el paso por Castillo podía ser más que una opción. Por “suerte”, tras pasar por Esponzués, empezó la subida.

Comencé corriendo y superando a variosn de los  que me habían pasado en la bajada, pero pronto empecé a subir andando en algunos tramos como el resto. Tal y como me ha explicado Carlos muchas veces, con mucha más experiencia en carreras de este tipo, cuando la cuesta se empina se va casi a la misma velocidad corriendo que andando, y se gasta mucho menos. Era la parte más dura, en cuanto subida se refiere. Primer avituallamiento. Carlos sale de él antes casi al llegar yo. Coca-cola y a seguir camino de Castillo. Antes de entrar al pueblo había dos niños, uno cantaba los colores de los corredores y el otro la posición. “Blanco y azul” (por Carlos) “95” y “negro y rojo” (por mí) “96”. Me hizo mucha gracia y nos sirvió para conocer cómo íbamos en carrera. Y en Castillo volví a atrapar a Carlos.

Juntos iniciamos el primer tramo de nuevo. Charlando fuimos atravesando la divertidísima zona embarrada. Entramos en el bosque otra vez y tomamos la desviación hacia el Portillón con un ritmo cómodo y constante. El camino transcurría en diagonal sobre los prados de Castillo. Aquí fue donde pasamos por donde estaban mis tíos Ana y Tomás. Al no verles en Castillo sabía que les encontraría en el monte. Casi sin darnos cuenta iban pasando los kilómetros y pasamos la mitad de carrera. Y en el Alto del Portillón, el segundo avituallamiento, esta vez sólido.

Rodando con Carlos por mitad de la carrera.
Cómo nos pusimos. Nos olvidamos del tiempo y cogimos bien de fuerzas para lo que quedaba. Trozos de plátano y naranjas y otro plátano que me reservé para las emergencias (por si me daba  el pajarón jeje). Más bebida y, tras cruzar la carretera con gente animando, para arriba por toda la divisoria. Qué bonitas las vistas con las montañas nevadas de la Sierra del Cordel, la Concilia, Peña Sagra… y Los Picos un poco más allá entre la bruma a un lado, y por otro el valle de Toranzo, el Tablao, Las Esguinzas nevadas… y mirando casi para atrás a la derecha las cumbres pasiegas de San Pedro bien cargadas de blanco. Preciosas vistas de Cantabria.  Yendo con Carlos y entretenido con las vistas, me había olvidado de toda molestia. Además el terreno seguía siendo cómodo en lo que al piso se refiere, mejor de lo que esperaba en este segundo bucle. Sin embargo, pronto llegábamos a la temida pistona, que parecía una autovía. Seguíamos tirando para arriba dirección norte rumbo a la Cuera. Por aquí si siguiéramos también llegaríamos a los montes de Corvera a un lado y al Monte Tejas al otro sobre Los Corrales de Buelna que se veían desde ese punto. Habíamos bajado el ritmo pero estábamos disfrutando. 


8 kms a meta. ¡¡¡Si se veía Quintana y Castillo al lado!!! Parecía que no quedaba tanto, pero sí que quedaba, y para mí lo segundo más duro, tras la primera bajadona que hicimos allá por el km 4-5. Curiosamente era la bajada a Quintana también. Por la dura pista, y los kms acumulados, las patas se resentían ya. Último avituallamiento líquido y a seguir bajando.

Antes de llegar a Quintana, vi que detrás nuestro venía a buen ritmo Lulu de Corvera, amigo de mi hermano y primos y con el que solemos salir en bici. No me podía ganar! Jeje. Carlos iba un poco más justito que yo y le dije que iba a apretar un poco. Podíamos haber llegado juntos pero quise apretar un poco, para que no me cogiera Lulu, y porque el último tramo de asfalto me favorecía más a mí. A buen ritmo atravesé ya en solitario el bonito pueblo de Quintana de Toranzo y cogimos el asfalto de la carretera hasta Castillo. 3kms finales que se hicieron eternos y donde brillaba ya el sol. Con el ritmo de una chica que era de mi equipo también, apreté bien. El calzado apretaba mis pies por este terreno, pero se habían portado de maravilla. Un kilómetro menos, y otro menos y entré en Castillo para tomar la última curva y entrar en la abarrotada meta con mis tíos y amigos como Mantilla entre el público animando.
2h 11’ en completar los 23,2 kms del trail, el 123º de 270, aunque poco importa el puesto. Poco después entró Carlos. Caras de satisfacción, barro en las zapatillas y muslos bailando amenazando con subirse. Qué bien nos lo habíamos pasado. En meta ya estaban Luis, que lo completó en 1h 44’ entrando el 14º siendo primero del valle, y los de la ruta a pie. Me hizo mucha ilusión reencontrarme con mis primos y compartir esos momentos comentando la carrera. Una lástima que era tarde ya y tenía que irme a todo correr, porque con el solecito que había salido era como para haberse quedado a comentar el día con una buena cerveza disfrutando del ambiente con todos. Pero al fin y al cabo ya lo habíamos estado disfrutando toda la mañana.


Preciosa mañana de lluvia, agua, nieve y frío, prados verde rabioso, montes y barro. Preciosa mañana en Cantabria, de las que emocionan, sintiéndome parte de esto, sabiendo que soy de aquí. Escalofrío… y a por la próxima!!!

Grimpeur!


Pd. El dolor de piernas hoy es intensísimo, pero la satisfacción es enorme y más especial que tras otras carreras. Con unos par de  días de descanso (suerte que hace malísimo para no hacer nada) estaré a tope para la siguiente cita: el Duatlón de Reinosa!!!

martes, 18 de marzo de 2014

Duatlón de Torrelavega 2014

Una semana después de la media maratón de Santander llegaba el Duatlón de Torrelavega, un duatlón que, pese su cierta peligrosidad en la salida de la ciudad en bici, me encanta por sus distancias, 6,7 km a pie + 32 en bici + 2,7 a pie para acabar, y sobre todo me encanta por su exigente perfil ciclista con la doble ascensión a La Montaña. Con sol y no excesivo calor nos presentamos con tranquilidad en las inmediaciones del pabellón Vicente Trueba. Tras las pruebas de menores y con bastante agilidad horaria metimos el material a boxes y se pudo calentar bien, para que después de la tradicional foto de equipo, y con apenas seis minutines de retraso, se diera la salida.

El primer sector constaba de 5 vueltas a pie a un circuito que rodeaba el parque de “El Zapatón” y que presentaba un repechín como mayor dificultad. Como viene siendo habitual, la gente salió a tope. La frase más oída esta temporada es: “cómo va la peña…”. Tras la seguridad que me dio la media maratón, haciéndome saber que estaba en un buen momento, salí más “tranquilo” que en otras ocasiones a pesar de no haber estado en absoluto fatigado durante la semana. Últimamente suelo aplicar la estrategia de salir a tope y llegar hasta donde llegue, pero hoy decidí salir con más cabeza, sabiendo que, encontrándome como el domingo pasado, podría completar una carrera seria de principio a fin. Y así fue. El grupo se estiró muchísimo y me sorprendió tener a tantísima gente delante, pero yo estaba yendo bastante satisfecho con la carrera que me estaba saliendo y el ritmo que estaba imprimiendo a medida que pasaban las vueltas. Sin una referencia clara al principio, rodé siguiendo mis sensaciones, hasta que Pablín me rebasó y pude mantenerme a una buena distancia para usarlo como referencia visual. La última vuelta la hice acompañado por el duatleta del Bender Sobaler que me llevó a un buen ritmo hasta los últimos metros antes de boxes donde pude hasta apretar un poco más para acercarme a la que seguro sería una importante referencia en bici, de nuevo Pablin Ibarguren. Muy buen primer sector a pie a título personal.

El grupo estiradísimo. Duatlón Torrelavega. Foto: Cris Ruiz
Llega lo bueno, bici, bici, bici. Con la llegada de la estabilidad meteorológica he podido acumular una buena cantidad de kilómetros, sobre todo esta última semana con mi amigo Oli, por lo que llegaba con más fuerza que el año pasado, a donde también llegué muy bien a pie después de la media maratón pero muy falto de kilómetros en bici. Este año no, este año si que llegaba bien en ambas disciplinas. El Duatlón de Galizano me dejó un sabor agridulce en el debut con mi nuevo equipo y una clasificación algo mediocre para lo que yo esperaba, pero en Torrelavega tenía las condiciones para acercarme a mi sitio y afronté la carrera muy motivado y concentrado. La salida en bici de Torrelavega es, digamos, delicada en cuanto a la seguridad se refiere. Tráfico abierto, voluntarios escasos en las cruces y falta de señalización en las rotondas. Aparte la mayoría de los ciudadanos desconocían la disputa de una prueba deportiva en sus calles y pude ver peatones cruzando delante de bicis y coches cruzando las rotondas sin ser advertidos, por lo que lo  más razonable era ir con los ojos bien abiertos y las manos preparadas en las manetas del freno para extremar la precaución. Esto es un hobby y no merecer arriesgar por ganar unos segundos. Además, ya habría tiempo de apretar en el precioso circuito una vez salidos de Torrelavega. Por fortuna no hubo ninguna incidencia. El circuito, de 32 km, constaba de dos vueltas a un circuito que nos sacaba por los Ochos, primera rampa de La Montaña y desvío a la izquierda por la carretera que lleva a Zurita por El Mazo. Preciosa y sinuosa carretera que me encanta, con subibajas pero donde hay que dar bien a los pedales hasta bajar a Zurita. En este tramo y tras pasar a unos cuantos, fui rebasado por Diego Herrera de la UC que iba como una moto. Siguiendo su referencia, que no su rueda, pues el drafting no estaba permitido, di caza a Pablin Ibarguren justo antes del desvío de Zurita hacia Las Presillas. Este tramo era el único relativamente llano y muy divertido con un constante curveo hasta el giro a la derecha cuando se cogía la carretera de La Montaña. Allí  mismo se iniciaba la ascensión. Una ascensión de unos 3,5 kms con el asfalto muy roto, sobre todo en la segunda mitad de la subida, y sin grandes desniveles pero sí muy constante. Empecé fuerte, quizá demasiado, y lo pagué en cuanto cambió el asfalto, momento en el cual Ibarguren volvió a pasarme, por entonces también habíamos cazado a nuestro otro compañero de equipo Jose Manuel Grijuela. Entre los tres nos fuimos alternando y nos pasábamos aprovechando los buenos momentos y pequeños bajones de unos y otros. Esta primera subida se me hizo un poco larga, sin embargo traté de no perder mucho con Pablín. Rápido descenso, con precaución por el estado del asfalto pero sin apretar mucho los frenos para no perder la referencia visual de los que me precedían, y vuelta al cruce para iniciar la segunda vuelta.

Cómo estaba disfrutando, metidísimo en carrera y superconcentrado en no desaprovechar ni una pedalada. No había calculado bien y pensé que el primero de los tres compañeros que íbamos alternando la posición, Ibarguren, Grijuela y yo, éramos el cuarto integrante del Camargo-Astillero tras Pelayo, Juanillo y Javi Bravo. Se me había escapado Chisco A. Cagigas que tampoco corría con el mono del equipo (esperemos que para Reinosa lo tengamos todos!!). Al no contar con él, arengué a mis compañeros, pues uno de del tres supuestamente íbamos a puntuar para el equipo. Jose Manuel inició la última subida con muy buen ritmo, yo también me encontré mucho más suelto que en la primera subida y pasamos a Ibarguren que sufrió un pequeño bajón, aunque no perdió para nada nuestra referencia. Como en la media maratón, estábamos cuajando una buena carrera a la par. Para mí siempre es una satisfacción correr mano a mano junto a él, y la próxima semana lo volveremos a hacer en el trail de Castillo Pedroso. Coronamos y para abajo. Bajé rápido y entramos fuerte en Torrelavega, no podíamos perder un metro, eso sí, volviendo a extremar la precaución en la avenida de Sierrapando y en cada una de las rotondas. Acercándome de nuevo a Jose Manuel, le animé para que diera el resto, pues uno de los tres íbamos a ser fundamentales para la clasificación por equipos, supuestamente. Jeje, al final no iba a servir de nada, pero cómo fuimos!! Zapatillas fuera de los botines y para abajo!

Buena transición y a correr… a tope. Salí antes que Jose Manuel y aunque no miré para atrás, sabía que Pablín no andaría lejos. Me sentí muy fuerte a pie en este último sector, que constaba de dos vueltas, recuperando algunos puestos más. En contrameta me alcanzó mi compañero Jose Manuel que iba a un gran ritmo. Juntos completamos la primera vuelta pero me soltó, iba demasiado rápido y me quedé, aunque intenté pegarme en vano. Le dí los últimos ánimos y seguí con lo mío. Cerca de Delfín, un duatleta del Colindres completé la última vuelta y los últimos metros, y en la última recta pude hasta esprintar y pasarle para alcanzar el objetivo del día que me habían marcado desde casa, ;) jeje, y que yo mismo consideraba un buen resultado, entrar entre los 50 primeros. Y lo conseguí, al final el 49º. Segundos después entró Pablín y poco a poco el resto de compañeros de equipo, tras Pelayo (8º) con el que volvía a correr en el mismo equipo, Juanillo (27º), Chisco Alvarez Cagigas (30º) y Javi Bravo (44º). Pando ganó la carrera por delante de Lastra y Aitor Gutierrez, y Cristina Alles venció en féminas.


Una buena comilona en el mejicano de Liérganes me sirvió para empezar a recuperar y disfrutar del resultado que me habían "exigido" desde casa y había logrado. Lo malo que ahora me pedirán más jeje. Buen resultado, buena clasificación y buenas sensaciones compartiendo buenos momentos con compañeros y amigos en un buen día de duatlón. Casi al llegar a meta, mientras sufría, disfruté de estas sensaciones y me vi cerca de conseguir el objetivo personal que me he marcado para este año, puntuar para el equipo. Me veo capaz de hacerlo, aunque no será fácil, porque aquí la gente va mucho! A ver si conseguimos arañar algún podio por equipos a lo largo de la temporada aunque está realmente caro!! Desde aquí aprovecho para mandar ánimos a todos los miembros del equipo que no pudieron asistir o acabar el duatlón de hoy por diferentes motivos, para que no se olviden que ante todo, esto de lo que forman parte no es un equipo… es un EQUIPAZO!!

Próxima semana Trail Castillo Pedroso, la siguiente du de Reinosa, la siguiente Avilés…. Jujuuuy! Esto no para!!! Ahuuuu!!

Grimpeur!

miércoles, 12 de marzo de 2014

Media Maratón de Santander 2014

Cuando era pequeño, recuerdo que nos acercábamos a Renedo desde Corvera para ver pasar a mi tío que corría la Bajo Pas. Cuando aquello, poco sabía de qué se trataba eso de la media maratón, pero a lo largo de los años se fue creando un increíble caldo de cultivo de amor por el deporte siguiendo a mi tío Fonso y a mis primos con los que no parábamos quietos cuando íbamos a Corvera, jugando, haciendo deporte y saliendo en bici a todos lados. Éramos muy pequeños pero eso quedó dentro de mí, hasta que, ya con veintitantos, mi amigo Pablo Ibarguren, tras muchos meses  intentando convencerme, mi vida dio un giro importantísimo, dejé el fútbol regional y me metí en este mundo de triatlones y carreras. Descubrí lo que más me gusta. Lo que había visto desde pequeño con mi tío, lo que me habían inculcado mis primos y ese nuevo deporte que ahora hacía yo con el mismo espíritu. Esa satisfacción de conseguir completar retos y superarse a uno mismo, esa manera de disfrutar luchando y alcanzar imposibles. Muchos triatlones y duatlones, muchas carreras populares y sobretodo, esa distancia fetiche tan especial. 21,1 km, La media maratón.

Un año después de la última, nos presentábamos a la Media Maratón de Santander. Este año no me lo había planteado como un objetivo principal, y tardé en decidir si me inscribía o no debido a lo cargado que se me presentaba el calendario de marzo con duatlones y carreras de montaña de por medio, pero tampoco había que perder la oportunidad de correr de nuevo en casa en un día que fue una fiesta para el deporte. Finalmente mi amigo Carlos, compañero de aventuras, no corrió, pero sí mi mentor Pablo Ibarguren junto a otros compañeros del Triatlón Camargo Astillero y demás conocidos. Eran cuatro las medias maratones que había corrido hasta la fecha, pero nunca había corrido junto al gran Pablín, a pesar de todas las carreras que hemos compartido. En todas esas medias había cosechado buenos tiempos.

Medias Maratones:
2009      Bajo Pas              1h 28’ 40’’
2010      Madrid                 1h 33’ 49’’
2012      Dublín                  1h 28’ 28’’
2013      Santander             1h 27’ 40’’ (PB)
2014      Santander          ¿qué tiempo saldría?

Como no estuve muy centrado en la media, sinceramente no tenía en mente ir a por tiempos y había pensado correr con Carlos a modo rodaje disfrutando de los paisajes de nuestra ciudad y del ambiente de la carrera, pero una serie de circunstancias hicieron que cambiase la manera de ver la carrera y también el modo en que corrí acompañado por Pablo Ibarguren.

Foto con los compañeros del Triatlón Camargo-Astillero
10am, sin mucha parafernalia, se dio la salida frente al Banco Santander en un abarrotado Paseo Pereda después de departir con compañeros y conocidos en la previa. El día, el mejor del año, sol, calor, luz y viento sur, elementos que serían protagonistas. Nos colocamos junto al globo de 1h 30’ para seguirlo como referencia, sin embargo, tras el paso por las obras del Centro Botín, el globo se reventó y nos quedamos “a ciegas”, sólo con nuestras sensaciones. Todo el tramo de la calle Castilla nos lo tomamos con relativa calma, no íbamos despacio pero sí muy tranquilos y charlando. Subida a Valdecilla y tramo de bajada por la arbolada San Fernando, la Alameda de Oviedo. Entrando al túnel de la calle Burgos, comentamos una foto que se publicó en El Diario de una popular Carrefour, de 2006 creo recordar, en la que nos cazaron a los dos corriendo a la par entrando por la otra boca del túnel. Eran nuestros inicios. Justamente fuimos fotografiados en ese momento.

Entrando al túnel de la calle Burgos, como en aquella Carrefour '06. Foto: www.sigueme.es 

Paso por contrameta. La presencia de tanto público nos hizo aumentar algo el ritmo. Íbamos realmente cómodos. El ir con Pablín me hizo dosificar mucho más las fuerzas y correr con algo más de cabeza, ya que el año pasado hice el primer tercio de la carrera a tope. Subida de la Cuesta del Gas y en Reina Victoria, a nuestro paso por el km7 aproximadamente, con las espectaculares vistas de la Bahía en un día como el de hoy, alcanzamos a las liebres de 1h 30’ a las que reconocimos a pesar de no llevar ya el globo. Fuimos con ellas, y al ver que íbamos cómodos seguimos con nuestro ritmo y las pasamos sin obcecarnos. Repechines del Sardi. Los avituallamientos líquidos se agradecían más que nunca, el día estaba siendo seco y duro para correr, y yo tenía muchísima sed. Sin embargo las sensaciones estaban siendo buenísimas.

Atravesamos la zona de Los Campos de Sport de El Sardinero en dirección a la temida avenida de la S-20. Antes de entrar a ella, paso por el km10 con un gran tiempo, unos 41’ largos, vamos muy bien Pablín! La S-20 es el tramo más monótono y duro de la media, una anchísima avenida que hay que hacer ida y vuelta, y para colmo era donde más pegaba el viento. A la ida pegaba de cara. Nos adherimos a un grupillo. No hicimos más que adelantar gente poco a poco desde que dejamos a las liebres de 1h 30’. Aquí, traté de ir rodando sin exponerme mucho al viento de cara, es decir, iba a rueda, bien pegado a la espalda del que me precedía, siempre buscando a los más grandes. Me pegué a un corredor de zancada sólida que vestía de negro y llevaba un botellín en la cintura. Apretaba pero yo me estaba encontrando fenomenal y decidí seguirle y apretar con él. Pablín se quedó un poco rezagado pero yo intenté aprovechar mi buen momento y seguir con el de negro. Qué bien estaba yendo, y era el peor tramo. Tan bien me sentía que, a pesar de lo que diría la lógica de seguir a rueda sin gastar, decidí darle un relevo y tirar yo también con todo el viento en la cara, cosa que me agradeció. Para adelante! A mitad de recta ya había recibido los ánimos de mis amigos Manu e Irene que dieron mucha moral. En la S-20 fue donde vi que, otro año más, podía hacer tiempos. Giro de 180º y S20 para abajo. Viento de cola y a volar. En este tramo rodé por debajo de 4min/km.

Cruzamos el puente de Las Llamas y bajo las Universidades iban cayendo los kilómetros. Qué calor! Km 16 y esto se empezó a endurecer, mi ritmo bajó, y fue aquí, donde el hombre de negro con el que había compartido la S-20, me esperó y me animó a seguir con él, qué bien me vino y cómo se lo agradezco. Las cosas bonitas de las muchas que tiene este deporte en el que no existen rivales y el que corre a tu lado se convierte en tu compañero. Fui con él hasta antes de llegar de nuevo al Sardinero. Finalmente no pude seguirle y le dije que tirara. Empieza lo realmente duro, pero sólo quedan 4km!! Eché mano de un gel, no suelo tomar nada, pero venía en la bolsa del corredor y realmente me vino muy bien, y a por la cuesta de Piquío que fue sin duda la parte más dura. Ánimos de compañeros antes de coronar y, sin querer mirar para atrás, tiré para adelante. Repecho de La Magdalena. Por todo Reina Victoria fui rebasado por bastantes pero yo sabía que si seguía sin perder mucho más ritmo, lograría de nuevo, otro sub 1h30’ en otra media maratón. Rebajar mi mejor tiempo conseguido el año pasado no estaba en mis planes, pero no me iba a quedar muy lejos de esa 1h 27’ 40’’. San Martín, bajada de la Cuesta del Gas y último kilómetro!!! En Castelar viento y calor, no me quedaba más pero había que apretar, este tramo lo he hecho mil veces a tope! Y en Puertochico, a mi izquierda apareció el gran Pablo Ibarguren, qué ilusión me hizo!! Juntos apretamos superando a corredores en el infinito Paseo Pereda, apenas 500 metros con un montonazo de gente a los lados aplaudiendo entre ellos mis buenos amigos Món y Rocío. Qué pila gente y qué bonito! Nos chocamos las manos y juntos cruzamos la meta parando el crono en 1h 28’ 37’’ siendo la media más sólida y seria de todas las que he corrido a pesar de quedarme a apenas 57’’ de mi mejor marca.

Recta de meta entrando junto a Pablo Ibarguren
Esta carrera siempre es especial para mí. Por la distancia, por ser en casa, por recordar los tiempos en que no podía correr, por la presencia de amigos animando, por compartirla con quien me metió en esto... Gracias por ello. Pero este año cobraba además un significado más especial aún. Otra media maratón más, como las que corría mi tío cuando era pequeño, pero desgraciadamente, un par de días antes, mis tíos y mis primos perdieron, con tan sólo 8 años, a una nieta, hija y sobrina. Una auténtica luchadora, un ejemplo, como son y siempre han sido ellos para mí. Durante la carrera y sobretodo entrando en meta la tuve presente, pues esta carrera va por ella y va por ellos, y ahí va mi pequeño homenaje para trasmitirles todo mi cariño y toda mi admiración, por todo lo que me han inculcado, por lo que son y por lo que me han enseñado con su fortaleza, lucha y entrega sin límites.


Seguiremos corriendo y seguiremos luchando, seguiremos disfrutando de cada día como si fuera único, y sobre todo, seguiremos sonriendo, como hacías tú!

Grimpeur!