sábado, 25 de agosto de 2012

DUATLÓN DE MEDIO CUDEYO

12 de agosto de 2012. El trabajo me impidió participar en el Triatlón de Castro que habia marcado en el calendario y que se disputaba el sábado por la tarde con distancias olimpicas y un nuevo recorrido, pero me permitió volver al mítico Duatlón de Medio Cudeyo al que no falto desde mi primera participación allá por 2007, salvo el año pasado que lo tuve que ver desde las cunetas por la lesión.


Volvía, y con más ganas e ilusión que nunca. En todas las ediciones había mejorado mi actuación respecto a la anterior hasta llegar a hacer top ten en 2010. Este año no lograría repetir puesto pero, de nuevo, creo que logré completar mi mejor Duatlón de Solares, en una edición donde había mejor participación que nunca, a pesar de ser popular, y donde se había cambiado el recorrido, ubicándose los boxes abajo en Solares, junto al Bar Ges, a diferencia del habitual emplazamiento en Valdecilla junto al Ayuntamiento.

Realmente este día estaba llamado a ser un día especial, y lo fue, no solo por motivos deportivos. La increíble noche del sabado no fue exactamente una noche de descanso y sin apenas dormir, nos presentamos mi hermano Juan y yo con una gran pereza frente a la carrera que veníamos a correr. Juan estuvo a punto de no venir y yo me caía de sueño... Pero allí estábamos entrando a boxes, charlando con los compañeros y dejando nuestras bicis preparadas para la competición. A pesar del cansancio, yo tenía la moral por las nubes.

Arco de salida y pistoletazo! El nuevo recorrido a pie, de unos 4,2 km consistía en dos vueltas a un circuito en el que el primer kilómetro era una subida constante por la carretera dirección Pámanes. La vuelta, en bajada, por callejos y entre prados nos llevaba por detrás otra vez al Bar Ges. Sorprendentemente salí fortísimo y en el primer tramo ascendente comencé a progresar hacia cabeza de carrera. Me estaba encontrando super cómodo picando hacia arriba, hasta el punto de alcanzar a Pando. quién me lo iba a decir a mi hace unos meses... corriendo junto a uno de los hombres que copan lo más alto del podium en los duatlones cántabros. Estaba asombrado pero seguí manteniendo el ritmo, incluso superando a Pando y alcanzando a Lastra... esto no podía estar pasando...! Sabía que iba por encima de mis prestaciones, pero iba cómodo y disfruté el momento de correr con los grandes del duatlón. Comenzó el tramo de bajada y ya aquí me fue imposible seguir sus zancadas. Perdí su estela y rodé detrás de otro grupo de tres. Mi hermano Juan, que debía estar flipando de a dónde iba este, iba justo por detrás. Paso por el arco y segunda vuelta, segunda subida. Aquí, lógicamente, pagué los excesos y sufrí mucho más. Me alcanzó el grupillo de Juan e intenté engancharme. Fue aquí donde Juan comenzó a animarme y a tirar de mí. Llegó incluso a descolgase y esperarme. Realmente me ayudó muchísimo y desde aquí se lo agradezco orgulloso de la máquina que es mi hermano. Bajamos juntos y llegamos juntos a boxes.



Transición que ni me acuerdo y en la salida, cuando salía justo detrás de Juan, el juez me paró para decirme que no llevaba bien el dorsal (lo llevaba correcto detrás, pero más abajo de lo normal según Julio...) esos pocos momentos me hicieron salir con unos metros de desventaja con Juan y otros dos duatletas a los que no conseguí dar caza. El sector de bici constaba de 24 km dando tres vueltas al tradicional circuito de la carretera de Alisas-Hermosa-Valdecilla que conozco como la palma de mi mano. En el llano mantuve la distancia, pero poco a poco se me iban escapando. Primer repechuco y les tenía a tiro, pero en la bajadilla por el bosque, a pesar de que arriesgué se me fueron más. Es lo que tiene ir adelante en carrera, que es más dificil cazar a gente. Sufrí bastante en la primera vuelta. Pasada por delante de boxes con la carretera abarrotada de gente y segunda vuelta. Sufrí mucho también, pero rodando en solitario confirmé eso que dicen que la cabeza tiran más que las piernas, y pensando en cierta persona conseguí tirar más y más fuerte. Repechuco, Hermosa y subida a Valdecilla. Por detrás me alcanzó un duatleta y con él comencé la última vuelta que fue la mejor. Muy fuerte conseguí descolgar al que me había cogido por detrás y como un tiro completé el último giro. Disfruté muchísimo, después de la noche anterior, después de toda la lesión del año pasado... aquí estaba de nuevo... y disputando, disfrutando!!



Me bajé de la bici en una buena transición y a correr. Sólo 2,1 kilómetros, y cuesta para arriba. Con cadencia, yo creo que recorté algo a los de adelante que alcanzaba a ver al fondo de la cuesta. Uno de ellos era Juan que se estaba jugando la victoria sub-23. No lograría alcanzarles pero tampoco nadie consiguió darme caza. Mantuve la posición y conseguimos llegar a meta con una sonrisa de boca a boca. La gente animando, me gritó que entraba dentro de los 17 primeros, y exactamente esa fue la posición que ocupe de entre los 83 participantes. Juan entró poco antes. Todo un sueño lograr entrar tan cerca de él, su ayuda fue crucial. Y el premio le llegó cuando le comunicaron que había ganado la carrera en su categoría, mientras que Pando ganaba la prueba absoluta.

Uno no quería venir y el otro no había dormido, pero vaya carrerón nos marcamos. El Duatlon de Medio Cudeyo nunca defrauda, y ya es toda una tradición correr aquí, el año que viene volveremos como todos los años e intentaremos superar nuestras actuaciones, aunque realmente, será algo difícil, porque la satisfación y la emoción fueron espectaculares con la sensación de haber dado más de lo que tenía, haber encontrado una nueva capacidad de sufrimiento por encima de lo que creía que estaban mis posibilidades.

Contento y feliz, así acabé el día, después del increíble duatlón y una merecida barbacoa muy bien acompañado. Un día para el recuerdo y que nunca olvidaré. Gracias a los que lo habeis hecho posible! 

Grimpeur!

1 comentario:

  1. que fuertes estais los Martin Sarobe!!!no hay quien os siga!!

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