martes, 7 de octubre de 2014

Triatlón Ciudad de Santander, cerrando la temporada 2014




Aunque no era el último triatlón del año, el triatlón Ciudad de Santander, el del Sardi de toda la vida con distancias 750+22+5, si que era mi última carrera de la temporada. Aún queda el Bansander la semana que viene, pero andaré de vacaciones. No os preocupéis, porque la saga Martín Sarobe seguirá estando presente con la reaparición de Juan que viene a darlo todo.

Ha sido buena campaña y, aunque no he podido correr muchos triatlones, el año ha sido prolífico y a un muy buen nivel, por lo que estoy muy contento. Además me lo he pasado en grande con mis compañeros de equipo y todos los amigos que tengo en este mundillo llamado triatlón.

No acudía demasiado motivado, el estar toda la semana tocado de la garganta me impidió salir con Oli a entrenar algo, y a parte, el día amaneció feuco. Por suerte, la mañana fue abriendo y disfrutamos de una jornada fantástica para la práctica de nuestro deporte. Las charlas entre amigos con Juanillo, Luis, Jandro, Sandra, Cris, Calon, Nanduco, Chano, Berto... con uno, con otro... amenizaron el retraso con el que comenzaría la prueba, planificada para las 12:00 h. Se preveían más olas, pero la mar no pasaba de estar divertida, con olas, pero sin peligro, y la organización nos sorprendía con un nuevo circuito de boyas en forma de triangulo en sentido horario. Las breves explicaciones de Fede dieron paso inmediatamente a una salida repentina que, hoy sí, me pilló completamente desprevenido. Saltando ya las olas, me coloqué las gafas, puse el crono a cero y me sumergí en aguas del Cantábrico rumbo a la primera boya perpendicular a la playa. La anchura de la salida permitió un sector de natación super cómodo y sin apretura alguna. Dejamos la primera boya a hombro izquierdo y pusimos rumbo a la segunda enfilando Cabo Menor. La salida se me hizo dura, echando de menos fuerza en la brazada, pero poco a poco fui encontrándome mejor, cuajando una natación claramente de menos a más. Segunda boya hombro derecho, y ahora tocaba un largo paralelo a la costa con el sol de cara y bien alejados de la playa. No se veía la boya, pero me guié por la intuición. Alguno andaba despistado y se me cruzó en más de una ocasión, teniendo que corregirle la trayectoria, cosa que le enervó lanzándome algún improperio. Yo seguí a lo mío, y poco a poco me vi encabezando un grupeto a buen ritmo. De repente me emparejé a un triatleta de brazada y neopreno conocidos, era mi compañero Jandro Fernández, con el que compartí gran parte del triatlón de hoy. Bien enfilados a la tercera boya, la dejaos a hombro derecho para ir a por la cuarta y última que era la misma que la primera, dejándola de nuevo a hombro izquierdo pero esta vez camino a la playa. Se estaba haciendo larga la natación, y de hecho creo que salieron unos 1200m, pero estaba disfrutando y encontrándome muy cómodo. Cogí el último largo de salida a la segunda playa del Sardinero mirando continuamente atrás esperando una ola que me llevara hasta la orilla, pero sin suerte, no llegó la serie en todo el tiempo que tardé en tocar la arena desde la última boya. Salida a playa y a correr hasta boxes en una de las salidas del agua más bonitas con un pasillo de gente animando sin cesar. Suances, San Vicente de la Barquera, el Sardinero… qué salidas del agua más bonitas, y todas diferentes, es lo guapo que tiene este deporte.

Salida del agua preciosa. Foto: Cris Ruiz

Justo por detrás de Jandro, entré a boxes escuchando mi nombre en los ánimos del público. Hice una transición rápida y salí a tope con los ánimos de mi hermano Andrés y mi cuñada Cristina. Subí la rampita del BM, y camino de los Campos de Sport, recuerdo que di gracias a Dios por poder disfrutar de todo esto… qué guapo!!! Cogí a Arruza y Jandro venía por detrás así que le esperé. Entre los tres comenzamos a trabajar. Buenos relevos hasta Monte, y en el giro vimos que andábamos un poco en tierra de nadie y que por detrás venía un grupillo con Manu Vega a la cabeza, por lo que decidimos esperar. Pocas veces recuerdo haber hecho esto, pero fue lo más inteligente, porque a mitad de avenida llegaron Manu Vega y Jorge Villacorta del Costa Quebrada que habían soltado al resto. Vamos Jandro, estos no se nos pueden escapar!! Nos solapámos bien a sus ruedas y Arruza no aguantó el tremendo ritmo del grupo de cuatro que formamos. Manu intentó tensar en la salida de la rotonda donde completábamos la primera de las cuatro vueltas, pero aguantamos bien, e incluso colaboramos durante la segunda vuelta los cuatro. Poco a poco fuimos recortando y fuimos cogiendo grupos, en los cuales viajaban bastantes compañeros de equipo hasta el punto de juntarnos cinco integrantes del Camargo Astillero en el grupo que sería ya de unos diez triatletas: éramos Hernán Ponce, Dani Cifrían, Mario Da Costa, Jandro y yo. Por delante marchaban Pelayo en el primer grupo, poco después Mario Lavín, y Luis Lopez en otro buen grupo, por lo que nosotros éramos el cuarto integrante!!! Además Cifrián iba primero de Vet-II. Y aunque Juanillo me echo la “bronca” luego… Había que colaborar!! Los relevos estaban más que justificados y además es lo que mola.

Buen cuarteto en bici. Foto: Cris Ruiz

Foto: Cris Ruiz

He de reconocer que yo iba un poco ya con la lengua fuera y me costaba pasar. En algún momento incluso me costó seguir la rueda e hice la goma al inicio de la última vuelta. Antes de dar el último giro, cuando rodábamos a más de 40km/h tuve un susto serio que estuvo a punto de dar con mis huesos al suelo. Hice el afilador con Manu Vega. Mi rueda delantera se juntó a su trasera, y todavía no sé ni cóo pude mantener la bici… ufff qué susto… además marchaba en medio del grupo y podría haber sido gorda, menos mal. Pedí disculpas a Manu que también se asustó, y con rabia di un buen relevo. Gasté mucho en bici, y la última vuelta me costó bastante, pero este grupo no le podía perder. Hernán, que va a tope en bici, recuerdo que me ayudó a no perder rueda, gracias!! E hice lo propio con Cifrián que perdió unos metros también. En el último giro de Monte, iba colocado a cola de grupo, Cifrián tomó con cautela el paso delicado y nos cortamos… tuvimos que darlo todo para volver a entrar y por fin llegábamos a la T2.

Bajando al aparcamiento del BM me descalcé y de un brinco salté de la bici delante de la juez, buenísim transición y salí justo por detrás de Manu Vega tercero del grupo. Estas pequeñas cosas motivan. Perdí rápidamente al galgo Vega y pronto noté que mis piernas… ufff… no iban todo lo que quisiera… iba fundido. Poco a poco me fueron pasando mis compañeros de viaje, primero Jandro, luego Villacorta, Mario, Cifrián… Intenté seguir a estos últimos que sé que tienen ritmos parecidos a los míos, pero hoy no iba… hoy tocaba sufrir a pie, sector donde este año he cuajado buenas actuaciones, salvo hoy, qué pena. 

Ultimo sector del año por el Sardinero. Foto: Estefania Silva

Pero bueno, el cuarto puesto del equipo estaba siendo bien defendido por Jandro, por lo que me consolé pensando que el buen trabajo en bici iba a servir para algo. Sufriendo, pero eso sí, disfrutando de la gente y del precioso enclave del Sardinero, completé las tres vueltas para acabar finalmente en el puesto 43º de 112 que acabaron.  Pesar de haber sido vencido por Oli, Entré con el puño en alto celebrando, más que la carrera de hoy, toda la temporada 2014 que ha sido my muy buena a pesar de haberme perdido muchos triatlones!! Sin lesiones, con buenos resultados y sobre todo sobre todo disfrutando desde la primera  a la última de las 18 carreras que he disputado bajo los nuevos colores verdi rosas del Camargo Astillero.

Pelayo quedó segundo hoy, qué máquina, y tengo el orgullo de decir que mi compañero y amigo ha sido el justo vencedor del Circuito Caja Cantabria de Triatlón 2014!! Enhorabuena campeón. Además hicimos terceros por equipos de nuevo, y subimos al pódium en representación de todo el equipo!!

Podium por equipos junto al campeón del Circuito!!. Foto: Alberto De Pablo

Con el buen sabor de boca del bizcocho de Cris, se acaba la temporada para mí, ahora toca “descansar” un poco de carreras, aunque me siento fuerte, pero poco a poco nos iremos motivando para los nuevos retos que nos esperarán la próxima campaña. Como sabéis, aparte de lo deportivo, me quedo con los abrazos de los compañeros, el sabor a salitre, los paisajes de ensueño de la Tierruca en carrera, los ánimos de los fans que me han seguido este año, a todos los que me siguen en el blog y el fb y la suerte que me ha acompañado este año, un año que no olvidaré y que tan sólo espero, que sea superado por el siguiente!!

Gracias a todos los que formáis parte de esto!!!

Grimpeur!!


Pd. Gracias a los fotógrafos, que se salen, y que nos dejan un recuerdo impagable de nuestras experiencias!!

sábado, 4 de octubre de 2014

Triatlón de los Históricos de Santander, un sueño hecho realidad

El fin de semana del 27 y 28 de septiembre, llegaba a la ciudad de Santander el Campeonato de España de Triatlón por Clubes, un gran evento triatlético en la que el Ayuntamiento y la firma Austral aunaron esfuerzos y se implicaron para conseguir un triatlón de ensueño bajo la organización de Pablo Gutiérrez, al que hay que agradecer y dar la enhorabuena por haber conseguido preparar una competición con unos recorridos tan espectaculares.

Con distancias sprint, 750m+20km+5km, la natación sería de la playa de los Peligros a la explanada del Mundial de Vela donde estarían situados los boxes, y una vez allí empezaría una bicicleta preciosa y exigente y por lugares tan emblemáticos y especiales como la Avda de Reina Victoria, la Península de la Magdalena con subida incluida al Palacio y el Sardinero, todo ello con el tráfico cerrado y sin ni un coche en las cunetas. Finalmente, el Museo Marítimo y su avenida hacia los Peligros serían testigos del desenlace a pie de todas las competiciones. Y es que había muchas carreras, Promoción femenina (donde competían nuestras chicas del Camargo-Astillero), promoción masculina (donde corrían los chicos del T. Santander) y para completar la tarde del sábado se había organizado un triatlón popular, donde correríamos nosotros, llamado de los Históricos, pues estaban llamados a darse cita algunos de los pioneros de este deporte que compitieron en aquella primera liga Austral allá por 1986, cuya primera carrera fue en Santander, el primer triatlón de España!! Ya el domingo corrían la primera y segunda división masculina y femenina, los pros de la materia.

Pero vamos a nuestra carrera, las 17.30 era la hora estipulada, perfecto, pues me dio tiempo a cambiar de turno, trabajar por la mañana, comer, y presentarme con la bici en el Dique de Gamazo donde una larga fila de compañeros, junto con un montón de triatletas de otras comunidades aguardaba ya la entrada a boxes mientras corrían los chicos de categoría de promoción. Qué alegría ver a tantos compañeros y amigos, gente del equipo y los naranjas del Costa Quebrada haciendo piña, Oli, César y Calon con el que volvía correr después de más de dos años! Con el dorsal ya recogido me situé en la fila con Juan Espino y no paramos de hablar y contar batallitas de nuestra temporada a un chico vasco que venía a disfrutar como nosotros. Repasamos el recorrido en bici, creo que se me notaba la emoción de competir por esos repechos tan cercanos a casa. Cuando sólo disponía de media horuca, recuerdo que sacaba la bici y me hacía la vuelta de los Muros, así la llamaba yo, e iba hasta los Peligros desde casa, me subía la subidita del Palacio de Festivales, que hoy subiríamos, luego me subía el Gurugú para bajar de nuevo a Reina Victoria y adentrarme en la Península para subir el Palacio. Qué muro, y siempre imaginaba lo guapo que sería hacer una carrera ciclista por allí. Luego volvía, bajaba el Sardi y me subía al Alto Miranda por La Cañia… Siempre me gustaron los repechones!! Hoy se cumplía el sueño.

Un tri de ensueño!!
El día acompañaba, vaya pedazo día!! Después de dejar todo en boxes, donde vi ya en el vallado a mi fiel afición, fuimos caminando a la playa de Los Peligros conversando con Manu Diaz, ex UC, el Tiburón de Colindres le llamaban, y con César al que recordé que me incluyera en su crónica ;), y enfundados en nuestros trajes negros nos alineamos en la orilla frente de Peña Cabarga. Comenté la estrategia a seguir en el agua con Fer y Bauti, colocados en el extremo derecho de los más de 180 triatletas. La primera y única boya estaba situada a unos 200m bahía adentro perpendicular a la playa, ya cerca de La Canal, y allí las corrientes eran la mayor preocupación. Por fortuna, la hora coincidía prácticamente con la pleamar, si llega a estar bajando ya, el recorrido, hacía el Dique de Gamazo podría haberse convertido en una pequeña odisea. Nervios y pitido!! Había mucha gente y se preveía caos en el agua. Sorprendentemente tuve una natación muy cómoda hasta la boya, sin apreturas, salvo a unos 30m del giro donde nos empezamos a arrejuntar y la gente de detrás de mí aceleró para atacar la boya. Entré por dentro y sin incidencias y con el sol de cara, el objetivo ahora era el Museo Marítimo. Se podía ir más directo a la rampa del submarino, pero yo decidí cerrarme hacia el muro de Las Cuartas y alineado al muelle encarar el último tramo. Y fue aquí donde, emparejado con otro triatleta, experimenté la sensación que jamás en mis años en el triatlón he vivido. La sensación de adelantar a muuucha gente nadando! Pegados al muelle adelantamos como a unos 15 o 20 nadadores, íbamos como motoras! Lógicamente no sólo se debía a mis limitadas dotes como nadador, sino que los que iban más adentro no estaban gozando de la corriente que nosotros cogimos. Disfruté!!

T1
Salida a boxes! Muchísima gente y una transición muy larga en la que vi a Luis saliendo con la bici ya. Mi afición estaba frente a mi bici, saludando, me cambié rápido y corrí con la bici en la mano hasta la carretera, donde empezaba lo realmente bueno!! Tres vueltas al circuito de bici!! Un pasillo de gente nos llevaba hasta la primera ascensión, la calle que sube a Reina Victoria, primera rampa, giro a la derecha, giro a la izquierda y ultima cuesta atestada de público animando! Qué bonito!! En este primer tramo apreté, había que coger un buen grupo. Animé a mi compañero Ponce a que hiciéramos como en San Vicente. Sin un grupo definido llegamos a la bajada a la Puerta de la Magdalena, punto delicado ya que nos cruzábamos con los que salían. Bien señalizado y con cautela no hubo ningún problema y dejando a un lado la campa y al otro las Caballerizas, nos adentramos en el corazón de la Península para iniciar la ascensión. Iba picando un poco para arriba, pero lo serio era cuando encarábamos el Palacio. Rampón al puro estilo clásicas de primavera. Qué bonito y cuantas veces la había subido, pero esta vez era diferente, esta vez era en carrera!! Mucha gente animando y cómo me quemaban las piernas en esta primera subida. Recuerdo que pensé, si me duelen ahora, como me dolerán en la última vuelta!! En cabeza de un grupeto, atacando, llegamos a la explanada del Palacio con el Mar Cantábrico como testigo e iniciamos la bajada mirando al Sardinero! Qué guapo!! He de reconocer que me emocioné!! Sin duda fue el momento del día, el colofón a tantos años compitiendo, correr en casa y de esta manera!

Atacando en La Magdalena, primera vuelta

En la bajada y posterior ascensión de salida de la Península, se me escapó unos metros Ponce, y no pude seguirle. En la curva, estaba de voluntaria Cris Ruiz que me animó. Gracias también a esos voluntarios que hicieron posible la celebración de esta prueba tan compleja. En este punto formé el grupo que me acompañaría el resto del sector. Iba cambiando a medida que cogíamos gente, pero básicamente éramos tres, un hombre del Piloña asturiano, otro que ponía Trias (tri asturiano me imagino, iba de azulito, blanco y gris) y yo. Y colaborando en Reina Victoria, bajamos la cuesta del Gas, el tramo de adoquín del Palacio de Festivales y a por la siguiente vuelta. Yo apretaba en los repechos, jeje, me encanta, y con  la gente animando más, y me apoyaba en ellos en el llano. Sólo no iba a ninguna parte, y los del grupo de delante no eran cojos como para cogerles sólo (Luis, Jandro, Cifrián, Oli…). Otra vuelta más, otra ascensión a la Magdalena, esta segunda vez con más cabeza, porque la tercera, me pudo el ímpetu, y a pesar de haber quedado con mis compañeros de grupo en ir juntos, no pude, y les saqué un montón. Respirando, les esperé, pero no me alcanzaron hasta casi el giro del Sardinero. Hasta que me cogieron aproveché para respirar, me vino muy bien, para ya después dar el resto en el tramo final de Reina Victoria, coger a otro grupillo y sacar los pies de los botines para saltar de la bici.
Paso frente al Palacio de Festivales
Transición bastante rápida, y con punch, empecé a correr buscando con la mirada a los míos entre la multitud… qué pila gente. Mi amigo Jose había venido a animarme en la bici y ni le vi, pero desde aquí se lo agradezco y me alegro que lo pasara bien, porque lo de hoy era todo un espectáculo! Con brío empecé la primera vuelta muy bien y a muy buen ritmo. Hoy no había objetivos, tan sólo pasarlo bien, pero siempre gusta darlo todo y quedar lo mejor posible. Al cruzarnos, vi que delante de mí iban Jandro y Luis encendidos y picados el uno con el otro… vaya dos galgos!! Por detrás Cifrián y Oli el que parecía no ir del todo bien… a por ellos. A Oli le van más las distancias largas, le cogí y le animé! Una alegría siempre correr con mi compañero de tappones! Siguiente objetivo Cifrián, le tenía cerca pero no podía con él, que tipo más duro. Me cogió por detrás Inma Pereiro, que había salido un minuto más tarde. Con ella, por qué no! Hice con ella media vuelta, pero Inma es mucha Inma y me dejo al paso por contrameta. Dos vueltas quedaban. La segunda fue la peor vuelta, pagué los excesos de haber querido seguir a Pereiro. Una vuelta menos por Los Peligros y alrededor del Museo, bajadina a la explanada del Mundial de Vela con el muro abarrotadísimo de gente y a por la última vuelta. Venga va! Vamos a apretar! Para nada notaba el cansancio de todo el día, es más tenía un subidón de adrenalina! Iba encantado disfrutando como hacía tiempo, y eso que yo siempre disfruto de cada carrera a tope, quedándome con cada instante, con cada fotografía y sensación en la memoria. Acabé fuerte, esprintando incluso desde el último giro y pasando a un par de ellos más entré en meta en el puesto 42º. Puesto que es lo de menos, pero hacer un 42º de 170 pues no está nada nada mal y habiendo marcado el 33º mejor tiempo en bici y el 36º corriendo… qué bien!!

Disfrutando sufriendo a pie
Equipoooooo!!
Con un subidón increíble fui saludando a todos los compañeros, Juanillo me decía que estaba como un niño pequeño el día de Reyes, y es verdad estaba encantado. Me recibió mi afición y con una tarde preciosa fui recogiendo todo y despidiéndome de todos en un día mágico. Con la bici en la mano, paseando con los míos fuimos yendo hacia el centro con el sol cayendo en Puerto Chico. Qué gran día!! Esperemos que este triatlón se pueda mantener en el tiempo, porque merece la pena!

Atardecer en Puerto Chico

Y no paramos, porque esta misma semana cerraré mi temporada de triatlón, aquí en Santander de nuevo, toca el triatlón del Sardi, último del circuito cántabro y donde volveremos a darnos cita para disfrutar de nuestro deporte, este que tanto nos da. La semana siguiente yo no estaré, de ahí que cierre la campaña este domingo, pero se celebrará el último tri, el Bansander, pero este ya le dejaremos para el pequeño de la saga Martín Sarobe que reaparecerá dispuesto a dar guerra a los más fuertes y donde puede saltar la sorpresa.


Un saludo a todos y muchos tris más!!

pd. Muchas gracias a los fotógrafos, sobretodo a aquella que nunca me falla ;)

lunes, 22 de septiembre de 2014

Trail Vega de Pas, 24 km con encerrona fnal... ufff!!

Hacía meses mi primo Luis me anunció la aparición de un trail que podría ser antológico y por una zona emblemática y espectacular, la Vega de Pas y los Túneles de la Engaña. Con ello en la mente, pero sin tenerlo marcado en el calendario, no fue hasta el último mes cuando me terminé de calentar y me apunté sin dudarlo, a pesar de la proximidad de la última tanda de triatlones de septiembre. No podía faltar a la cita.

Trail Vega de Pas. Foto: Rodri González
14 de septiembre, domingo 8 de la mañana y allí estaba ya en la Vega después de haber salido de trabajar a las 21h el día anterior y de haber dado una vueltuca por el Rio de la Pila que estaba en fiestas. Me costó irme para casa a la noche, pero mereció la pena con creces. La llegada a la Vega, con el sol levantando y las laderas y cabañas pasiegas esperando inmóviles en el tiempo, me puso la piel de gallina, y en soledad, disfrute del momento acordándome de los que podrían haberme acompañado hoy y, por lesión, no pudieron asistir. Ánimo, que ya sabes, que pronto se sale del pozo y se vuelve a volar en nada!!

A las nueve en punto estaba preparado ya en la salida. Saludé a Rodri González que no fallaba a la cita como fotógrafo y a mis compañeros de curro Sara y Emilio, el cual me dijo que esta no era mi salida!! Los andarines salían a las 9am, y los corredores, mi carrera, con 24km por delante, salíamos a las 10am. Ouuchh… que despiste, y primer contratiempo, pues a las 13.30h había quedado con mi afición y familia, que se venía a la Vega desde Cóbreces, para comer en Casa Frutos! ¿Sería suficiente tiempo para acabar una carrera que se preveía tan dura como decían?

Antes de mi salida, por fortuna me encontré con Hervás que debutaba en este tipo de carreras, estaba seguro que no tendría problemas después de haberle visto subir de esa manera aquella vez que subimos a Peña Vieja desde Fuente De por la Jenduda. Y también nos encontramos a Vifti de Reinosa, del cual ya sabía que zapateaba pero bien, y que andaría adelante.

10 am y arco de salida desde la plaza de la Vega. Saludé a Manu de Cóbreces y mientras hablábamos se dio la salida. 24 km, el sol comenzaba a apretar y por lo que sabíamos el recorrido constaba de dos subidas fuertes. La primera al inicio, para bajar seguidamente por el bosque de Landaruz hasta el camino del Aján, subir a los túneles hasta la estación de Yera y, una vez cogida la carretera de las Estacas de Trueba, iniciar en el km 18 la segunda de las ascensiones que atacaba la ladera directamente para coronar el Cornezuelo y bajar en picado a la Vega de Pas para acabar… uff lo que quedaba por delante!!

Primer par de kilómetros por la carretera hacia abajo dirección Viaña. Único tramo de asfalto donde los primeros salieron lanzados con Javi Crespo a la cabeza, pero pronto nos desviamos a la izquierda, con la presencia de mi compañero Grijuela con la bici animando, e iniciar la primera de las subidas por camino de tierra. No la conocía para nada, pero subí muy ligero y a buen ritmo. Empecé más fuerte de lo planeado, pero el escaso margen horario que disponía para llegar a comer, me hacía no perder ni un minuto y tiré para adelante. Subí realmente bien. Nos metimos por una pistuca de tierra ya casi por la divisoria entre los vallejos del Aján y Viaña, pero tirando más hacia esta última vertiente. Km 5 y el fotógrafo Rodri me dio buenos ánimos. 

Paso por el Km5. Foto: Rodri González
Mi primo Luis, que hoy estaba en la organización, me dijo que estaría en este avituallamiento, pero no estaba, más adelante le encontraría. Empezamos a pasar a los andarines y cruzamos la divisoria para comenzar la bajada por el bosque. Que bosque más guapo. Atravesamos por una estrecha senda el primer tramo de la selva y nos tiramos para abajo como locos! Qué bonito enclave!! Algunos bajaban como cabras, a mí me falta mucho por aprender, y con cautela fui descendiendo, nada despacio tampoco, y en un tramo delicado encontré a Luis controlando el paso de los participantes! Qué ilusión!
Bajando por el bosque de Landaruz. Foto: Luis Martin
Le pregunté que cuanto tiempo me saldría, y me dijo que como tres horas y media! Ouuchh!! No llego a comer!! Seguí bajando a lo loco, y aquí los pies comenzaron a sufrir. Sin duda, las bajadas fueron las que más me mataron, más que las subidas, y, aunque parezca raro, más que la infernal ascensión del km 18. Pasé a Sara y la saludé. Y seguí bajando sin parar. Me pasó Manu el de Cóbreces, qué mal bajo yo comparado con estos!! Y llegamos al mítico camino del Aján. Terreno conocido, aunque siempre he hecho esta ruta bajando, y hoy ascendíamos recorriendo las increíbles cascadas y atravesando el caminuco, siempre encharcado, con preciosas cabañas pasiegas, como la de Vegalasgubias, en el linde del sendero. Precioso!!!

Pase a Emilio que iba disfrutando del increíble camino como el resto. Aunque algunos empezábamos a sufrir un poco. La bajada me dejó mal los pies, sobre todo el izquierdo, y el pedregoso camino del Aján no ayudaba. Aquí empezaba el trail de verdad. Quizá fue el tramo que peor lo pasé, así como el más bonito. Pero estaba deseando llegar ya a los túneles. Cruzamos el Aján por un pequeño puente pasiego y ascendimos para llegar a los barracones. Aquí cogimos la pista de los túneles. Qué ancha!! Comparado con las sendas y estrechos caminucos, o el bosque campo a través que habíamos descendido, esto parecía una autovía, eso sí, completamente llano. Terreno para avanzar kilómetros y recortar tiempo. Iba un poco justito pero intenté apretar corriendo para coger a Manuel que iba delante de mí. Pero me entraron ganas de mear y con lo que quedaba por delante lo mejor iba a ser aligerar. Perdí a Manuel para siempre y continué. No quedaba otra! Atravesamos los túneles, uno de ellos era tan largo que la oscuridad se hacía completa. Me junté a unos andarines con linterna y poco a poco se vio la luz. Cuantas veces he hecho esta ruta, y las que quedan!! Mi ilusión es hacer pronto una excursión con mi gente, cuando ellas quieran, estoy deseándolo! Espero que sea antes de que hagan ese teleférico que pretenden construir en estas montañas, que no necesitan más para ser valoradas, sólo hay que darlas a conocer para que la gente que las descubra queden asombrados por estas verdes laderas de vértigo, esa montañota como el Castro Valnera y esa cultura pasiega con tantos secretos y riqueza gastronómica.

Estación de Yera… se acercaba el temido km 18. La ladera ya la veía, sólo faltaba saber por dónde nos harían subirla. Ufff… que altura! Por suerte cogimos camino valle abajo, terreno recorrido camino de la Vega, y por fin el avituallamiento del km 17 donde nos separábamos de los andarines. Sólido y líquido. Me tomé mi tiempo, plátano, frutos secos y otro plátano de reserva para el bolsillo, nunca se sabe lo que puede pasar. Quedaban sólo 7 kms, pueden parecer pocos, pero qué siete kilómetros. Mandé wassap informando de mi situación. Mi reloj marcaba 2h exactas, e inicié la infernal ascensión. Nadie que no haya estado ahí puede hacerse a la idea de cómo era la subida. A cañón todo para arriba. Dicen que era una pendiente del 45%. Yo sólo puedo decir que eché la cabeza abajo, las manos en las rodillas, espalda encorvada y empecé a subir a ritmo, sin mirar para arriba. Ufffffff…. Durísimo!! Había tramos en los que me resultaba más económico agarrarme con las manos a las hierbas de la ladera y gatear. Empecé a recoger algún cadáver, gente con la respiración muy agitada, brazos en jarra y detenidos mirando para abajo. Mirabas para abajo y asustaba ver de dónde veníamos. La carretera se veía minúscula en el fondo del valle, y mirabas para arriba y… mejor era no mirar para arriba. 

Uffff.... sin palabras
En un pequeño codo de la ladera apareció Rodri haciendo fotos! Qué fotones!! Y lo que tendría que haber sufrido él para llegar hasta allá! Me animó y seguí para adelante!

Subida infernal del km18. Foto: Rodri González
Curiosamente la segunda parte de la ascensión la hice mejor que la primera. Me encendí y me marqué un trío de corredores que andaba por delante como objetivo. Y les alcancé! En toda la subida sólo me pasaron dos, una chica y un chico que la acompañaba. Estaba apretando y ya quedaba menos, pero cómo estábamos sufriendo de lo lindo todos. Para que os hagáis una idea, ya me dolían hasta los brazos, de hacer fuerza en las rodillas para subir. Si me dolían los brazos… las piernas ni mencionarlo mejor, pero iban, que era lo importante, aunque el resto de la semana hasta el jueves he estado pagando las consecuencias, qué agujetas en los cuádriceps… hasta el jueves!!!

Por fin llegamos a la divisoria, 28 min me había tirado subiendo sin parar. Como premio, el imponente Castro Valnera al otro lado de la montaña. Empezamos a cumbrear, qué camino más bonito por la mismísima cresta, con ambos valles a los lados, dirección la Vega, pero antes había que coronar el Cornezuelo, no parábamos de subir, y aunque parezca extraño, agradecía las pequeñas subidas, porque para abajo ya iba muy muy mal. Tenía ya los pies destrozados. Formé un pequeño grupeto con uno de Valdeolea y otro chico joven de amarillo con el que compartí todo el final de carrera. Hicimos cima en el Cornezuelo, y con un ritmo patético nos tiramos para abajo, iba fatal. Ampolla segura en dedo meñique y planta del pie izquierdo y el derecho no iba mucho mejor tampoco. El terreno estaba superseco, hasta sacaban polvareda los corredeores que bajaban. Yo iba como podiía, pero muy despacio. Qué lástima, porque de piernas no iba mal, pero de pies fatal. Último trámite, la bajadona, pero que bajada… a cañón también hasta la Vega. Me pasaron como 20 o 25 corredores… qué pena, pero no se podía hacer más. Me dejó hasta mi compañero de amarillo, y por fin llegábamos a la Vega, justo en el momento que me pasaba la quinta chica. Con cara de sufrimiento encaré las últimas curvas con un montón de gente, no vi a los míos, pero iba ya cieguísimo, 90º y recta de meta parando el crono en 3h 12’ 30’’… menos de tres horas y media y acercándome a las tres horas, marca que hubiera conseguido sin duda, sin ampollas, pero esto también es parte del juego. Posición 71º de 188… no está nada mal, lástima de los que me pasaron en la bajada.

Reventado y contento por acabar. Sufrí demasiado en la bajada final, no lo pasé bien en ese momento, pero de esta carrera me acordaré y nos acordaremos todos de esa escalada infernal del km 18! Y además me quedo con el precioso bosque de Landaruz y ese enclave mágico de las cascadas del Aján, todo ello englobado en este maravilloso paisaje nuestro de los valles pasiegos en estado puro.


Llegué a tiempo para comer, incluso para darme una ducha reparadora en las escuelas y conversar un rato con Juan Antonio, un chico de barba con el que espero encontrarme en próximas citas. Nos pusimos las botas en Casa Frutos y disfrutamos la tarde en el Parque de Alceda. Lo sufrido durante la semana con las patas como troncos, sobre todo los cuádriceps hasta el jueves, pasa, la satisfacción de haber completado bastante bien el trail más duro que hecho nunca, quedará para siempre!

Grimpeur!!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Triatlón de San Vicente de la Barquera 2014, 100 Carreras a las espaldas!!!

42 duatlones, 33 triatlones, 10 trails de montaña, 9 carreras populares a pie, 5 medias maratones y 1 triatlón blanco por relevos: 100 CARRERAS!!!

Y la 100 no podía ser otra que un TRIATLÓN! Triatlón de San Vicente de la Barquera 2014 con distancias 750m nadando, 20 km en bici y 6 km para acabar corriendo. Fecha marcadísima en el calendario! Por fin un triatlón en domingo y en el que podía participar después del Triatlón de Suances en junio. Llegaba fino, aunque sin un entrenamiento específico para nada. El objetivo, sin duda, disfrutar! Como siempre, jeje, pero más aún!

El gran día estuve acompañado por la familia. Con el tiempo quizá algo justito, con tranquilidad, disfrutamos del mediodía con una caña, unas rabas y patatas, esperando comer un menú en el Mozuco de San Vicente de la Barquera, justo enfrente del muelle donde se celebraría la prueba, que era hoy a las 16:00h coincidiendo con la pleamar. Buenos momentos y amabilidad del personal del restaurante que me sirvió antes que a nadie mi plato de espaguetis y el filete para salir pitando para preparar el material.

Ya estaba en boxes. Charlas, reencuentros y buenos momentos con los compañeros del triatlón, y con gran puntualidad e incluso adelanto, ya estábamos todos encaramados a la rampa de salida enfundados en nuestros trajes negros. Para nada nervios, hoy iba a disfrutar y cómo estaba disfrutando de cada instante y detalle de este deporte que tanto me da. Busqué a mi afición, pero aún no habían terminado de comer. El circuito de boyas en mitad de la ría haría el recorrido en sentido horario, esquivando algún bote a la salida y llegada, precioso!

Salida. Por el costado derecho, tuve la sensación de salir muy bien y muy cómodo, sin muchas apreturas, salvo los míticos pequeños manotazos y patadas, pero que con el cuidado de todos no pasaron a mayores. Primera boya a hombro izquierdo para ir a por la segunda. Aquí se empezó a estirar el grupo. El estómago me recordó que había comido hacía demasiado poco, pero aguantó sin problemas, y los brazos sentían fuerzas. Segunda boya hombro derecho y a por el largo de más distancia. La ría hoy estaba como una piscina, nada de corriente y totalmente plato, es la hora de poner velocidad de crucero como en la piscina y tirar para adelante. Fui muy cómodo, estaba disfrutando, y, emparejado con algún otro triatleta, incluso superamos grupillos. Boya hombro derecho de nuevo y rumbo al castillo, último largo. Qué diferencia con aquel mítico tri de San Vivente, de 2009 creo, cuando las corrientes nos hacían ir para atrás. Recordé este mismo punto, cuando unos cuantos perdidos, no sabíamos para donde tirar y, levantándome, grité yo: Al Castillo!!! Aquel día tardamos en salir del agua más de media hora. Hoy era diferente, hoy se estaba nadando super bien. Último largo y a apretar. Alguna péquela desviación me hizo abrirme demasiado y encaramé las últimas brazadas pegado al muro del muelle atestado de gente animando. Sabía que los míos estaban allí. En el agua no se diferencian las voces, pero se oían los gritos y ánimos del público. Cómo mola!!

Últimos metros de natación por la ría de san Vicente de la Barquera

Rampa de salida del agua camino a la T1
Último esfuerzo a tope y a por la rampa de salida. Vi muchas bicis en boxes y había disfrutado en el agua con la sensación de haber hecho una de las mejores nataciones que recuerdo. La transición fue bastante mala. Tardé en encontrar mi bici, tuviendo que echar mano de la referencia de una farola que había cogido previamente, luego me calcé una zapatilla de correr en vez del botín de la bici, falta de riego en el cerebro tras el esfuerzo jeje, y finalmente con todo puesto salí con la bici en la mano hasta el adoquinado donde empezaba el sector ciclista y justo vi, por fin, a mi afición animando a tope!!

Salida en bici, a por los 20kms
El recorrido de la bici constaba de 20 km, en un circuito de ida y vuelta hasta Unquera. Nada más cruzar el puente viejo de San Vicente comenzaba la ascensión al alto de unos dos kilómetros. Este era el punto donde había que apretar y encontrar un buen grupeto. Sali con Jorge Sierra de la UC. En las primeras rampas alcancé a varios compañeros del Camargo Astillero, Alberto de Pablo y no recuerdo bien quien más. Iba encendido, sin cuenta kilómetros pues se me había acabado la pila, a sensaciones y manteniendo un buen ritmo. Sólo me pasó uno, Chano!! Menuda máquina! Con él!! Le aguanté bien la rueda (bien, me refiero luchándolo a muerte jeje, pero bien enganchado a su estela) hasta casi el final donde no pude con él y perdí rueda. No bajé el ritmo, pero Chano iba mucho! Vi como miraba ligeramente para atrás, y me vio ya cortado. Estoy seguro que le hubiese gustado que le aguantase y rememorar esas carreras que hemos tenido compartiendo relevos. Pero hoy se me fue. Antes de coronar, pasé a Sandra Garrido, la animé diciéndola que venían compañeros por detrás y seguí, y me cogió Inma Pereiro y me enganché a ella! Llegó también Javi Bravo y un hombre asturiano del Piloña al que había pasado antes se unió también.

Iniciamos la bajada y entre los cuatro hicimos unos bonitos relevos. Qué bien me lo pasé!! Teníamos un grupeto delante pero por detrás nos alcanzó otro con Manu Vega a la cabeza. Manu Vega, Bauti y dos compañeros míos, Mario Da Costa y Fernández entre otros tratletas. Buen grupo. Manu Vega e Inma no escatimaron en esfuerzos y también Bauti dio alguno de sus potentes relevos. Yo, hasta Unquera me limité a rodar atento en el grueso del grupo, apretando los dientes en el repecho de Los Tánagos. Bien colocado aguanté sin problemas sin quitar el plato. Comenzamos a cruzarnos con los primeros. Un grupo de una docena de triatletas rodaba en cabeza. Pelayo estaba allí. Fueron pasando grupillos, pero no muchos y ya estaba la rotonda de giro en Unquera, acordándome de Carlos que trabaja allí mismo. Sólo había contado tres compañeros delante: Pelayo, Luis y Cifrián. Éramos cuarto, quinto y sexto del equipo. La clasificación por equipos estaba en nuestras manos!!

El grupo era buenísimo, Inma y Manu seguían tirando a fuego! Repecho de Los Tánagos de nuevo, creo que se cortó alguno, no miré atrás, y en el llano hasta la siguiente ascensión decidí colaborar!! Vega y Bauti tenían ya cuatro del Buelna delante y Cifrián estaba lejos y no peligraba su victoria en Vet-II. Así que a dar algún relevo. Comenzó la ascensión y el grupo se cortó. Javi se quedó, y creo que Mario Da Costa también. Manu Vega, Inma, el hombre del Piloña y mi compañero Fernández y yo apretando los dientes éramos los únicos que quedábamos. Ya quedaba poco, pero a apenas 200m de la cima… me corté! Qué pena!!

Coroné el alto con Fernández, Bauti y un hombre del Colindres que habíamos cazado. Y para abajo, ya no quedaba nada. Entramos rápidos en San Vicente, saqué los pies de las zapatillas, apurando quizá demasiado, y en la curva de entrada al adoquinado, se me soltó un botín y se me cayó! Qué rabia! Me di cuenta y di la vuelta para cogerlo perdiendo un tiempo preciosísimo. Con el botin en la mano y el pie pisando la cala directamente recorrí, con el pie dolorido, el adoquinado y entré en boxes. Transición no tan buena como suelo hacer la T2, de hecho bastante lenta, y a correr.

Nada más salir cogí un botellín y se me cayó también. Paré a cogerlo, qué desastre. Perdí bastante tiempo en pequeños detalles, y con el estómago lleno por la comida, me costó empezar a correr y encontrar un buen ritmo. Empecé bastante despacio. Pasé a mi compañero Fernández al que se le habían subido las bolas. Era el cuarto del Camargo y cada zancada iba a contar. Me emparejé a Bauti, charlamos un poco, y poco a poco me empecé a encontrar mejor.

El recorrido de ida y vuelta era bien bonito. El año pasado corrí muy bien, disputando a Luis, este año era ya inalcanzable. Me crucé a Pelayo que iba en cabeza junto a Rodríguez del Santander, se iban a jugar la victoria!! Fui animando a todos y giro en el cono. La vuelta si que la hice bien. Me cogió Javi Bravo y me pregunté si le iba a hacer sufrir, a lo que le contesté: hazme sufrir tú que soy el cuarto del equipo!” Juntos fuimos pasando los kilómetros finales hasta que a apenas un kilómetro y medio de meta no pude aguantarle y me corté. Pero pronto vi que entrábamos en San Vicente de nuevo y tuve fuerzas para apretar. A tope recorrí todo el paseo del muelle. Qué carrera más buena me había salido. Aquí me lamenté de no haber entrenado más!! Giro de 90º y recta de meta donde estaba mi gente. Con una gran sonrisa y cerquita cerquita de Javi, crucé la línea de meta! Qué contento y qué satisfacción… carrera 100 cumplida, y cuarto del equipo, sin haberlo planeado hoy, acababa de cumplir el objetivo del año como bien sabía mi amigo y compañero Juan Espino, puntuar para el equipo, y además para conseguir un pódium!!! Terceros por equipos!!!

Llegada a meta, la cara lo dice todo!!
Pelayo finalmente fue segundo por detrás de Rodrigo Rodríguez, menuda máquina. Después entraron Luis y Cifrián y yo el 35º!! Mario Da costa entró detrás de mí, por lo que hay equipo y balas en la recámara!! Vamos equipo!!! Sandra Garrido ganó en sub-23 y Cifrián en vet-II que junto a los éxitos del día anterior en el du-cross de Santillana convirtieron el fin de semana en un fin de semana de éxitos para el Triatlón Camargo Astillero.

Camargo Astillero en el podium
La foto del pódium fue el premio a esta carrera tan especial para mi, pero no más que haberlo hecho con la compañía de mis amigos del triatlón y sobre todo sobre todo con la gente a la que quiero y haberlo podido compartir con ellos! Graciaaaaasss!!

Podium por equipos del tri de San Vicente de la Barquera

Grimpeur!! 

sábado, 9 de agosto de 2014

SALCEDO-SOÑA-SALCEDO 2014

Y tres días después de Cóbreces, la mítica salcedo-Soña-Salcedo, toda una tradición ya. Hace tres Salcedos descubrimos esta carrera que se celebra el 6 de agosto siempre por la tarde a las 19.30h y aunque es entre semana se puede ir después de trabajar. El ambiente está guay, la carrera es gratuita y el recorrido muy entretenido siendo una carrera mixta pues hay bastante tramo de asfalto y bastante de monte. La distancia son algo más de 13 kilómetros y al finalizar la prueba hay una gran salchichada popular. Es un planazo!

Era mi tercera Salcedo y, aunque este año tuve bajas de renombre como Carlos, Alex o Pablín, fui acompañado por mi hermano Juan, por Lucía Ibañez con la que no coincidía en carrera desde el km vertical de Valdecebollas, y de un nutrido número de compañeros de equipo y amigos como Nanduco, Juanillo, Mario, los hermanos Ramos, Javi Bravo, Manu Sigler, Javi, Manu Díaz… y sobretodo estuve acompañado por mi afición!!! Que se animaron a venir conmigo! Nos lo pasamos pipa todos!

Los hermanos preparados para la carrera!
Con el tiempo justo llegamos, brillaba el sol y hacía bien de calor! Salida y primeros tres kilómetros de asfaltazo hasta la subida de la Virgen de Valencia. Salimos tranquilos a 4’45’’/km. Controlando porque todos los años aquí hemos salido casi por debajo de 4’/km jeje. Hoy decidimos ir tranquilitos Juan, Lucía y yo. Tras pasar la Virgen de Valencia ya afrontando las primeras rampas y con la presencia del fotógrafo Rodri González para motivarnos, iniciamos el ascenso ya por pista de tierra de la primera subida.

Paso por la Virgen de Valencia. Foto: Rodri González
Continuamos juntos y no se hizo muy dura, o al menos tan dura como otros años. Bajada con la novedad que habían quitado el peor tramo de barro y trialeras, metiéndonos por un prado. Mucho mejor. Tramo de las extracciones de la Solvay llano y giro hacia Soña. Qué rápido se estaba pasando este año. Juan y Lucía que iban bien a este ritmo me invitaron a que apretar un poco y como ya íbamos por el km 7-8, ya quedaba poco, apreté. Y de lo lindo, porque no paré de pasar a gente hasta el final. Me sorprendió lo ligero que subí la cuestona de alfalto de Soña que siempre se me hacía durísima. Luego tramo de subibaja por pistas y subida final, que ni me enteré. No me acordaba de esta parte, pero enseguida me ví arriba. Sólo quedaba bajar a Salcedo, ya estaba hecho1 La diferencia de correr una carrera “corta” bajo el paradigma de haber corrido días antes una de fondo de 26km. Las piernas para nada resentidas, fueron genial y con ganas de haber dado más. Afronté la bajadona con precaución (objetivo: no lesionarse) y antes de llegar a salcedo, ahí estaba de nuevo Rodri para sacarnos unos fotones a ambos!

Bajada a Salcedo. Foto: Rodri González
Juan bajando a Salcedo. Foto: Rodri González
Último sprint a tope por las casas de salcedo, carretera y entrada a la campa donde estaba mi afición en la curva! Qué ilusión!!! Muy contento y disfrutando el año que más!! Eso sí, 1h 04’ 50’’, frente a la 1h 02’ del año pasado y el estratosférico tiempo de 2012 bajando de la hora jeje! Pero hoy veníamos a disfrutar, no a mirar el reloj! Llegó Juan y el resto, nos cambiamos y directos a la barra del bar y la cola de la salchichada!! Qué ricas!!!! Empezó la verbena y allí estuvimos hasta las 23h. Con la sensación de habérnoslo pasado en grande marchamos para casa y esperando que llegue ya el año que viene, porque el día de la Salcedo-Soña-Salcedo no puede faltar!!

Llegada de la Salcedo-Soña-Salcedo!  Muy contento!!
Aquí estrenamos esta camiseta y siempre la traemos! Gracias Alex!
La salchichada!!!! Merecido premio!!

Y con estas tres carreras… sumo 97, 98 y 99 carreras!!! La siguiente será mi carrera 100 de mi vida desde que empecé a correr. 5 medias maratones, 42 duatlones, 32 triatlones, 10 carreras de montaña y 9 carreras populares y demás, más 1 participación por relevos en el triatlón blanco, hacen 99!!


La siguiente ya está marcada! 7 de septiembre TRIATLÓN DE SAN VICENTE DE LA BARQUERA, carrera 100 esperemos, y como no, en un triatlón!! Qué ganas!!!!

I TRAIL DE CÓBRECES 26Km

Primera edición de esta prueba que puede convertirse en un referente. El lugar inigualable, mar y montaña en uno sólo, y además con carácter solidario. En cuanto lo vi anunciado, supe que tenía que correrlo. La distancia se me iba un poco, nunca había corrido tanta distancia, salvo en Irlanda cuando corrí la Dublin Wicklow Mountain de 28 km… pero aquel día me dio un pajarón de espanto y no completé todo el recorrido corriendo, teniendo que ir andando gran parte del tramo final. Así que el reto estaba servido, y además en Cóbreces, pues de ahí es una parte de mi vida.

No las tenía todas conmigo pues no había podido entrenar lo suficiente, pero ahí me planté con los de 26km. Había otra distancia de 16km y se podían hacer ambas tanto corriendo como andando. El año que viene espero ir acompañado por un buen equipo en al menos los 16km andando. Y es que el recorrido es precioso!


Fuimos a dormir a Cóbreces pues la salida era a las 9am. Antes de la salida departí un rato con mi compañero Emilio que se atrevía también con los 26km. Salimos de las escuelas de Cóbreces con el temazo de Los Suaves Dolores se llamaba Lola, pelos como escarpias. Único tramito de asfalto, el resto trail puro y duro, y pusimos rumbo a la costa. Entre maizales y prados llegamos a Bolao, lugar mágico donde les haya. Bajamos al río y llegamos al molino y la cascada por detrás, para asomarnos al acantilado y recorrerlo todo de este a oeste. Tramo increíble. Por la senda del acantilado disfruté muchísimo venga a mirar para todos lados para guardar en la memoria tan espectacular paisaje. Bajamos a la playa y tramo de arena para adentrarnos en el fondo de la playa donde comenzaba el tramo que más me gustó. Barro, senda abriéndose camino por el denso bosque y fila de a uno esquivando ramas. Precioso. El bosque era tan tupido que parecía casi de noche. Comentaba con algún compañero de ruta lo espectacular de este primer tramo de carrera, pero nos aguardaba una pedazo sorpresa. Un túnel de unos 60 metros a oscuras, con la única luz de… antorchas!! Buaaaah!! Sin palabras lo guapo que era! El piso era agua pues por ahí bajaba el río. De los mejores tramos que recuerdo en una carrera, si no el mejor!!

Llevábamos un rato ascendiendo por el bosque y por fin, aunque ojalá no se hubiese acabado, salimos a la Carretera del Monte. Un pequeño avituallamiento y cogimos una pista todo para arriba. Aquí me emparejé con el que fue mi compañero de batallas aquí en Cóbreces, Eric, un chico de Cervera de Pisuerga con el que compartí gran parte de la carrera con amenas charlas, que nos hicieron que los kilómetros pasaran más rápido. Hay que ver los lazos que surgen en este tipo de carreras de fondo. Ya me pasó con Karl en la carrera de Dublín, amistad que aún conservo, y lo mismo pasó con mi compañero Eric, con una historia de superación asombrosa por cierto, con el que espero compartir alguna carrera o alguna ruta en el futuro en el norte de Palencia. Un abrazo desde aquí.  

Avituallamiento en el km8, con todo tipo de fruta, bebida y comida, hasta bombones! Increíble con una inscripción de sólo 10 euros, los cuáles eran destinados a fines sociales. Yo por esta carrera hubiera pagado más. Eso comentábamos Eric y yo con otro compañero de Madrid durante unos kilómetros. Lo grande de estas carreras solidarias de verdad, no como otras con el mismo ‘apellido’ frente a otro tipo de carreras donde se han metido empresas y donde prima más sacar algo más de pasta con inscripciones pasadas de precio, que cada vez se ven más. A mí me gustan estas carreras, como la de Ganzo también, poca infraestructura, pocos regalos y una gran recorrido y una gran organización fruto de un gran equipo humano con gente implicada en sacarlo adelante, ellos sí que son los héroes. Además aquí en Cóbreces, lo que nos esperaba al llegar!! Pero aún quedaba mucho jeje!!

En este avituallamiento del km 8 iniciábamos un bucle de 10 km por la parte alta del monte de Cóbreces yendo hacia el oeste. Esta parte no era tan bonita, eucaliptales y monte bajo, pero las vistas que se habrían hacia la costa occidental de Cantabria era espectaculares con Comillas, Oyambre y San Vicente en las retinas. Completamos el bucle y juntos llegamos de nuevo, tras separarnos en algún tramo, al avituallamiento del km8 que ahora era del km18. Sólo quedaban 8km y ahora empezaba el momento crítico, ¿seré capaz de aguantar corriendo hasta el final?

Hasta aquí había ido muy muy cómodo. Había empezado con un ritmo suave, muy por debajo a mis ritmos pero preferí calmar a los caballos e ir con sangre fría, aunque a mí me cuesta mucho. Los espectaculares primeros kilómetros pasaron muy rápidos y entretenidos. Los 10 siguientes, que considero que eran los de desgaste, fuimos controlando Eric y yo manteniendo un buen ritmo sin gastar mucho, caminando en los rampones y hablando tranquilamente haciendo más amenos los kms. Ahora quedaba el tramo final. Yo me entretuve un poco más comiendo y bebiendo en el avituallamiento por lo que me sacaron algo de tiempo mis compañeros de viaje. Dediqué esfuerzos en comer y beber bien. Además llevaba en el maillot un cargamento de arándanos que fui comiendo poco a poco durante toda la carrera, y todo ello fue un elemento crucial para acabar bien el trail. Las piernas me iban muy bien, y a medida que quedaban menos kilómetros fui apretando un poco más. E iba más que mis compañeros. Uno a uno fui superándoles, incluido Eric que mantenía un buen ritmo, pero en la última de las subidonas, apreté bastante para ver hasta donde llegaba. Y tenía fuerzas. Llegamos a una cresta desde donde ya se veía Cóbreces! Sólo quedaría la bajada. Tras un tramo de pista donde había un avituallamiento más, manteniendo la altura más o menos, comenzamos una bajadona por una pista de piedra que para mí fue lo más duro. Hay gente que baja mucho, pero yo no bajo una mierda. Aguantando las patas, con lo que carga eso, fui bajando con un único objetivo: no lesionarme. Lo cumplimos. Entramos en un tramo más arbolado. Se estaba haciendo largo el descenso, pero por fin cruzamos de nuevo la carretera del monte para meternos por los caminos de Viacaba que ya conocía tras mis paseos por la zona, estaba al lado de casa, e incluso se veía la torre de Santa Ana desde más arriba. Pero cuando ya parecía que íbamos a coger el camino final hacia abajo, nos desviaron hacia la izquierda para adentrarnos por unos prados al enclave de las Fontanías, precioso bosque con pedazo ejemplares de árboles! Esto es terreno conocido!! Uff las patas estaban ya rozando el límite, pero por fin entramos en las casas de Cóbreces por el barrio de Rivero. Por las callejas, en solitario, disfruté del momento, pues ya lo tenía, e incluso apreté aún más para bajar de las tres horas, que había calculado que tardaría más o menos. Iglesia parroquial de San Pedro y la calle de bajada final para dar la curva en el cruce ya lleno de gente y girar de nuevo para encaramar la recta final preciosa donde paré el crono en 2h 57’ aproximadamente. Reto conseguido!! Pedazo carrera que me había salido yendo de menos a más, llegando muy entero y disfrutando de este pedazo trail con praderías, acantilados, playa, barro, túneles, bosque, montañas y paisajes! Y grandes compañeros y sublime organización, que nos brindó a la llegada con una malla de limones, limonada riquísima y un plato de macarrones!!

Llegada Trail Cóbreces 26km 2h 57'



Subí a casa a cambiarme, subir a casa fue casi lo más duro, qué larga se me hizo la Callejona, y ya acompañado bajamos a disfrutar del ambiente, del día y de la familia en un gran día de trail!! El año que viene volvemos fijo!!

Grimpeur!!

Tríptico de carreras de montaña veraniegas: 13K GANZO, TRAIL DE CÓBRECES y SALCEDO-SOÑA-SALCEDO… 97, 98 Y 99!!!

Casi todos los triatlones esta temporada han coincidido en sábado, por lo que me los he perdido todos desde Suances debido a motivos laborales. Lo primero es lo primero, pero tenía unas ganas de correr increíbles, y no sólo por las carreras en sí, si no más por el ambiente, los compañeros y lo que supone un día de competición y las semanas antes de motivada.

Así que me busqué alternativas y retomé la idea inicial de la temporada de correr carreras de montaña, y el denso calendario me brindó tres grandes pruebas estivales que repasaremos por capítulos: el 13K Ganzo Trail organizado por mi buen compañero Poo, el nuevo Trail de Cóbreces, de 26 kilometrazos, pero en una zona super especial para mí, y la mítica Salcedo-Soña-Salcedo que se ha convertido ya en toda una tradición.

13K GANZO TRAIL

El día de Santiago que era fiesta, fue el día elegido para la celebración del 13K Ganzo Trail, obra del gran Juan Carlos Poo, auténtica alma mater de esta carrera que se ha dejado la piel para la organización y celebración del mismo. Se sobrepasaron todas las previsiones y más de 400 locos nos dimos cita en Ganzo a las 9.30 de la mañana. A las 8am yo ya estaba allí, y eso que la noche anterior había tenido cena del curro en Laredo, por lo que no había dormido mucho que digamos. Daba igual, qué ganas tenía de correr! Y allí nos juntamos unos cuantos del equipo.

La carrera de 13km fue preciosa! Una auténtica ratonera con sendas por mitad del bosque, arriba pa abajo, pasos de destrepe, zonas donde había que ir esquivando los árboles, zonas ténicas de barro, palas de manos a las rodillas y piso de monte!! Trail 100%!! La organización fue excelente, con el recorrido perfectamente marcado y preparado para el paso del trail, y por no hablar de los avituallamientos, enormes, y eso que la inscripción era de sólo 7 euros.


Empecé tranquilo. La noche anterior no invitaba a sufrir mucho jeje. El tiempo nublado, pero no cayó agua como se esperaba, de hecho incluso brilló el sol. En la salida se me erizó la piel de la motivada, volvíamos a estar en la línea de salida. Comenzamos como digo tranquilos y enseguida me emparejé a mi compañero de equipo Sedano, que debutaba en este tipo de carreras. Hablando fuimos tirando para adelante disfrutando de la carrera, y entre batallita y batallita que le contaba, fueron pasando los kilómetros. Disfrutamos muchísimo. Con el subibaja constante y el recorrido tan sinuoso, nos fuimos acordando de Poo en cada rincón jeje! Al final parecieron más kilómetros! Y de hecho estuvimos alrededor de hora y media corriendo, pero tuvimos fuerzas para apretar en el tramo final. Pero cuando ya veíamos la meta, nos desviaron para dar un rodeo y bajar al río Saja. Tuvo de todo! Ahora sí esprintamos a tope y juntos entramos en meta! Bonita carrera y super divertida! Me encantó y me vino super bien para la preparación del siguiente objetivo, el Trail de Cóbreces de nada más y nada menos 26 kms la semana siguiente.

Grimpeur!

martes, 10 de junio de 2014

Triatlón de Suances, empieza la fiesta!!


Sin duda es mi triatlón favorito. El más bonito de todos los que he corrido y de los más duros, quizá por eso me gusta tanto, y además es el triatlón en el que debuté allá en 2008. El triatlón de Suances tradicionalmente abre la temporada de triatlones en Cantabria y, este año 2014, el 8 de junio era la fecha para estrenarnos con las distancias habituales de 1200m nadando, 33 km en bici y 8 km a pie.

El día amaneció fantástico, solazo y se preveía calor. Una brizna de viento a primera hora y el agua de la playa de los Locos en relativa calma. Antes de las 9am, ya se había formado una larga cola de más de un centenar de triatletas para recoger dorsales. La cosa se demoró en demasía y la salida, prevista para las 10 am, se retrasó casi una hora. Y en esa hora, mientras aguantábamos la cola con una amena charla con mi compañero Alberto De Pablo, las condiciones cambiaron. Debido al retraso todo fue con prisas. Cogí el dorsal de los últimos, y ya corriendo, sin parar a por el material al coche y de ahí a boxes. Prisas en boxes, ruedas sin meter presión, presión, esa sí, de los jueces por bajar, y sin fijarme siquiera en el estado de la mar, allí me vi metido, en el pelotón de hombres de negro a orillas del Cantábrico escuchando las explicaciones de Fede. Ni calentamiento, ni probar el agua ni nada… allí estábamos prácticamente los de siempre, más algún debutante, como nuestro compañero Grijuela. Para mí esta es una fecha señalada, Suances es como mi cumpleaños. Aquí nací como triatleta de la mano de Pablo Ibarguren que nos engañó a unos cuantos para probar esto del triatlón. Y aquí empecé a vivir triatléticamente hablando, y de una forma muy significativa, también cambió mi vida, mi manera de ver y afrontar las cosas y de disfrutar de cada escalón cuesta arriba hasta llegar al siguiente etapa o sector que nos espera.

Aquí estábamos de nuevo y feliz, disfrutando, llegó el momento de mirar mar adentro. Vaya… parece que hay más olas de lo que parecía. El hijo de fede me había comentado que la salida se daría esperando que pasase la serie de olas en el caso que coincidiera. Pero justamente durante la serie más gorda de la mañana, o al menos la que yo hubiera observado, la gente comenzó a tomar posiciones y a avanzar pasito a pasito sobre la orilla. La salida iba a ser inminente, esto no hay quien lo pare. Atento a la mítica salida al despiste, cogí posiciones y esta vez no me pilló desprevenido. En segunda línea y por el flanco derecho del pelotón como siempre en esta playa, sonó el pitido de salida justo en el momento en que todo el espumón teñia de blanco el agua que ya nos llegaba por las rodillas. Empieza el espectáculo.

La salida fue tranquila, desde el punto de vista de las apreturas, pero lo duro fueron los espumones. Vaya paredes de espuma. Comencé a nadar, mientras otros preferían seguir erguidos, y comencé a atravesar las olas por abajo. Creo que hice lo correcto. Costaba avanzar pero al menos no retrocedía. Llegó el momento de la zona donde las olas rompían, el primero de los importantes objetivos a superar. Alguno de los barrotes tomaban una altura sencillamente espectacular desde ahí abajo. Pese a la extrema dureza, conseguí guardar en la memoria alguna imagen preciosa como la de ver bajo el agua como las olas se introducían en el agua llegando casi hasta el fondo. Era difícil esquivar por abajo la corriente. Una de ellas me alcanzó y me arrastró, pero el resto las superé hasta llegar al punto de salvación. Buaaahh!! Esto va a ser épico! Y eran dos vueltas! Este año el circuito de boyas era más pequeño y  había salida a playa para volver a entrar y completar la última vuelta.

Hasta la primera boya no logré en ningún momento encontrar ritmo. Los esfuerzos se habían centrado en superar las olas. El ritmo, la posición en la que iría y lo que es en sí la competición ante el resto, habían perdido toda importancia. El objetivo era ahora salir del agua. El largo paralelo a la playa, que era el más corto, fue el más cómodo y nadé inmerso en un grupo, boya hombro izquierdo y a la playa, a contraluz. El sol impedía ver nada, pero me orienté bien. La gente tomaba una ligera diagonal hasta la bandera, pero yo opté más por tomar la dirección de las olas y entrar perpendicular a la playa. El plan era, coger las olas que pudiera y ya en la orilla, acercarme a la bandera corriendo. El plan era muy bonito, la realidad fue terrorífica. A medida que nos acercábamos a la orilla, las olas nos iban elevando más y más! Que vértigo! Hasta alcanzar el punto fatídico!! El punto en que rompían. Desestimé la idea de intentar coger alguna ola, debido a la altura de las mismas. Y me centré en sobrevivir y avanzar. Y llegó la serie. Madre mía… qué infierno! Los triatletas desperdigados por todos lados, nada de la característica fila de nadadores. Había gente por todos lados y llegaron los olones. Recuerdo un par de revolcones. Una ola me sumergió bastante hasta el fondo, mantuve la calma, y me dirigí, aguantando la respiración hacia la luz del sol. Cogí aire esperando la siguiente, y llegó la más gorda. Por suerte la vi llegar y prepare el impacto, ni sé cómo, pero salí bien parado. Al alzar la vista, la imagen fue desoladora, triatletas desorientados, sin gafas, e incluso hasta sin gorro, arrancados ambos elementos de cuajo por la fuerza de las olas. A mi izquierda identifiqué a mi amigo Iñaki Galilea, mirando para todos lados buscando sus gafas, imagen que me trasladó al Desembarco de Normandía como si fuera un aturdido soldado americano  buscando su fusil. Pese a lo extremo de la situación, yo estaba entero y, tras coger una orillera, ya estaba fuera! Con el agua por las rodillas, me dirigí a la bandera, “disfrutando” del momento, y vuelta para dentro.

La segunda vuelta, fue algo mejor. La entrada al mar fue difícil de nuevo, el cansancio se sumaba a la corriente. Pensando en que iría super retrasado, no me preocupé, la verdad, en forzar mucho, y me limité a llevar una brazada cómoda y suave. Mantuve un rimo constante y la salida a playa no fue tan dramática por fortuna. Ya estábamos fuera, lo difícil había pasado, ahora tocaba ver con quién salía del agua. Tras disfrutar de los míticos y duros escalones de subida, los cuales hice en gran parte corriendo encontrándome sorprendentemente muy bien, entré en la transición y la primera imagen fue ver unos boxes repletos de bicis! Qué de bicis todavía!! Me sorprendió muchísimo. Al final había hecho una muy buena natación (el 49º mejor tiempo de 109) mejor que la mitad! Y empecé a ver rostros conocidos! Chano (como siempre en los tris jeje), mis compañeros Alberto y Martín, a mi lado Pablo Martínez! Vamos que vamos muy bien, mira que pila bicis! le animé. Me quité como pude el traje, me puse el dorsal, el casco, calcetines (siempre me gusta ponérmelos en los primeros y en los más largos para evitar ampollas) los botines y a correr con la bici en la mano. Esto no se olvida, ya lo tengo metido en el cerebelo y las transiciones son como andar en bici.

Comienza lo que más me gusta. Motivado, apreté al inició detrás de Berto y Chano. Desafortunadamente Chano sufrió una caída en el mítico cruce y le vi en la cuneta intentando arreglar el pedal o la cala. Mala suerte, ya habrá más!! Cacé a Berto y puse rumbo al oeste por los acantilados de La Tablía y Los Picos de Europa con neveros aún, en el horizonte. Repecho tras repecho me fui encontrando bastante bien. La cadena y el cambio me daban de vez en cuando trompicones, toda cambiar el grupo me temo, pero esto pasa por apurar, entraba dentro del guión. Pero yo iba bien. Antes de entrar en Tagle me pasó Lastra, con el que pasé, por cierto, por la bandera de la primera vuelta a nado. Iba como un avión. Poco después me alcanzó mi compañero Martín, da gusto verle rodar! A este si que le tengo que aguantar, pensé a nuestro paso por Ubiarco, y al iniciar la subida al alto, incluso le superé. Subí super ágil. Ya había pasado a bastantes y, durante la ascensión, fue toda una persecución atrapando triatletas. Buena subida. Martín me superó antes de coronar de nuevo y comenzó la bajada. Este iba a ser terreno para él.

Yo me limité a ir a todo lo que daba, pero una vez más me vi inferior a las cabras, aunque no me quejo. Los trompicones con el más pequeño de los piñones me impidió seguir al ritmo de Martín pero mantuve una velocidad alta, curiosamente alcanzando las velocidades más elevadas cuando no pedaleaba e intentaba mantener una posición lo más aerodinámica posible. Y a la altura de Queveda me comencé a cruzar con los primeros. Felipe, Correa, Bizcarra y Ruiz Incera muy destacados del resto. Me entretuve contando las posiciones y se me hizo corto llegar hasta el cono en Viveda. Pelayo iba adelante, pero yo no tenía muy lejos a Grijuela y Luis que rodaban juntos en ese momento, y a Martín que acababa de dar el giro. Yo iba por la posición cuarenta y pocos según mis cuentas, algo mejor quizá ya. Y detrás de mí venían Javi Bravo, Cifrián, Carrera, Manolo, Alvaro Fernandez, Alberto y Juan Aja.

Tocaba terreno ascendente. Duro, pues es de esos terrenos que no sabes si es mejor ir a plato o no. Yo preferí llevar más cadencia y cuidar las piernas y no fui mal, pero mi Javi Bravo me pasó. Bueno, queda poco, hay que aguantar como sea! Desde ese momento hasta llegar a boxes no perdí de vista a mi compañero. La ascensión de la variante de Santillana a Suances la hice muy bien y recorte terreno con Javi. Me vi rodando con Gorgonio, Javi y otro triatleta, gente que va muy bien en bici. Lo que restaba hasta el final, el paso por las rotondas, por Tagle y el tramo final fue un espectáculo. Cómo fuimos y cómo me lo pasé! 37º mejor tiempo.

Con unos metros perdidos detrás de Javi entré a boxes pasando a un corredor al bajarme de la bici. Me vi bastante hábil y espabilado. Hice un cambio rápido y salí con fuerza. 8 kms por delante y de los durillos con subibajas constantes. Al acercarnos al faro de Suances por La Tablía, una densa nube estaba entrando del mar por los acantilados. Refrescó algo la calurosa mañana y daba un toque de épica al ya de por sí heroico triatlón. Corriendo se agradeció, ya que las condiciones eran perfectas. Me encontré super ligero. Cogí un buen ritmo y me dediqué a mantenerlo mientras animaba y saludaba a mis compañeros triatletas! Animaba hasta a los que ni siquiera he cruzado una palabra, pero que nos conocemos de las carreras. Aunque a mis amigos lo hacía, como no, con más ahinco. Pelayo, Cazorla, César, los míos Grijuela, Luis, Martín, Javi, Manolo y Berto, Pablo Martínez, mis compis de la UC… todos!! Más los ánimos de Marcos, la madre de Pelayo y demás y los fotógrafos, padres de Cris que hacen una labor impagable con sus reportajes, desde aquí mi agradecimiento. Me lo pasé realmente bien, cuando lo normal en este sector es sufrir de lo lindo. Pero no, mantuve un ritmo bueno de principio a fin. Quizá fui un poco reservón, sinceramente no pensé que me encontrara tan bien, pero me alegro de haber disfrutado tanto de esos momentos. Por delante Luis y Grijuela me sacaban unos dos minutos, con lo que corren, imposible recortar tanto. Martín se le veía muy sólido, y Javi… Javi literalmente estaba volando. Al final logró pasar a Martín e incluso a Luis. Qué bien corrieron mis compañeros! Ya de Pelayo ni hablo! Con los de delante de todo inalcanzables, fue el mejor de los siguientes acabando 5º con un sector a pie de los suyos. Yo hice el 30º mejor tiempo, muy bien, y con un crono prácticamente igual a los marcados por Grijuela, Luis, Martín y Cifrián. Pelayo, Grijuela, Javi Bravo y Luis fueron quienes puntuaron para el equipo y este equipo del Triatlón Camargo Astillero logró el tercer cajón del PODIUM POR EQUIPOS!! Lo merecemos equipo y me enorgullece saber, que si cualquiera de ellos hubiera fallado, allí habríamos estado tanto Martín como yo como sólidas balas en la recámara!! Con nuestros tiempos también hubiésemos logrado ese tercer puesto! Hay equipo chavales y esto no ha hecho más que empezar!!Gorka Bizkarra ganó el triatlón por delante de Felipe Santamaría y Sergio Correa.

Posición final personal el 34º, de los 109 que consiguieron acabar, porque hubo más retirados que nunca: Barroso decidió salirse del agua, Miguel Ruiz salió pero con tres puntos en la barbilla, Chano no pudo casi ni empezar la bici por la caída y seguro que muchos más que abandonaron en un sector de natación del que nos acordaremos en años venideros. Por eso, todos aquellos que acabaron pueden estar muy orgullosos de haber completado el más duro de los Suances que yo he corrido (por “suerte” me libré de aquel 2011 de las corrientes en La Arena… jeje). Gente como Cris Ruiz, con la lección que dio, enarbola ese coraje que tiene en sus adentros, no todo triatleta, pero que nos hace a muchos continuar y conseguir cosas que ni creíamos que podríamos lograr! Enhorabuena a todos!!!!

Esto es lo que me gusta, esta semana no estoy ni cansando. Una buena tarde de playa en el paraíso completó un día perfecto, y ante la noticia de la suspensión de San Vicente, la próxima cita será el Triatlón Olímpico de Laredo el sábado 21 de junio. Laredo, lugar donde trabajo actualmente y que cobra un significado más amplio por ello. Y el problema es paradójicamente ese, ese día trabajo en Laredo por lo que trataré de hacer lo posible para cambiar turnos y poder correr allí nada más salir de currar. Esperemos que sí porque no me lo puedo perder!!

A seguir disfrutando, que esto no ha hecho más que empezar!!
Grimpeur!