martes, 15 de mayo de 2012

CAMPEONATO DE ESPAÑA UNIVERSITARIO DE TRIATLÓN 2012

Y se sucedían las grandes noticias. Mi hermano Juan y yo recibimos la confirmación que habíamos sido seleccionados para representar a la Universidad de Cantabria en el Campeonato de España Universitario de Triatlón que se celebraría en Puzol, Valencia. No habíamos podido todavía acabar juntos ninguna carrera esta temporada y lo haríamos nada más y nada menos que en un Campeonato de España. La Universidad de Cantabria hacía historia con record de participación en los CEU de triatlón con un equipo formado por 4 chicos y 3 chicas: Sergio Muñoz, Pablo Rodríguez-Rubio, los hermanos Martín Sarobe, Juan y Pablo, Gabriela Ferreira, Sandra Garrido y Cristina Ruiz que debutaría en un triatlón, y con Carlos Cobo como capitano de la expedición cántabra. Yo ya había participado en este Campeonato hacía dos años en Alicante, y para mí fue toda una sorpresa regresar, pero aquí estaba, disfrutando más si cabe que la primera vez ya que después de las lesiones del pasado año del pie y el hombro, para nada imaginaba que volvería a vivir esta experiencia.

 A las 6am del viernes 11 de mayo partíamos en autobús rumbo al Mediterráneo recogiendo en Bilbao y Vitoria a los equipos vascos de la UPV y de la Universidad de Mondragón, que traían a los hermanos Berasategui como delegados. El buen ambiente reinó durante el viaje con comida en Calamocha y llegada con casi 30 grados de temperatura al hotel ubicado en Burjassot, a las afueras de Valencia. Rápidamente nos enfundamos nuestros maillots para ir a reconocer el circuito a Puzol. Desde unos boxes de barra y perfectamente enmoquetados, algo alejados del agua pero muy bien organizados, salía el recorrido de la bicicleta completamente llano que recorría campos de naranjos y polígonos fantasmas. Las ganas de que llegara el día de la carrera eran inmensas. Cena con el resto de universidades, reunión técnica, reparto de dorsales y los nervios a flor de piel.

Todo preparado para el gran día

Llegaba el día. La prueba masculina comenzaba a las 13h mientras que las chicas saldrían a las 15h. Afortunadamente una suave brisilla mitigaba algo el calor. Como el año pasado la UC se había clasificado en Pontevedra 11º por equipos, gracias a Sandra y Sergio que este año repetían, elegimos de los primeros en la cámara de llamada colocándonos en el extremo izquierdo sobre la arena de la playa enfilados hacia la primera boya. El sector de natación, de 750 m constaba de dos boyas que había que dejar al hombro izquierdo, formando un rectángulo. Bocinazo al estilo Fede, al despiste, y a correr al agua, que estaba muy buena de temperatura. Ya en los primeros metros vi que no tenía el ritmo óptimo y me descolgué del gran grupo. Iba muy lento pero sin embargo no me costó completar el sector de natación. Simplemente no tenía fuerza ni velocidad. Salida a playa con los ánimos de Cobo y carrerita a boxes donde sólo quedaban cuatro bicicletas. Un tanto contrariado rápidamente recobré el ánimo ya que al fin y al cabo eso entraba en el guión después de haber pasado tanto tiempo parado. Ya era un triunfo estar allí y lo sabía muy bien. Además llegaba la bicicleta, aunque no gozaría de ninguna clase de repechos para recortar mucho tiempo.

Completamente llano y completamente en solitario. 23 km de contrarreloj individual. Pasé a dos triatletas nada más salir, pero ninguno pudo serme de ayuda y se quedaron. A partir de ahí no volví a ver a nadie durante 10 km entre naranjos y un tramo de autovía donde había que darlo todo. Se notaba algo el aire y había que acoplarse. Al buen ritmo que estaba llevando estaba convencido de que tenía que alcanzar a alguien. Pero nada, nadie por delante ni por detrás. Tan sólo con el ánimo de las guapas chicas de la organización apostadas en cada cruce y camino. En el polígono me crucé con cabeza de carrera. Un hombre en solitario seguido de numerosísimos pelotones que iban volando. De la UC primero pasó Sergio, que acabaría el 33º, a punto de alcanzar un grupo, poco después Juan. Delante de mí, en una larguísima recta podía vislumbrar unos pocos triatletas tomando una rotonda. Cogí referencias y me llevaban casi dos minutos. Pero estaban allí delante y a por ellos fui. Mi compañero Pablo debía ir por ahí. Cada rotonda me servía de referencia e iba recortando segundo a segundo. Vaya persecución. Antes de salir de nuevo a la autovía, conseguí alcanzar el primer grupo. Unos segundos de descanso y para adelante de nuevo en solitario ya que su ritmo no me favorecía para seguir recortando. Ya en la autovía otros dos, y lo mismo. Cayeron otros cuantos más, pero mi objetivo era al menos alcanzar a mi compañero. Y a tres de meta, ya entre los campos de naranjos le di caza. Ya juntos, tiré de él para completar la bici y llegamos juntos a la segunda transición recuperando algún puesto más.

Transición rapida, no como la primera, y a correr con los ánimos de las chicas del equipo dando aliento. 5km por delante con dos vueltas al paseo de la playa sobre acera. Había que acabar. El largo paseo sin referencias se hizo durillo, pero cogí un ritmo constante que logré mantener firme hasta el final, sin pensar en lo que quedaba, al menos la veteranía servía de algo. Logré recuperar alguna posición más aunque ya quedaban pocos en carrera. A pesar de ir de los últimos, la llegada a meta fue super emocionante para mí. No pude disimular una sonrisa de oreja a oreja de satisfacción y alegría en los metros finales. Algunos pensarían que habría ganado, porque lo celebré como tal, pero no, llegaba en el puesto 100º. La sensación fue indescriptible. Sencillamente espectacular. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y una vez más los ojos hicieron amago de humedecerse al recordar los "dias rojos" que había pasado hacía apenas unos pocos meses atrás y verme ahora ahí sin dejar de tener presente en esa linea de meta a quienes nunca me dejaron de apoyar. Con mi hermano que acabó el 76º, esta vez sí, ahí en meta también, había concluido mi primer triatlón otra vez. El regreso soñado. Increíble. Realmente después de una lesión se vuelve con más fuerzas, ganas e ilusión, y cada paso adelante se valora infinitamente más. Todo un sueño.

Con el trabajo cumplido y la inmensa satisfacción, no tardé en recuperarme. Los zumos de naranja recién exprimidos que nos daba la organización ayudaron y mucho, qué ricos y qué lujo. Se notaba que estábamos en Valencia. Llegaba sin demora el turno de las chicas. Sin haberlo comentado con ellas se colocaron en el mismo cajón que nosotros por la izquierda. Bocinazo y nuestra mejor nadadora, Sandra, hizo una buenísima salida. Ella y Cris eran de las pocas que no llevaban neopreno, por lo que los colores de la UC brillaban por encima de todas, y encima en cabeza. Poco más de 11 minutos tardó Sandra en salir del agua ocupando un espectacular 15º lugar. Fueron saliendo todas las triatletas por el pasillo. Realmente emocionante ver la carrera de las chicas también. Ya en una zona más trasera salió Gabriela y después una heroica Cris que conseguía completar el primer sector.

El sector de bici marcó la diferencia. La triatleta de la UNED Marta Jiménez, sacó una ventaja irrecuperable para el resto y a la postre se proclamaría campeona de España por delante de Estefanía Domínguez y Tamara Gómez. Sandra que había perdido algunas posiciones realizó una buena transición y pisándole los talones llegaba una brava Gabi tirando de su pelotón habiendo recuperado mucho. Gabi también corrió conmigo en Alicante y fue una alegría reencontrarnos este año en Valencia. Al final acabarían juntas ocupando la 41º y la 42º respectivamente. Poco después llegaría Cris acabando su primer triatlón y haciendo historia para la Universidad de Cantabria, logrando acabar los 7 miembros del equipo. ¡Enhorabuena a todos!

La Universidad de Cantabria ocuparía la 12º posición, igualando prácticamente el puesto del año anterior en Pontevedra y mejorando el del 2010 en Alicante, así que objetivo cumplido y con creces. Además este año la participación de universidades fue más elevada por lo que comparativamente se puede considerar todo un triunfo de este equipo con Cobo a la cabeza. En categoría masculina ganó Oscar Vicente de la Univ. de Vigo escoltado por los triatletas de la Politécnica de Madrid Vicente Hernández y Rodrigo González. Por Universidades La Universidad de Valencia fue la campeona de España por delante de la Complutense de Madrid y la Univ. de Alicante. Una fiesta a orillas del Mediterráneo.


El fin de semana concluyó volviendo al hotel en bici desde Puzol a Burjassot con los vascos. Teníamos ganas de más. La cena y la "reunión técnica post-carrera" sirvió para compartir historietas, anécdotas y para cerrar una gran experiencia y un gran viaje. Algunos nos acercamos a Valencia por la noche también para celebrarlo, y a la mañana siguiente nos montamos de nuevo todos en el autobús para volver, tras unas cuantas horas, a nuestra fresca y querida Cantabria, con los deberes bien hechos, nuevos amigos y otra gran experiencia en la mochila, pero sobretodo, con la sensación de haber logrado alcanzar otro gran sueño

Grimpeur!

jueves, 10 de mayo de 2012

Puertos míticos de los Pirineos 2012

Como en octubre de 2010, Javier puso en marcha un ambicioso viaje para atacar los puertos míticos del Tour que nos habían quedado pendientes en la zona de Luz St. Sauveur, el corazón del Pirineo francés. El pelotón en esta edición contaba con 7 integrantes, dos de los cuales debutaban en los Pirineos, Andrés y Nacho juntándose a Diego, Jose Luis, Carlos, Javier y Pablo. Juan y Javi fueron dos notables bajas. Con una furgoneta que más bien parecía un autobús pusimos rumbo una lluviosa madrugada de Jueves Santo a las carreteras francesas en las cuales lo que más sorprendió nada más pasar la frontera fueron las máquinas excavadoras prácticamente extintas en la maltrecha economía española.

Las ganas e ilusión nos hicieron obviar que abril en los Pirineos no era lo mismo que octubre. Las previsiones no eran malas, sino malísimas con aviso incluso de nieve, pero había que intentarlo. A mediodía del primer día llegamos a la residencia Val de Roland que conocíamos bien, y tras unas exquisitas tortillas de patata nos vestimos para afrontar el primer gran puerto de esta aventura: Hautacam.

Comenzamos con los chubasqueros enfundados y bajo una fina lluvia descendimos el tramo entre Luz y Argeles-Gaszost que cogimos “cariño”. Un tramo de agradable llano precedía al inicio del puerto que constaba  de 16,3 km al 7,5km. Tranquilos ganamos altura poco a poco superando buenas rampas que caracterizan el transcurso del puerto y a 5km de la cima se desataron las hostilidades. Fue sin duda el tramo más duro de los tres días. Rampones. Andrés tomó la delantera aunque Javier y Jose Luis  nunca llegaron a perderle de vista. Andrés superó la estación de Hautacam y para desgracia el resto continuó y coronó Tramassel 2km más arriba. Jose Luis y Javier se jugaron el segundo y tercer cajón tras un bonito duelo, como bonita fue la lucha por el cuarto y quinto entre Pablo y Carlos, sucediéndose las crisis y recuperaciones en ambos. Durísimo. Nacho y Diego lograron alcanzar la cima poco después consiguiendo bravamente el primero de los objetivos bajo una leve niebla. Un precioso descenso, avituallamiento y ascensión a Luz con las fuerzas mermadas, pero no lo suficiente para luchar por la victoria de etapa que se llevó Jose Luis por delante de Pablo y Javier después de una agónica y ya mítica última recta a la entrada del pueblo. La piscina, jacuzzi y sauna fueron un merecidísimo premio a esta etapa de 66,7 km. Y un rico arroz de Diego puso final al primer día.

 Todo el grupo con Argeles-Gazost desde la ascensión a Hautacam

 Subida a Hautacam

 Coronando Hautacam-Tramassel

 Vencedor en Hautacam-Tramassel

Duríisimo!

Diego y Nacho coronando Hautacam


Entre los ganadores de etapa de Tour de Francia en Hautacam

A pesar de las previsiones, el segundo no amaneció malo, aunque lamentablemente supuso la baja de Diego que había caído enfermo. Como día grande, habíamos elegido coronar el Aubisque superando antes el Soulor, lo que supondrían casi 100km de etapa. Preparamos las previsiones y ropas de abrigo porque el día iba a ser largo, y comenzamos a dar pedales. De nuevo bajamos a Argeles Gaszost y una vez allí nos desviamos hacia el Oeste para atacar la primera parte del Soulor, que se alargaba durante unos 7km para alcanzar otro bonito tramo de falso llano atravesando bonitos pueblos franceses y con unas amenazantes montañas nevadas cerrando el valle. En Arrens comenzaba el verdadero puerto. Una subida preciosa y muy tranquila de 8km que cuyas rampas sin embargo no bajaban del 8%, aunque se hizo mucho más llevadero que Hautacam. Quizá las piernas iban cogiendo tono. Hubo disputa a 2 de la cima por coronar, Andrés sin rival abandonó el pelotón con insultante superioridad. Atrás Javier rompió el grupo y sólo le pudo responder Pablo que a falta de 1km perdió rueda. Segundo y tercero respectivamente. Jose Luis que se reservaba para el Aubisque cometió el error de ser conservador, porque el Aubisque nos brindaba una amarga sorpresa.
Subida del Soulor

Ascensión del Soulor

 Col du Soulor

De la cima del Soulor salía la bajada de tres km para comenzar el Aubisque de unos 7km pero una barrera cortaba la carretera. Pensando que nuestras bicis no tendrían problema decidimos continuar. No había mucha nieve, pero la que quedaba cubría la calzada en forma de neveros. Unos paisajes espectaculares, las nubes cubriendo las cimas y los bosques de hayas rojizos queriendo abandonar el invierno. Pero el invierno aún estaba en el Aubisque y no pudimos continuar hasta la cima por los neveros y desprendimientos que hacían impracticable la ascensión. Habíamos llegado hasta donde nos fue posible y por ello la satisfacción fue igualmente grande, y los paisajes salvajemente increíbles. Iniciamos la vuelta. Rápido descenso a Arrens, donde repusimos fuerzas y rumbo Argeles de nuevo. Estaba siendo un etapón pero quedaba el temido último tramo entre Argeles y Luz. Andres nos subió a buen ritmo bajo una intensa lluvia y a unos 4 para meta decidí probar fortuna ya que sabía que mis condiciones no me brindarían las mismas oportunidades este año que el anterior. Pero Andrés esta vez no permitió sorpresas. Personalmente no podía pedir más, después de un año en el dique seco, estos Pirineos suponían mi regreso, y el simple hecho de estar ahí era ya todo un triunfo, además encontrándome cada día mejor. Con un agradable paseo a pie hasta el Puente de Napoleón III hicimos más hambre si cabe para que a la noche, las famosas almóoondigas de Tinuca volvieran a triunfar en la mesa de unos hambrientos ciclistas.  

Col d'Aubisque

Carretera del Aubisque cortada

El tercer y último día tuvimos otra baja que se sumó a la de Diego, Jose Luis. El pelotón quedaba reducido a cinco hombres pero sin embargo el día amaneció climatológicamente perfecto, con un sol radiante que permitía ver las blancas cimas de las montañas que rodeaban Luz St. Sauveur. Nuestro objetivo hoy: Gavarnie-Boucharo. Por la preciosa carretera que asciende suavemente pasando el Puente de Napoleón, llegamos al bonito pueblo de Gedre desde donde en 2010 atacamos el Circo de Troumousse. Este año tocaba el de Gavarnie. La subida se endureció un poco pero las impresionantes vistas de las paredes de más de 3000m que iban apareciendo frente a nosotros nos hizo disfrutar inmensamente del recorrido hasta nuestra llegada al pueblo de Gavarnie donde pudimos contemplar una excepcional vista del Circo de Gavarnie, Patrimonio de la Humanidad. Tras sus paredes, España. Nosotros cogimos una carretera hacia la derecha, al Oeste, que rápidamente empezó a ganar pendiente fuertemente. Boucharo. Curvas de herradura, desaparición del arbolado e increíbles riscos. Con duras rampas ganamos altura y alcanzamos la cota de nieve. La carretera perfectamente limpia y en las cunetas y laderas decenas de marmotas. ¡Qué paisaje! Andrés, Javier y Pablo se entretuvieron con unas marmotas y Carlos y Nacho no quisieron desaprovechar la oportunidad. Con un buen ritmo continuaron ascendiendo con fuerza. Hemos de alabar la persistencia de Carlos y sobretodo de Nacho que con menos kilómetros que nadie se atrevió a embarcarse en esta aventura de la que estoy seguro ha vuelto con una satisfacción inimaginable. Javier, Andrés y Pablo iniciaron la persecución y la llegada a la Estación de Les Especières estaba próxima. Javier no pudo aguantar el ritmo y Pablo también se quedó. La escapada parecía que iba a llegar pero una nueva exhibición de Andrés evitó la victoria de Carlos que había atacado a su compañero de fuga y que finalmente se quedó con la miel en los labios. Carretera de nuevo cortada. A una altitud de más de 1800m habíamos llegado al final, ya que a partir de allí hacia Boucharo (Bujaruelo en España) todo estaba cubierto por la nieve. 

Rumbo a Gavarnie

 Circo de Gavarnie

 Ascendiendo Gavarnie-Boucharo

 El campeoni

Col de Boucharo

Preciosa subida a Boucharo

 Tirando a por los escapados

A la caza 

Estación de las Especiéres. casrretera cortada

La satisfacción llegó a más cuando vimos aparecer la furgoneta con Diego y Jose Luis pudiendo compartir todos las maravillosas y espectaculares vistas de este puerto. Iniciamos la última bajada del viaje disfrutando de cada kilómetro. Una gozada. Pasado Gedre, Nacho, que estaba en su mejor jornada desde que llegamos, lanzó un hachazo ante la indecisión del pelotón. Sin entendimiento alguno, abrió un importante hueco. A poco del final se inició una sucesión de ataques que acercaron al grupo. El nerviosismo reinaba en el pelotón con Nacho delante y se aproximaba la última larga recta con la llegada a Luz. Se lanzó el sprint atrás y de nuevo con una asombrosa superioridad, Andrés venció en la última llegada superando a Nacho. Disfrute máximo!

Las previsiones eran las peores pero al final hasta pudimos despedirnos con un increíble día de sol. La experiencia del año anterior nos ayudó a mitigar el frío que no melló a los corredores y el compañerismo fue el auténtico protagonista, junto a las 103 almóondigas. Gran viaje, grandes sensaciones y una satisfacción infinita. Una vez más, otro gran sueño hecho realidad.


Ni rastro de las almóoondigas!
Grimpeur!

lunes, 7 de mayo de 2012

I DUATLÓN DE RIBAMONTÁN AL MONTE

En estos tiempos de crisis, lejos de desaparecer carreras, es de alabar la aparición de nuevas pruebas en el circuito cántabro de duatlón. Es el caso del duatlón de este pasado fin de semana en el municipio de Ribamontán al Monte. Con un precioso día soleado, anunciando la verdadera llegada de la primavera, nos dimos cita en la bonita localidad de Villaverde de Pontones donde se disputaba la prueba. El conjunto de la Universidad de Cantabria contó con una notable participación con Iñaki Galilea, los hermanos Martín Sarobe, Dani Lanza, Cobo, Alex Perez, Germán, Cadavieco y las chicas Patricia y Sandra, que a la postre conseguiría la victoria en su categoría Sub23.


El circuito a pie constaba de dos vueltas de 2,5km por el pueblo con un par de repechos que endurecían algo el recorrido. Se salió rápido y pronto se estiró el pelotón. A título personal, después del éxito de la primera carrera en Reinosa, salí demasiado rápido la primera vuelta y lo pagué en la segunda, pero pronto llegaría la bici.

El sector de bicicleta, que acertadamente habíamos reconocido el viernes anterior, era corto pero duro, completando un circuito circular llegando al alto de Jesus del Monte y regresando hasta Villaverde de Pontones. Nada más coger la bici, los repechines hacia Omoño se sucedían y a mitad de recorrido la subida de 2km a Jesús del Monte marcó este segmento. Nada más salir, recibí el revés moral, aunque más fue para él, de ver a mi hermano Juan en la cuneta pinchado. Hoy tampoco íbamos a poder acabar juntos la prueba. Recobré sensaciones y recuperé bastantes posiciones, y junto a Dani Lanza y Lavín del Ozono y Cuesta Salas del Polanco, los mismos que en Reinosa, cogimos un fuerte ritmo hacia delante. Esta vez el drafting (ir a rueda) no estaba permitido y cada uno tenía que tirar con lo que tenía. Dani realizó una buena subida al alto y en el tramo siguiente de bajada y llano, cogí ventaja y a un grandísimo ritmo alcancé otro par de grupines hasta llegar a boxes a la altura de Cristina Alles que ganaría en féminas.

Transición perfecta y rapidísima en unos boxes llenos de gente animando. Así da gusto. Y últimos 2,5 km a pie. Junto a Cristina Alles superamos el repecho del cementerio y sólo restaba llegar hasta un cono, que valía para hacerte una idea  de la posición de carrera, y volver al pueblo.  Alles me dejó, pero mantuve un ritmo fuerte y con buenas sensaciones. La llegada a meta de nuevo fue emocionante con toda la gente que hoy me pareció que aplaudía más que nunca. Otra prueba más conseguida. El buen ambiente reinó durante toda la jornada y esperemos volver el año que viene a este duatlón que me pareció precioso.








Ahora queda un reto más, que esperemos no tarde en cumplirse más de una semana, y es lograr acabar una carrera junto a mi hermano. Y será con agua de por medio, y no precisamente en el Cantábrico, sino en el Mediterráneo. El próximo viernes viajamos ambos a Valencia para representar a la Universidad de Cantabria en el Campeonato de España Universitario de Triatlón. ¿Quién me lo iba a decir a mí hace unos meses? Otro premio y otro sueño! ¡Continuamos adelante y aquí lo contaremos!

Grimpeur!

domingo, 29 de abril de 2012

Volver a volar. Crónica personal del Duatlón de Reinosa 2012

Prefiero ni pensar el número de días desde mi última carrera, pero lo que sí recuerdo bien es el lugar: Reinosa. Y Reinosa ha sido el lugar para volver. El Duatlón de Reinosa con distancias aceptables de 5,1 km corriendo, 20 en bici y 2,4 a pie de nuevo me ponía al alcance el sueño de sentir esa sensación que me había sido robada, esa sensación de volver a volar.

Todos los días desde que me vi recuperado ya fueron de disfrute deseando que llegara el día. Los momentos previos de recogida de dorsal, preparar el material, pincharte con los imperdibles, entrar a bóxes, colocar tus zapatillas, tu casco y tu bici. Sin darme cuenta estaba bajo el arco de salida rodeado del resto de participantes. ¡Un sueño! Pero un sueño que había que consumar.

Empieza la carrera. Mis aspiraciones, de momento, simplemente completar los 5km a pie. Las sensaciones bastante buenas. De las tres vueltas que se daban la única dura fue la segunda. La primera demasiado fuerte y la tercera, fuerte a voluntad. Disfrutando, y venía lo mejor.

Duatlon de Reinosa 2012. Imagenes del Diario Montañes

Cogí la bici tras la transición como si no hubiese pasado el tiempo. El tramo de bici picaba para arriba los 10 primeros kilómetros hacia Población de Suso. Con numerosos corredores delante, tiré fuerte para alcanzarlos sin mirar atrás. Un pequeño repecho me sirvió para acercarme a un grupo de unos 10 duatletas pero sin llegar a ellos. Empecé a pasar descolgados pero ninguno pudo servirme para relevar y se quedaban. 20 segundos de diferencia y el grupo delantero no paraba rodando fuerte. Miré para atrás para ver si llegaba algún otro grupo pero no había vuelta atrás. Para adelante o para adelante, rumbo las montañas nevadas de Campoo. Así que tirando de lo que tenía, y sobretodo de ganas, metí la cabeza en el manillar y a dar pedales. Fue una buena persecución y me costó prácticamente 8km contactar, pues tiraban fuerte. Tras lograrlo, contacté con otro numeroso grupo y formamos un buen pelotón en el que se encontraba Iñaki Galilea de la UC para afrontar la última subidita a plato pequeño y vuelta 180º. Bajada. El trabajo estaba hecho, pero tenía ganas de más y me puse a colaborar con un hombre del Ozono que fue muy generoso y un triatleta mítico del Polanco con el que solía coincidir en muchas carreras. Y a llevar el grupo. Un pequeño susto con un mastín que se nos cruzó pero sin consecuencias y el último tramo para volver a Reinosa y completar el sector de bici. Como estaba disfrutando.

Duatlon de Reinosa 2012. Imagenes del Diario Montañes

Era consciente que después de tanto tiempo y tras la paliza en bici lo más normal era que lo pagase corriendo en el último sector, con problemas de gemelos o algo por el estilo, pero sorprendentemente tras una transición rápida, comencé a  correr sintiendo fuerza en las piernas. En todas las carreras hasta la fecha, después de haberlo dado todo en bici, siempre me dejan atrás corriendo la gran mayoría del pelotón, pero hoy fue diferente. Hoy empecé a pasar, uno a uno, a prácticamente todos los corredores de mi grupo, y para adelante! Increíble. 2km para la gloria y con una sonrisa de oreja a oreja disfruté de cada zancada hasta el final yendo a más mano a mano con mi compañero Iñaki. Las calles llenas de gente, como siempre en Reinosa, adoquines mojados y un arco que significaba la meta de un sueño que añoraba desde hacía 15meses! META!! No sé ni cómo habré quedado, pero ¿acaso importa? Javier García se impuso a Pepin Fuentespila y la gran Inma Pereiro fue la vencedora en féminas.

Yo por mi parte, lo había logrado y muy entero. Había completado un duatlón después de tanto tiempo. He de reconocer que se me humedecieron los ojos al recordar todo este año, al recordar que hubo gente que me insinuó que me olvidara de esto de correr, al recordar pasear por Roma cojo, al recordar los días de no poder ni andar… al recordar esos duros momentos en los que llegué incluso yo a pensarlo, aunque en mis adentros sabía profundamente que volvería. Pero sobretodo al recordar a todos aquellos que me han estado sosteniendo y dando ánimos estos meses. A los amigos que he tenido siempre a mi lado, a mi fisio Laura a la que nunca podré pagarle todo lo que ha hecho por mí, a ese amigo que me devolvió al monte sin dejar perderlo nunca de vista, a mi hermano Juan con el que me he sentido correr viéndole ganar carreras sub23, y a todos esos grandes compañeros y familia que no se cansaron de darme nunca ánimos y se alegran tanto como yo de mi recuperación. Os aseguro que cada uno de ellos contó y mucho ¡¡GRACIAS!!

Y ahora me toca a mí decir a todos aquellos que caen en una lesión, que atraviesan momentos duros o se ven envueltos en una espiral sin final, que todo se recupera, que de todo se sale y sobretodo que de todo se aprende y se crece. No imaginaría mi vida sin este año porque, por muy mal que lo haya pasado, ha sido muy grande aunque me faltara algo, como grandes las personas con las que me he cruzado, todo lo que he descubierto y aprendido. Cada momento suma y no perder las ganas y la ilusión es la clave. Este año ha sido la búsqueda de un objetivo y, como sabéis, la satisfacción de lograrlo es inmensa. ¡Imaginad como me siento ahora!

Ahora sólo queda… buscar la siguiente meta, o las siguientes, que ya las hay desde el mismo momento de cruzar esa línea de Reinosa que ha supuesto volver, volver a volar. Muchas gracias a todos, de verdad!

Grimpeur!

viernes, 27 de abril de 2012

Un gran finde pucelano

Viernes, un tren, si es regional mejor. Cuatro amigos en el andén con unas cervezas preparadas para el viaje. Comienza el traqueteo. Valladolid era el destino, y recorriendo las montañas de la Cordillera primero y las coloridas lomas y llanuras de Castilla, fueron pasando las conversaciones e historietas, hablando y sin parar de hablar, tanto que se hizo corto el viaje de 4 horazas. Qué gran viaje en tren.

En Palencia se unió una más de nosotros y poco más tarde se consumó el reencuentro con nuestro gran anfitrión pucelano y la séptima integrante del grupo, vallisoletana de verdad. Un sol radiante y bajo ya, daba un color precioso a la ciudad que nos acogió con los brazos abiertos. Breve pausa en el campo base y a la calle. Caña y caña, seguida de otra caña. Paseos y la oscuridad daba paso a la Antigua iluminada. Cenuca en la Croqueteria y no podía faltar un Penicilino, vinillo y galleta, de Iscar para más señas. Algunos tenían que levantar el país a la mañana siguiente, los que quedamos levantamos la noche. Zihuatanejo. Mojitos, caipirinhas y lo que hiciera falta. Risas descomunales en el  Vaico con cachis y a terminar la noche bailando flamenco en el Zumo frente a la imponente iglesia de San Benito.                                               

El sábado era el día grande. Solazo y a tapear. Inconmesurable tapa en La Solana, seguida de la ya tradicional y espectacular al paladar de La Cárcava. Cumpliendo la tradición, instaurada unos meses atrás, había que tomar el tartar de La Tasquita. Con la modorra de la tarde, qué mejor que dar un paseo por el río, por Las Moreras. Qué solazo y qué ambientazo en La Playa. Un buen emplazamiento para dar rienda suelta a toda una tarde de risas, charlas, anécdotas y sueños. Qué gran tarde. De esos momentos que tienes la sensación de que se convierten en uno de los momentos inolvidables de toda una vida y que serán imposibles de no recordar.

Pinchos de La Solana

La Cárcava

Poco a poco, jarra tras jarra de cerveza, fue cayendo el sol sobre el Pisuerga. Retirada a cenar a casa. Momento de impass. Menos mal que unas Steinburg y unos buenos documentales de la 2 junto a la revista Cuore nos mantienen activos. Cena, calimocho y como no, a la calle tardísimo. El Madero y la zona de Coca pusieron el final a un gran día al que todavía le faltaba una gran interpretación de Camela en la Plaza Mayor.

La Playa

Gran finde, difícil de olvidar y de esos que ya forman parte de los grandes momentos de este 2012. El anfitrión inmejorable, la compañía fraternal, las emociones de estos tres días, sobre las vías de vuelta a la tierruca. Es de noche, tarde y mañana hay que trabajar, pero qué pedazo de finde. Un finde de los nuestros.

Grimpeur!

NACIMIENTO DEL PISUEÑA


·      Salida-Llegada: Pisueña 380 m
·      Tiempo: 3h hasta ida y vuelta muy tranquilos
·      Desnivel: unos 135 m
·      Cimas: Ninguna
·      Máxima Cota: La Garma 514 m
·      Nivel de Dificultad: Principiante

8 de abril de 2012, nublado y buena temperatura. Montañeros: Món, Rocío, Manu, Irene, Chisco, Jose, Paco y Pablo.


Por fin habíamos conseguido reunir a un grupo numeroso para ir a disfrutar de una mañana dando un paseo por el monte. Escogimos una bonita ruta por el fondo del valle del nacimiento del Pisueña, en plenos Valles Pasiegos. La ruta, fácil y sin complicación, resultó muy agradable y divertida, encontrándonos con muchos animales de granja por el camino y teniendo que vadear algún que otro riachuelo donde más de uno metió la pata. Como había llovido los días anteriores, el barro tuvo algo de protagonismo también, pero la senda no presentaba dificultad alguna.


Esta senda partía desde el pueblo de Pisueña donde antes de cruzar el río hay una pequeña zona para dejar los coches. La ruta comienza bajo el atrio de una ermita habiendo de atravesar unos prados con pastor en los primeros metros. Después se sigue el estrecho caminuco sin posibilidad de pérdida ya que la cambera avanza aguas arriba y además está bien señalado con marcas blancas y amarillas.


Caminando entre verdes prados, cabañas pasiegas y pequeños puentecillos siempre con los Picones de Sopeña enfrente, se va avanzando tranquilamente entreteniéndonos con la multitud de detalles que se nos presentan en cada enclave. Vacas, caballos, gatos, y rastros de jabalí en el barro mientras vamos cruzando puentes y arroyos de piedra en piedra.

En tres kilómetros se llega al bonito enclave de la Garma donde cascadas de diferentes vallejos confluyen en un lugar paradisiaco. Nosotros llegamos por la orilla derecha según subíamos y bajamos por la otra, existiendo dos caminucos que hicieron un poco más entretenida la ruta al hacer el último tramo circular.


Satisfacción, charlas y buena comida en forma de cabrito y cocido para acabar un bonito día en la montaña en compañía de un gran número de los mejores amigos. Espero que se pueda repetir pronto y a alguno de ellos le pique el gusanillo de esto de subir al monte.
  

Grimpeur!

miércoles, 21 de marzo de 2012

MONTE AA

  • Salida-Llegada: Pista entre Ruente y el Monte Aa, 275m
  • Tiempo: 3h 30min
  • Desnivel: 340m
  • Máxima cota: Collado del Monte Aa, 615m
  • Nivel Dificultad: Fácil aunque algo larga.

17 de marzo de 2012. Soleado amenazando mal tiempo que solo llega al final de la ruta. Montañeros: Chisco y Pablo. Rastros: huellas de jabalí, corzo, zorro, tejón… Arboles singulares: Cagigas del Cubilón: el Mellizo y el Belén.

Ruta y perfil por el Monte Aa

Las previsiones meteorológicas anunciaban mal tiempo, pero habíamos estado planeando hacer una ruta toda la semana y no nos echamos para atrás. Increíblemente el día amaneció bien soleado. Llegamos a Cabuérniga y el tiempo era aún mejor. A los pocos metros de pasar Ruente, nos desviamos por una carreteruca que cruza el Saja por un puente y que se dirige directo al Monte Aa donde estaba nuestro objetivo: ir a ver las cagigonas milenarias. Como la pista estaba bien, pudimos avanzar con el coche hasta una gran estabulación donde aparcamos e iniciamos la marcha a pie.

Primeras curvas de la pista del Monte Aa

Con buen ánimo y sin parar de hablar fuimos ascendiendo por la pista que se encontraba en perfectas condiciones para el tráfico rodado. De hecho, durante todo el día nos encontramos con numerosos ciclistas que probablemente estarían entrenando para el Soplao, ya que es un tramo mítico de esta famosa carrera de bici de montaña. Pasamos una bifurcación tomando la pista de la derecha. Tras unas curvas y habiendo ganado altura sin casi esfuerzo llegamos en menos de una hora a una curva de herradura de izquierdas donde nos salimos hacia la derecha por un senderuco marcado que lleva hasta las cagigonas milenarias. No están lejos pero hay que avanzar un rato, disfrutando del bosque de robles y pisando la hojarasca que lo cubre todo.En unos minutos se llega hasta el Mellizo. Una vez que se descubre no hay duda de que es uno de las tres grandes cagigas. Un tronco ancho y alto aunque con la copa truncada. Un poco más adelante se encuentra el Belén, realmente espectacular, cuyo tronco abierto tiene tales dimensiones que pueden entrar varias personas en su interior, de ahí su nombre. Nos encontramos con una pareja y comentamos el calibre de los árboles. Se dice que son los robles más antiguos que se conocen en Cantabria, y probablemente cuenten con más de mil años. La tercera de las cagigas que era la más grande, El Cubilón, fue derribado por un rayo en los noventa, y ni la pareja ni nosotros conseguimos encontrar sus restos.

Roble milenario del "Belén"

Habíamos llegado al objetivo del día pero las fuerzas estaban intactas y el día favorecía para seguir aprovechándolo, así que continuamos para arriba, una vez vuelto a la pista, con la intención de llegar al collado que separa el Saja del Nansa. Hablando y hablando avanzamos sobre la pista que se puede hacer larga por lo monótono del piso y el trazado pero entretenidos llegamos con algo más de hora y media de caminata desde que salimos. Seguía haciendo sol y entonces tuvimos que decidir si bajábamos por donde habíamos subido o si por el contrario buscábamos un atajo atravesando el bosque hacia abajo. La pista continuaba y bajaba haciendo la ruta circular, pero la distancia de 17kms y lo duro del piso nos hizo decantarnos por salirnos del camino.

Vistas del Monte Aa desde el collado

Avanzamos un kilómetro más por la pista y nos salimos por un ancho camino de tierra lleno de huellas. No sabíamos bien a dónde llegaríamos pero eso lo hacía más entretenido si cabe. Atravesamos un par de riachuelos, prados abandonados y una cabaña caída, y por fin nos tiramos hacia abajo adentrándonos en el bosque. Sin camino alguno y con cuidado de no embarrancarnos descendimos con cuidado esquivando los acebos que crecían bajo la selva de robles que poblaba la empinada ladera. Realmente nos sentíamos en un lugar salvaje y escogimos un bonito enclave entre la espesura para comer, degustando el bocadillo de Chisco y unos emparedados riquísimos.

Último tramo de la ruta después de atravesar el Monte Aa bosque a través.

Sin saber lo que quedaría continuamos bajando y sorprendentemente poco después encontramos un camino que nos llevaría más adelante a la pista por donde habíamos subido. Nos había salido perfecta la estrategia. Comenzó a llover, pero sólo restaban 15 minutos para cerrar la ruta que al final fue de 3h 30min. Una merecida cerveza en Ruente fue el colofón a un bonito día de monte.

Grimpeur!