martes, 12 de marzo de 2013

Duatlón de Torrelavega 2013

Llegaba el primer duatlón de la temporada para mí. Con los objetivos de la media maratón de Santander y la carrera de montaña de Trasierra llegaba muy fino corriendo, pero había dejado de lado los dos primeros duatlones de la temporada en Galizano y Astillero y ya había ganas de duatlón.

En todos los años que llevo en esto, nunca había podido correr Torrelavega y eso que el perfil y la distancia sin drafting me gustan mucho. Pero por fin llegaba el día. El sur, dejaba ver los Picos nevados desde la autovía. Con tiempo suficiente aparcamos en el ferial. Dio para coger el dorsal, coger un poco la bici y sobretodo hablar con un montón de gente a la que volvía a ver en las carreras. No paré de hablar y saludar a compañeros y amigos durante toda la mañana y muchos preguntándome por mi hermano Juan que hoy no podía correr. Cuando corre uno el otro no. Esperemos compartir carrera pronto.

Salida Duatlón Torrelavega. Foto Pepe Ruiz
Con mucho retraso nos colocamos al fin en la salida. Más de 120 duatletas para hacer frente a los 7 km a pie, 32 km en bici subiendo dos veces La Montaña y con 2,8 km finales de nuevo a pie. Era día 10 y el día se preveía muy bueno.  Ultimas conversaciones pre salida y pistoletazo.

El primer sector constaba de 5 vueltas a un circuito con una pequeña cuesta hasta completar los casi 7 km de recorrido. Como me suele ocurrir siempre, salí súper rápido. Con la confianza del resultado de la media maratón de Santander, sabía que podía hacerlo bien, pero me sorprendí el verme al cabo de la primera vuelta rodando en el grupo de gente de la talla de Zubi, Inma, Bardón o Miguelín... ufff... este no es mi sitio, pero hasta que aguante! Me encontré fuerte durante la carrera y disfruté mucho. 

Rodando en un pedazo grupo. Foto: Pepe Ruiz
Poco a poco fui perdiendo terreno lógicamente, y me enganché a Menocal que fue también mi liebre de la media de Santander. Las dos últimas vueltas lo pagué, pero los ánimos de mis sobrinos que vinieron a verme daban fuerzas para todo. Último giro junto a Estefanía Gómez y llegaba la bici, con Alex Flores pisándome los talones, y un poco más atrás Luis e Iriondo, con quienes me veré emparejado seguro que en las próximas. Seguidamente mis compañeros de la UC, la mayoría debutantes este año, que carrera a carrera irán viendo la progresión y la pasión por las carreras, como yo hace cinco años, cuando un grande como Pablo Ibarguren me metió en esto. Hoy soy el "veterano" del equipo pero me enorgullezco de haber influido en meter en este gran mundillo a campeones como mi hermano Juan o Pelayo Menéndez.  

En el mes de febrero no pude hacer kilómetros en bici, pero la bici es mi sector y en el que más disfruto. El circuito, exceptuando la peligrosa salida de Torrelavega, precioso. El primer tramo hacia Zurita es una carretera muy bonita con constantes subibajas y curveos, además con asfalto nuevo. Me encanta, pero se rodó muy rápido. El viento pegaba y molestaba bastante, sobre todo cuando giramos desde Zurita hasta Las Presillas. Allí empezamos la primera de las ascensiones a La Montaña. Sabía que no tenía la fuerza en las piernas de otras veces, pero mantuve una cadencia constante hasta arriba. En el alto, sabía que tenía el apoyo de mis hermanos Juan y Javier y su cuñado Jose Luis. Con ellos estaba allí mismo yo hace un año viendo pasar a Juan en la edición del año pasado. Como se agradecen los ánimos!!

Coronando La Montaña. Foto: Juan Martín
Bajada por el asfalto rotísimo de la Montaña y a por la segunda vuelta. Chano, que volvía de una lesión en el pie, como yo, me pasó como una moto en el tramo sinuoso. Qué alegría compartir carretera otra vez.  Yo aproveché para comer algo y beber bien mientras Estefanía y otro duatleta me alcanzaban por detrás. La segunda vuelta me encontré más cómodo. Y vuelta para arriba. Una pena no haber entrenado la bici porque me venían perfectos estos repechos. Últimas rampas y ánimos de nuevo. No serían los últimos porque abajo, junto a mis sobris, mi hermana y mi cuñado, me esperaba una grata sorpresa con otras dos personas más. Gracias por estar ahí!!

Tras la bajada entramos en Torrelavega de nuevo y en uno de los cruces, vi a Estefanía tirada en el suelo... Paré junto a ella y vi que, con la barbilla ensangrentada, se levantaba y era ayudada por unos aficionados. Parecía que estaba bien, pero la caída, o más bien el atropello, había sido duro. Continué y avisé de lo ocurrido a uno de los pocos policías situados en el recorrido. Una pena la peligrosidad de este tramo. Estefanía me había sacado unos metros en el alto, pero perfectamente me podrían haber llevado por delante a mí. Con tranquilidad, pero sin dejar de apretar tiré para adelante para concluir el sector e ir a por la última carrera a pie.

T2 Duatlón Torrelavega. Foto Pepe Ruiz
Con mis sobris incansables a la entrada de los boxes, me bajé de la bici e hice una transición rápida. A correr. Dos vueltucas y acabamos. La primera bien, aunque las patas ya se quejaban y en la segunda empezaron los calambres en biceps y cuadriceps... hacía mil años que no los tenía, pero son todo un clásico en la primera de la temporada. Con los buenos consejos de Chano y ocupando la cabeza en fijarme en sus calcetines, muy guapos por cierto, puse la mente en el único objetivo de acabar corriendo. Última cuestecilla del parque sufriendo pasito a pasito y en la curva allí vi a mi afición a la vez que traté de disimular la cara de sufrimiento. Ese sufrimiento sonriendo.

Es dificil de explicar para alguien que no corre, pero en esos instantes se piensan y se sienten muchas cosas, y realmente en esa recta de contrameta del Duatlon de Torrelavega de 2013 sentí volar, y no sólo por la carrera. Último cono y recta final con las patucas subiéndose por ambas caras. Meta en la 44º posición. Un día diez.
Felix volvió a la senda de las victorias por delante de Pando y Lastra en un duatlón con una gran participación. Inma Pereiro ganó en féminas, y cada uno de los que corrimos ganó su propia carrera, porque acabar fue un triunfo en un duatlón tan bonito como duro. Ya estoy deseando que llegue el siguiente. Próxima cita, Duatlón de Santander el 7 de abril, allí nos vemos!!!

Grimpeur!

jueves, 7 de marzo de 2013

Media Maratón Santander 2013

Tocaba la de casa. El objetivo estaba marcado desde hace más de un año, cuando en esos días rojos, cojo completamente, Laura, mi fisio, me insistía en que iba a correr la Media Maratón de Santander. No lo creía, pero ella estaba en lo cierto y, aunque a la del año pasado no llegué a tiempo, el pasado 3 de marzo conseguí cumplir ese sueño y cerrar esa cuenta pendiente, desde aquí mis gracias infinitas por no dejarme desistir. Carlos  el año pasado también se la perdió ya que se encontraba inmerso en su periplo bávaro, pero este año no podía faltar fuera como fuera. Y allí estábamos, bajo el arco de salida de la media maratón de nuestra ciudad, la de casa, después de haber corrido cada uno en nuestros destinos bávaros e irlandeses en las medias maratones de Munich y Dublín'12, aparte de las que compartimos en Madrid'10 y Bajo Pas'09.

Media Maraton Santander 2013

La mañana amaneció preciosa. Fresca y soleada. Carlos, muy motivado, me paso a buscar por casa y bajamos a la salida situada en el Paseo Pereda a escasos metros de mi casa. Ambientazo en las calles de Santander llenas de corredores calentando y charlando. Sin tiempo para mucho y disfrutando esos breves instantes nos colocamos en salida. Adelante, a la altura del globo de 1h 30’ para no tardar mucho en salir. Realmente había muchiisima gente. Unas 4000 y en Santander. Nerviosismo y últimas conversaciones con Damian y Hervás y el padre de Manu. Cada uno tenía su carrera, pero todos la misma ilusión y alegría.

Salida Media Maraton Santander 2013
Pistoletazo. No tardamos mucho en ponernos a correr. Mi objetivo era bajar de la hora treinta. Después de la carrera de Trasierra, y los últimos entrenos, había ido creciendo la ambición a la vez de bajando el tiempo que tenía como objetivo. No sabía muy bien cómo iba a hacerlo, según me viera en carrera, aunque si quería empezar fuerte el primer bucle por la Calle Castilla, Valdecilla y centro. Fui pasando gente y saludando a conocidos y enseguida encaramos la Calle Castilla con gente animando desde las casas. Quería empezar fuerte… pero no tanto! Enlacé con el globo de 1h 25’ que llevaba el periodista y triatleta Menocal y con un golpe de locura de esos que me dan, me dije, yo aguanto aquí como sea, sin pensar en todo lo que quedaba. Pasamos por el Mercadona y cogimos el enlace de la Marga, saludando a Chisco en la rotonda de abajo y a mi primo Luis y referente en la de arriba. Cuestecilla hasta Valdecilla y a Cuatro Caminos para comenzar la calle San Fernando corriendo muy muy rápido. Busqué con la mirada a Mon y Rocío, pero me había adelantado al horario previsto. Túnel de la calle Burgos y todo el centro para nosotros. Primeros 5 kilómetros e iba muy a gusto, aunque sabía que por encima de mi ritmo. El paso por la salida y meta de la carrera de 5 fue bonita por la cantidad de gente que había, y sin quererlo, estábamos ascendiendo la cuesta del gas con los ánimos de los padres de Carlos. El globo de 1h 25' estaba detrás!! En Reina Victoria, completábamos el primer tercio de la carrera y aquí empecé a acusar el esfuerzo bajando algo el ritmo. El globo me pasó pero mantuve bien el ritmo por todo el Sardinero hasta los campos del Racing encarando la infinita S-20. La ida la hice bastante sólido. El grupeto se iba disolviendo y la referencia  del globo de 1h 25' alejándose en la avenida. En la rotonda del Lupa vi a Manu e Irene al tiempo que me crucé con los primeros. Cabeza abajo y hasta el infinito. Poco más de mitad de carrera y echando en falta un avituallamiento sólido. Vuelta en la anteúltima rotonda y para el otro lado. La vuelta se me hizo más larga y rodé en solitario… quedarse solo en la S20… menos mal que me entretuve viendo pasar la gente que venía tras de mí. Me crucé con Carlos que iba muy cerca del de 1h30’ y ambos nos gritamos ánimos. Vamos! que en la rotonda del Lupa están Manu e Irene. No estaban, pero cruzamos el Puente de Arenas y allí escuché sus ánimos bajo la Facultad de Economicas. Km 15 y ya estaba sufriendo mucho… ufff, antes de lo previsto. Fue aquí donde entró la cabeza y los pensamientos positivos en juego. Pensé en que este tramo que quedaba lo había hecho mil veces y que lo tenía al alcance. Desde el Sardinero se me hizo muy duro, pero no por no acabar, sino porque sabía que tenía al alcance mi objetivo de tiempos. No logré disfrutar mucho de la belleza de esta parte de la carrera. Los ánimos de mis tíos Fernando y Virginia me ayudaron en el Casino. Vamos!! última cuesta para arriba y lo demás picando para abajo. No podía parar, y como en Dublín, pensé en el valor de cada paso. Cada zancada valía y mucho. En Reina Victoria olvidé mirar hacia el fondo de la Bahía como tenía pensado y ocupé la parte final, ya en bajada, en intentar verla entre la bruma. San Martín, y de nuevo los ánimos de Chisco y mi primo Luis, junto con los de Maria Eugenia la madre de Manu. Vamos!! Bajada de la cuesta del gas con la preciosa vista de Puertochico y ya estaba hecho!!

Las fuerzas estaban justísimas, pero era solo un kilómetro más. Entré al Paseo Pereda y estaba abarrotado sobretodo los 250 metros finales, impresionante de gente. Entre ellos mi padre, Mon y Rocío y Manu e Irene aunque iba tan cegado ya que no me acuerdo bien si vi a estos últimos. A lo lejos el arco de meta y el reloj contando por la hora 27 minutos. Iba a batir mi mejor marca. Increíble!! Ciertamente no disfruté mucho los metros finales, porque iba al límite y apreté para hacer meta!!!


Nada más llegar al suelo y a respirar… Estoy loco pensé… Mejor marca personal, 1h 27min 40seg!!! Pensé en mi pie izquierdo, tres veces cayó y tres se levantó, y de qué manera. Me levanté, y vi llegar a Miguelín contentísimo, y poco después el gran Carlos más aún. Ambos bajaban sus mejores marcas también. Vaya pedazo abrazo me di con Carlos!!! El momento de la carrera!!!  Después de nuestros periplos europeos y nuestras lesiones, aquí estábamos cumpliendo un sueño. Reconozco que en los metros hasta el avituallamiento final me emocioné. Esos momentos son realmente únicos. Estábamos en casa, cumpliendo sueños!

Meta!! Como la MMMadrid'10 pero esta vez en casa, Santander
Junto al monumento a Pereda, con solazo, nos reunimos con nuestros animadores, curiosamente, formábamos el mismo grupo que aquel Madrid’10. Buenos momentos y euforia. Y mejor aún la tarde que pasé con las niñas al solecito y persiguiendo conejos por los prados, sin que pareciera haber corrido la más rápida media maratón de mi vida, y encima la de casa.

Ahora a disfrutar de lo conseguido, y sobre todo pensar en la siguiente. El próximo domingo vuelvo a los duatlones en Torrelavega. Llegaré mejor a pie que en bici, pero lo que es seguro es que lo daré todo, disfrutando de este gran momento deportivo y personal.  Quiero más!

Grimpeur!

domingo, 17 de febrero de 2013

Marcha Solidaria del Norte, Trasierra 25 km

No recuerdo bien cuando descubrí la aparición de esta carrera, pero lo que si me acuerdo es que en cuanto vi el recorrido, supe que tenía que correrla, ya que atravesaba lugares muy especiales para mi, el reto cobraba un significado aún más amplio más allá de ser la segunda carrera a pie más larga que había corrido en mi vida.

Era la primera edición con motivo de las fiestas de Santa Eulalia en Trasierra y el éxito de participación y organización fue rotundo. Desde aquí mi enhorabuena. Más de 800 participantes nos dimos cita en este pequeño pueblo del término municipal de Ruiloba situado en un bonito enclave junto a los acantilados. Unos 300 de ellos a por los 75kms de bicicleta de montaña, y más de 500 inscritos en la carrera a pie de 25kms para la cual yo estaba aquí.  Después de prácticamente un mes de mal tiempo, el sol apareció en esta mañana de sábado. Los Picos nevados se elevaban detrás Cóbreces al llegar por la carretera. Qué pedazo día.

Cóbreces con los Picos de Europa detrás
Fui con tiempo y la organización estuvo perfecta. Momentos previos a la carrera, esos que tanto enganchan, y  con puntualidad se dio la salida de la BTT a las 11am y seguidamente a los de a pie.  Mi intención era disfrutar de la carrera y de los paisajes de Ruiloba y Cóbreces yendo tranquilo. El recorrido constaba de un primer bucle por los pueblos de Ruilobuca, Ruiloba y Liandres volviendo a Trasierra, y un segundo por Cóbreces volviendo de nuevo a Trasierra para acabar. Lo único, que, aunque la carrera estaba catalogada dentro del calendario de carreras de montaña, el recorrido transcurrió por más asfalto que por monte, lo que la hizo más rápida y más dura para los pies.


Al contrario de lo planeado, como me suele ocurrir, salí muy fuerte. Los dos primeros kilómetros bajando de Trasierra a la carretera y cogiendo la carretera del monte a cerca de 4min/km hasta las primeras rampas de la cota más elevada de la carrera. El primer tramo tenia buena pinta y fue muy divertido. Monte cien por cien y bonitas vistas al mar. Pistas, caminos, prados y barro. Aquí me acorde bien de Carlos. Fuimos bajando por caminos calizos y alguna pista hasta el pueblo de Ruilobuca. Callejos y asfalto. No conocía la zona pero fue entretenida, pero veía que estaba corriendo más rápido de lo que había pensado. Nos metieron por otro camino y repecho. Los repechos eran cortitos pero muy numerosos. Habíamos tenido algo de barro pero no quedaba mucho más, ya que lo que quedaba era sobre todo por un doloroso  asfalto. El tramo entre Ruiloba y Liandres se me hizo duro por eso. Quizá fue el momento más difícil porque íbamos apenas 10 kms y pensé en lo que aún quedaba, pero sabía que tenía que seguir fuera como fuera. Eché de menos el ritmo y la conversación de Karl en la carrera de Dublin, no encontraba a nadie con mi ritmo e íbamos adelantándonos unos a otros. Repechón en Liandres y nos asomamos al Cantábrico. Aquí me cogió un grupeto majo en el que marchaba la primera chica, y paralelos a la costa, ahora sí hablando de vez en cuando, cerramos el primer bucle llegando a Trasierra.

Bajada de Trasierra  a la playa de Cóbreces o Luaña
Sólo quedaba la parte de Cóbreces. Bajamos las duras rampas hasta la playa de Cóbreces, que luego tendríamos que subir para llegar a la meta. Ese mismo tramo que hicimos aquel día de agosto en el que conocí a una persona muy muy especial. Recordando ese gran día, llegué hasta la playa. Buenos momentos en esa campa y la pasarela hacia la playa. Y subida por la carretera a Cóbreces. Había perdido al grupeto al pararme a hacer una foto de los acantilados en la bajada, no podía faltar, pero poco a poco pude superar este tramo. Carretera y callejo para arriba, para coger el ultimo camino no asfaltado hasta la carretera del monte que ya conocía, pues dos pedazo guías de Cóbreces me habían llevado por allí hacía dos semanas para enseñármelo. Las fuerzas estaban justitas desde el tramo de Liandres y me emparejé a un corredor con el que charlé poco más de un kilometro. Como yo, iba a correr la Media Maraton de Santander y esta carrera era una puesta a punto perfecta, aunque también le hubiera gustado menos asfalto en el día de hoy. Pero la conversación no duró mucho pues se tuvo que detener por calambres. Yo seguía adelante. Por esta zona de Cóbreces iba a gusto y concentrado, eso sí, habiendo bajado el ritmo. Pero era mi tramo y por el cual hoy estaba aquí, pues de aquí es la persona más importante de mi vida y significababa mucho para mí. Llegamos al pueblo y bajamos unos metros por la carretera de Novales, para coger un callejo a la derecha y cruzar la carretera para tomar la carreteruca a Bolao. No pude resitirme echar la vista a atrás y ver Cóbreces con los Picos detrás, me encanta esa imagen, además con solazo, pero sobre todo mirando hacia delante con una sonrisa, mirando hacia Bolao, un lugar super especial. Justo en el cruce que cogimos desviándonos a la izquierda, el GPS me cantó los 21 kms recorridos, la media maratón en 1h 48min. No quedaba nada. Unas pintadas de Aupa Cóbreces en la carretera y bajada otra vez a la playa para afrontar la última y durísima subida hasta Trasierra.  Con cadencia y sorprendentemente entero superé el desnivel e hice meta. Mucho más rápido de lo que había pensado, en 2h 07min.

Con 25kms. Un poco más de barro no hubiese estado mal tampoco.
Un plato de pasta y ver que no habían llegado todavía muchos atletas fue el premio a esta larga y preciosa carrera tan especial para el que escribe.  Satisfacción, felicidad y ganas, a pesar de la paliza, de afrontar el siguiente objetivo, la Media Maratón de Santander en dos semanucas. Uuuuff... me había hecho 25kms a pie y ya estaba pensando en la siguiente, eso es muy buena señal!!! 

Fotos y video de la Marcha de Trasierra

Clasificación

Grimpeur!

jueves, 31 de enero de 2013

Llega la temporada 2013

Llega la temporada 2013 cargada de nuevos retos y carreras en Cantabria. Los fantasmas del 2011 quedaron atrás con el emocionante reencuentro del año pasado con los triatlones, con la montaña y la media maratón.  Este año empezamos fuerte desde ya con todo ello.

A pesar de que febrero se presenta con los dos primeros duatlones, los clásicos de Galizano (17 feb) y Astillero (24 feb) que me gustan mucho, este año no los correremos e inauguraremos la temporada con una carrera de montaña que se estrena en el calendario. La I Marcha Solidaria del Norte en Trasierra, Ruiloba el 16 de febrero. 25kms a pie atravesando lugares muy especiales para mí del monte y la costa de Cóbreces. Tengo muchas ganas de disfrutar esa zona que tiene un significado importante. Se espera mucho ambiente en esta primera edición, y aunque el trazado no parece excesivamente duro ni exclusivamente por monte, la distancia pondrá las cosas en su sitio, y será una preparación perfecta para el reto de dos semanas después: La Media Maratón de Santander.

Durante todo el año de recuperación del pie, correr una media maratón se mantuvo como la ilusión imposible que creí nunca podría volver a lograr. Mi fisio mantuvo y alimentó esa ilusión. Fue cuando apareció la Media Maraton de Santander 2012. En casa. A la de entonces no llegué a tiempo, pero este año no faltaré. Es lo último que me falta para cerrar esa etapa de dias en rojo. Sin ánimos de batir mi mejor marca, que conseguí en septiembre'12 en Dublin (1h 28' 26''), simplemente con el objetivo de hacer una carrera seria y fuerte, pero sobretodo disfrutando y alcanzando ese sueño que parecía imposible, allí estaremos en la línea de salida del Paseo Pereda. Depende de como salga la de Ruiloba veremos que ritmos me puedo marcar, pero a día de hoy me gustaría acercarme a la 1h 30'. Un mes!

Después llegarán, ahora sí, los duatlones que restan, de los cuales aún no tenemos fechas. Torrelavega, Ribamontán al Monte, Polanco, Santander y Reinosa.  Seguiremos corriendo y ya veremos si cae alguna más de montaña que han aparecido muchas este año en Cantabria. Y en cuanto la mar nos deje meternos al agua... a preparar los triatlones. Suances, el 9 de junio será el primero. Esperemos llegar al verano bien fuertes y disfrutarlos, marcándome como objetivo triatlético este año el triatlón olímpico de Comillas. Pero para eso queda mucho...

Mientras, a disfrutar corriendo! Nos vemos en las carreras, ya sea dentro o fuera! ;)  

Grimpeur!

sábado, 1 de diciembre de 2012

Run the Line, Dublin Wicklow Mountains, 28 kms of Mountain Race, October 6th, 2012 (English version)

 
At the finish of Dublin Half Marathon, a brochure was given to me… And sweating and with my foggy sight… I thought, ufff… they don´t know what they have done! Mountain race by Wicklow Mountains, the mountains located in the South of Dublin city. There was a date for next challenge: October 6th. It was a race staffed by Dublin Wicklow Mountain Rescue Team, Run the Line, with distances of 13 and 28kms.
 
The weather, the week before, was really horrible, and I believed as impossible to run that kind of race, but the week of the race, the good weather came back as a miracle to be in Ireland, because of this, I filled in the long distance race, 28 km. I had never run that distance, but after my great performance int the half Marathon, and looking forward to going to the mountain, I knew that I could achieve it. Furthermore, the reference of my brother-friend Carlos, who had got to finish the hole Marathon in Los Lagos de Covadonga (Picos de Europa, Spain), pushed me more to share with him that experience of mountain trails.
After surprising to my work colleagues on Friday`s pint, and with the support of my Santander´s friends and my girlfriend in the distance, the day arrived. Spectacular day. The best day since I had arrived to Dublin. I woke up earlier than a normal day, and the sun began to rise. More than one hour of bus and tram for crossing all Dublin from the North where I live to Tallaght in the South, where the start was settled to going directly to the mountains  and to complete the track of 28km of mountain trail to the finish located near Ballycullen, in the East side of the mountains.
Around 50 crazy people were there. The staff not very complex, because of this, the race was more familiar. In the queue to get the number, I spoke with an Irish man discussing about the race. Clothes choice. I had the backpack full of clothes, but after asking to some redhair Irish mates with naked white skin legs, I decided to give up all kind of warm clothes and to run in long sleeves t-shirt. I only had long trousers, but I could have run in shorts, because the morning was very beautiful. Far away, in the horizon, the mountains were waiting for us.
10am o`clock. Start, ready… go!! People start calmly, the truth is that everybody was here to enjoy. I didn´t want to force anything, and step by step I keep a comfortable rhythm. Without to want it, I was in the 13th place. The approaching to the mountains was around 7km by asphalt paths, but it was by a very beautiful area near a river and with many trees, until we arrived to two artificial lakes. I began running by a runner, but my crazy head made to me to continue ahead to get the next group, where a girl was. I caught them in a little climbing and also I escaped of them. What do I do? Should I wait for them? Running alone is boring… At the end I waited for them, but forward, I saw another lonely runner and I told me, come on, I am going to be his company. This efforts of going and coming are dangerous, you know well Pablo, but I like to enjoy these moments in the races. I caught the forward runner, who became in my great friend of the challenge. Karl was his name.
When I achieve catch him, he asked to me my name. The man ran bored and I was delighted to talk with him for the kilometers go ahead. He was tall and kept a very good constant rhymth, the same as me, so we understand us very well. We were talking during the first asphalt climbing. While we were climbing, I told to Karl those landscapes reminded me a lot to my dear land Cantabria in the north of Spain. It was like I was in one of the valleys between the Caracol and the Braguia gap, everything green and grass between trees and little country houses. We share some meters with the girl of before who passed us. She suffered at the climbings but she flew when the path was plain. While that, karl and me running in the same way keeping our rhythm. Enjoying, we were passing kilometers talking about children, girlfriend and wives.
 
We went out to open mountain, bogs, as my friend explained me. Very wet soft areas and in front of us the first refreshment. Following the recommendations of my friend Carlos, I stopped to drink water and to eat the first of many bananas I ate during the race. There were sweets too, and I taught a lot to eat after, because maybe I would need them. Turn left and we went inside a nice forest. We went out and we crossed an ancient forest by a lonely and magic terrain. I was enjoying a lot. More turnings crossing roads and looking at between the trees the Dublin views. The true mountain arrived. We continue getting kilometers and suddenly, when we were running into a dark forest path, Karl alert to me what I had in front of us. A deer in the middle of the path looking at us. In less than two seconds it scaped into the forest, but in that moment I had time to remember all my mountain friends, overall the guilty of I was there running this race, and to think of that I was becoming real another dream. What a great race, incredible landscapes and looking at wild animals.
 
I should be the 17th kilometer… but I remember that to see the deer was the last euphoric feeling of the race. A few minutes later, I began to have problems to follow to Karl, and some seconds after… I lost his steps… Oh oh… Another runner came behind me, and I followed his ‘wheel’ when a long descent started. This is going to be tough to my feet, I thought. But surprisingly, the feet plants were perfect during all the race. Although the knees and the ankles suffered a little bit. Long distance already runned.
Second refreshment and there, it was the end of running. I stopped to eat and to drink a lot. I wasn´t very strong… and I had to eat well, but to go out the refreshment, a little path awaited for us. As beautiful as tough. To walk… that the biceps start to complain… This was the last time I saw Karl in the race. The suffering had begun, and the kilometers were infinites. Long climb to exit to a hill. A wood path with nails for the ice crossed all the edge to reach the little peak. Many people started to pass me. Dublin views were spectacular, but I am focused into restarting to run, stretching my muscles and to keep a slow running. Impossible. I started and I stopped. Legs didn’t run. After a little descent and a rock climbing, a long part was coming crossing all the edge until the Three Rocks. Really nice with Dublin at left and Wicklow Mountains at right. I thought that it was the most beautiful part to do it running, the pendt wasn´t tough and the path was very funny. But impossible. I was one of those zombies that the more diesel runners always eat in all the race endings. The positive thoughts didn´t run this time. Today the mechanic failed and the kilometers were too much.
 
Km 23… still… The I remember the sweets I had caught in the first refreshment. I believed I had taken a lot of them, but they weren´t enough. The good thing of going walking was that I could stopped and to take some picture and enjoy the landscape, although, I was suffering a lot. Las climbing, last peak. Fair Castle between Two Rocks and Three Rocks, 530meters of altitude. The hikers which were walking around there supported me when they saw my face. It helped me a lot. I couldn`t do anymore… only continue and finish.
I shouted: CIMA!!! (Peak), and Dublin, Howth, the sea and the mountains were witnesses. A volunteer of the staff told me that I had ‘only’ 4kms descending to go. Agonic. Miraculously, the third refreshment appeared. Great. I drank water and I toke two bananas and two bars of chocolate. So I was all the descent eating. Two girls from the 13 kms race caught me, and ashamed I tried to follow them… Really sad, but I couldn´t keep their rhythm. I arrived to the last turn at the same time my GPS told me that we were in the 27th km. Last kilometer. I passed the girls and I spoke with them. I don´t know how but I achieved to keep a decent running and suddenly I saw between the tress of the beautiful forest the glory of the white arc of finish that appeared as the heaven’s door. I achieve the goal, and smiling… I crossed the line!!!
Karl waited for me during many minutes ago, and said to me Congratulations! We discussed about the race with his friends and after change our clothes, we went to Glenncullen to drink a pint which we had deserved in Johnie Fox Pub. I started to recover and to realize what I had achieved. 28kms of mountain trail with 1000m  of slope in a little bit less than 3 hours of race. I was really really well, and overall I had enjoyed as I had dreamed. I rested all the Saturday evening and all the Sunday at home. Great race and great experience in Ireland Mountains. In some months I will achieve the next challenge, come back Cantabria, my land, my home,  as the dreamed finish, and as today, I will shout:
I crossed the line!!!

Pablo Martin Sarobe

miércoles, 10 de octubre de 2012

Run the Line, Dublin Wicklow Mountains, 28kms de carrera de montaña


En la misma meta de la Media Maratón de Dublin me entregaron un folleto… Y entre el sudor y la vista nublada pensé, ufff… no saben la que han hecho. Carrera de montaña por las Wicklow Mountains, las montañas que se encuentran al sur de la ciudad de Dublin. Ya había fecha para el siguiente objetivo: 6 de octubre. Se trataba de una carrera organizada por el Dublin Wicklow Mountains Rescue Team, Run the Line, con distancias de 13 y 28kms.
6 de octubre, Dublin, 28kms por delante
 

La semana anterior hizo brutalmente malo… malísimo, y vi inviable correr una carrera así, pero toda la semana de la carrera volvió, milagrosamente para Irlanda, el buen tiempo, por lo que me apunté a la carrera larga, la de 28kms. Nunca había corrido tanta distancia en mi vida, pero después de la gran actuación en la Half Marathon y las increíbles ganas de montaña que tenía, sabía que lo tenía al alcance. Además, la referencia de mi amigo hermano Carlos, que había conseguido acabar la Maratón de los Lagos la semana anterior, me impulsaba más aún a compartir con él esta experiencia de las carreras de montaña.
Tras dejar con la boca abierta a mis compañeros de trabajo en la pinta de los viernes y con los ánimos de mis amigos Trenti de Dublin y de los de Santander en la distancia, llegaba el día. Espectacular. El mejor día desde que estoy en Dublin. Madrugué más que un día normal y el sol empezaba a levantar. Tocaba más de una hora de bus y tranvía para recorrer todo Dublin desde el norte donde vivo hasta Tallaght, al sur, donde se daba la salida directos a las Wicklow Mountains para recorrer los 28kms de travesia hasta la meta situada cerca de Ballycullen, al otro extremo de las montañas.

Unos 50 locos nos dimos cita. La organización muy de andar por casa, lo que le daba un toque más de compañerismo a la carrera. En la cola de los dorsales ya entablé conversación con un irlandés comentando la carrera. Elección de ropa. Me había llevado toda la mochila, pero tras preguntar a unos compañeros pelirrojos de patas blancuchas al aire, me decanté por dejar toda clase de abrigo y correr con la térmica y en camiseta. Solo me había traído las mallas largas, pero bien hubiera corrido en cortos, pues hacía una mañana preciosa. A lo lejos las montaña esperaban.
Directos a las Wicklow Mountains al fondo
10.00 am, salida al estilo, preparados… ya!! La gente salió muy tranquila, la verdad que se veía que todo el mundo venía a disfrutar. No quería forzar nada, y poco a poco fui cogiendo un ritmo cómodo. Sin darme cuenta me encontraba en la posición 13º. La aproximación  a las montañas de unos 7km era por asfalto, pero por una zona muy bonita de ribera y bosquecillos hasta llegar a dos embalses. Empecé corriendo junto a un corredor, pero mi cabeza loca me hizo tirar hasta el siguiente grupillo que en el que iba una chica. Les cogí en una cuesta y con cadencia les dejé también sin querer… qué hago? Les espero? Que rollo sólo. Les esperé, pero delante ví a otro corredor solitario y me dije, venga, voy a hacerle compañía. Estos esfuerzos de ir y venir se pagan y lo sabes Pablo, pero me gusta disfrutar de estos momentos de las carreras. Alcancé al corredor de delante, el cual se convertiría en mi gran compañero de hazaña. Su nombre Karl.
 
Nada más cogerle ya me preguntó mi nombre. El hombre rodaba aburrido, y yo encantado de hablar para que se pasasen los kilómetros. Karl era un Garda, un policía nacional de Irlanda. Bastante alto, mantenía un ritmo constante igual que yo y nos entendimos muy bien. Estuvimos hablando todo el camino durante la primera subida asfaltada. A medida que ascendíamos le comentaba a Carl cómo me recordaba el paisaje a mi Cantabria. Era como si me encontrara en uno de los valles entre el Caracol y la Braguía, superverdes y con prados entre arboledas. Compartimos unos metros con la chica de antes que nos cogió. Sufría en las subidas pero volaba en cuanto llaneaba el camino. Mientras tanto Karl y yo a lo nuestro manteniendo el ritmo, hablando de niños, novias y esposas. Encantados iban pasando los kilómetros cantados por el GPS del Endomondo.
 
Corriendo con Karl por el antiguo bosque

Salimos a montaña abierta, terreno de bogs, como me comentó mi amigo iralndés. Zonas de prados esponjosos y empantanados y al fondo el primer avituallamiento. Siguiendo los consejos de Carlos, yo me paré a beber agua y a comer el primero de los muchos plátanos que engullí durante la carrera. También había gominolas, y me metí unas cuantas a las mallas, quizá harían falta. Giro y nos internamos en un bonito bosque. Salimos y atravesamos los restos de otro por un terreno Inhóspito y mágico. Cómo estaba disfrutando. Más revueltas atravesando carreteras y viendo ya entre los árboles vistas de Dublín. Por fin empezaba el monte de verdad. Iban cayendo los kilómetros y de repente, cuando íbamos corriendo por una pista dentro de un oscuro bosque, Karl me alertó de lo que teníamos delante. Una venada en medio del camino mirándonos. No pasaría ni dos segundos hasta que se escabulló en la floresta, pero ese momento me dio tiempo para acordarme de mis amigos del monte, sobretodo del culpable de que yo estuviera corriendo aquí, y de pensar una vez más, que estaba haciendo realidad otro sueño. Vaya carrerón, paisajes increíbles y viendo fauna salvaje.
Sería el km 17… pero recuerdo que el ver al ciervo fue la última sensación de euforia de la carrera. Poco después empecé a tener problemas para seguir a Karl, y en cuestión de segundos me descolgué… Oh oh… Venía otro corredor detrás siguiéndonos la estela y me enganché a él justo cuando comenzaba una larga bajada por una dura pista. Esto me va a reventar los pies, pensé. Pero sorprendentemente las plantas aguantaron perfectas toda la carrera. Lo que notaba muy cargadas eran las rodillas y los tobillos. Llevábamos mucha distancia ya.
Segundo avituallamiento y ahí sí que fue el fin de correr. Me paré a comer y a beber bien, había síntomas de flaqueza y había que alimentarse bien, pero para salir del avituallamiento nos esperaba un senderuco precioso entre los árboles del bosque. Tan bonito como empinado. Ufff a andar que ya empiezan a tirar los muslos y los glúteos… Nunca me había dolido el culo corriendo. Esta fue la última vez que vi a Karl en carrera. Empezaba el sufrimiento y los kilómetros infinitos. Subida larga larga para salir a una braña. Una pasarela de tablones recorría toda la arista para alcanzar una pequeña cima. Me empezó a pasar bastante gente. Las vistas de Dublín se agradecían, pero yo estaba más preocupado en poder arrancar, estirar las piernas y mantener una marcheta corriendo. Imposible. Arrancaba y tenía que parar. Las piernas no iban. Los bíceps femorales no podían más. Tras una bajadita y otra subida rocosa escalonada venía el largo tramo de cumbrear que había visto en las fotos. Realmente muy bonito con las vistas de Dublín y el mar a un lado y las Wicklow Mountains a otro. Pensé que este era el tramo más bonito para hacerlo corriendo, además la pendiente no era muy dura y el camino divertido. Pero no había manera. Ya era uno de esos cadáveres, que los más diesel van comiéndose a medida que se acerca el final de la carrera. Ni siquiera los pensamientos positivos y los comodines en mi mente sirvieron hoy. Hoy falló la mecánica y se me escaparon los kilómetros.
Vistas de Dublin, aprovechando para una paradita
Km 23 todavía… Entonces me acordé de las gominolas de las mallas! Pensé que habría cogido suficientes, pero si lo llego a saber cojo dos puñados más. Lo bueno de ir andando es que pude detenerme a hacer alguna foto y contemplar el paisaje, aunque ciertamente, estaba sufriendo bastante. Última pala, última cima, Fair Castle entre Two Rocks y Three Rocks de 530 metrines. Los montañeros que andaban disfrutando del maravilloso día me animaban al verme la cara completamente ida. Se agradecía un montón. Yo ya no tenía nada que hacer, sólo seguir avanzando como pudiera y acabar.
Dublin desde la cima del Fair Castle, 520m

Grité cima en mis adentros con Dublín, Howth y el mar como testigos, y un voluntario de la organización me indicó que “sólo” quedaban 4kms de bajada a meta. Agónico y helador por primera vez en la carrera. Milagrosamente y sin que ya me lo esperara apareció el tercer avituallamiento. Vaya festival. Bebí agua y me cogí dos plátanos y dos chocolatinas Mars. Dos por vergüenza porque me hubiese comido toda la caja. Así que me tiré toda la bajada comiendo. Me pasaron dos chicas de la carrera de 13km que iban de paseíllo, y ya por vergüenza torera intenté seguirlas… Realmente penoso, pero me costaba seguirlas el ritmo. Arrastrando los pies y masticando Mars llegaba la última bifurcación al tiempo que el Endomondo cantaba el km 27. Último kilómetro, alcancé a las chicas en un bosque precioso y charlé unos metros con ellas, y no sé ni cómo conseguí mantener un ritmo digno para sacarlas unos metros y ver entre los árboles el divino arco de meta blanco que apareció como las puertas del cielo entre el oscuro bosque. Un enclave precioso para concluir la carrera y alcanzar la meta, eso sí, como siempre, con una amplia sonrisa. Y como reza la camiseta de algodón como las de antaño que nos dieron al acabar: “I crossed the Line!!”
Meta con Karl

Karl me esperaba desde hacía ya bastantes minutos y me dio la enhorabuena. Comentamos la carrera con sus amigos y tras cambiarnos, bajamos hasta Glenncullen para tomarnos una pinta que realmente nos habíamos ganado en la mítica taberna Johny Fox. Entrega de trofeos y poco a poco empecé a recuperarme y a valorar lo que había conseguido. 28kms de carrera de montaña con 1000m de desnivel en poco menos de 3horas de carrera. Estaba muy muy bien, y sobre todo había disfrutado de lo lindo como había soñado. Como disfruté descansando mis maltrechas piernas lo que quedaba de sábado y todo el domingo en casa, y aunque sólo, bien acompañado en la distancia. Gran carrera y gran experiencia en las montañas de Irlanda. Ojalá hubiéra podido compartirlo, pero para eso ya habrá tiempo en Cantabria, mi hogar, que en poco más de dos meses alcanzaré como la ansiada meta y, como hoy, gritaré:

I crossed the Line!!
Grimpeur!

domingo, 16 de septiembre de 2012

DUBLIN HALF MARATHON 2012

Dublin Half Marathon. 6583
 Hacía apenas una semana que había llegado a la capital irlandesa, pero la media maratón de Dublín era una cita a la que no podía faltar. A principio de año me mentalicé que, después de la lesión, no iba a correr ninguna larga distancia, pero tal y como había transcurrido la temporada, el cuerpo y sobretodo la mente me pedía esto. Por fin, una media maratón, la distancia más bonita y con más significado.
Momentos previos a la salida. Dublin Half Marathon
A las 10am se daba la salida en mitad del Phoenix Park, un grandísimo parque en medio de la ciudad. El Phoenix Park es el parque urbano más grande de Europa, siendo dos veces más grande que el Central Park de NY. Ambientazo previo. Yo recogí el dorsal en el Help Desk sin problemas, a pesar de que me habían mandado el número a España. Pero yo estaba aquí, yo estaba en Dublín, ante ese arco de salida ya, junto a miles de runners como yo. No me lo podía creer. Un speaker hizo un speech super motivador antes de la salida. La emoción me sobrevino y disfruté de ese momento con el que tanto había soñado. Otra vez en una media maratón.
Otra vez en una media maratón. Con la camiseta del Café Comercial.
Salida! 21,1 km por delante, algo más de 13millas. Mi objetivo era sin duda disfrutar de la carrera, intentando bajar de 1h 40min. No había hecho para nada un entrenamiento específico para esta prueba. Tan sólo contaba con el gran momento de forma con el que había acabado la temporada de triatlón. La Salcedo-Soña-Salcedo de 14km en Cantabria, me había servido para confirmarme que tenía la distancia al alcance de mi mano. Me situé cercano al globo de 1h30’. Podría salir con ello de referencia e ir perdiendo después algo de terreno. Pero poco después de salir vi como mi ritmo era cómodamente superior. El recorrido transcurría por las carreteras que atravesaban el frondoso parque, o más bien bosque. Espectacular. Las distancias no estaban marcadas por kilómetros, sino en millas. Sin duda fue de lo más duro de la carrera, porque las millas (unos 1600m cada una), se hacían eternas. Fui superando corredores y me enganché a un corredor de barba y camiseta roja con el que hice prácticamente la mitad de la carrera. Junto a él, y pasando la tercera milla pensé que quizá iba por encima de mis posibilidades. Ciertamente así era, o al menos por encima de mi objetivo inicial. Pero, ¿por qué no? me estaba encontrando cómodo y disfrutando de la carrera. En el primer paso por donde estaba la salida me solté de él y me uní a un sólido grupeto de gente veterana. Estos iban más fuerte aún, pero ya estaba metido en carrera. Todo para adelante ante los ánimos de la gente y los niños chocándote la mano.

Donde diablos está la mitad de la carrera, pregunté a mi compañero de ruta. Empecé a sufrir. Todo el trazado transcurría por un asfalto en perfecto estado. Demasiado perfecto y demasiado duro para mis pies. Además, a Irlanda no me había traído las zapatillas de correr, sino las de trekking… estaba echando a mis Asics. Por un momento me vinieron los fantasmas de la fascitis ya que empecé a tener molestias… y me vino a la cabeza que quizá no podría acabar. Y aquí fue donde entró en juego la cabeza y la pasión. No me puedo ni creer cómo conseguí tirar para adelante y durante tantos kilómetros. Los mensajes motivadores que había por toda la carrera ayudaban, y sobre todo la gente que llevaba conmigo dentro de mí. Me acordé en estos momentos de mi gente y me reenganché a mi grupo.
Increíblemente, fue a partir de aquí donde corrí más rápido. Los datos del Endomondo me confirmaron que entre el km 13 y el 16 corrí a un ritmo de 4min/km. Estaba volando. A este ritmo y tal y como iba, empecé a pensar que podía quedarme cerca de mi mejor marca en una media, que conseguí en la Bajo Pas de 2009, 1h 28’ 40’’. Siempre había dicho y comentado con mis amigos que me sería imposible regresar a esa marca… Después de este rapidísimo tramo, en el que iba cogiendo la hierba que buenamente podía junto a unos franceses, nos sacaron fuera del parque, y empezó realmente el sufrimiento. El asfalto dolía, y empecé a tener problemas para mantener el ritmo. Volvimos al parque y nos enfrentamos a una larga rampa. Crisis.

Sufrimiento, mucho sufrimiento como nunca. Perdí a mi grupeto y me empezó a pasar gente y más gente. Las piernas no podían. Aunque las plantas de los pies iban bien, el gemelo izquierdo me dolía mucho. Para colmo, el flato, que hacía siglos que no me daba. Iba roto. Ultimas millas. Ultimas e infinitas 3 millas!! Uffff iba para atrás… había bajado de un ritmo de 4min/km a más de 4,30min/km, aunque parecía que iba más lento. Pero me quedaba un as en la manga. Aunque siempre “en mi mente” durante toda la carrera y todos los días, había reservado los pensamientos en la persona que tenía ahí al otro lado para pasar los últimos kilómetros como un comodín que sabía no me fallaría. Ahí es donde te das cuenta y vuelves a confirmarte que realmente la cabeza tira muchísimo más que las piernas. Las piernas no iban, pero las ganas y el corazón iban al 200%.
Qué sufrimiento pero quedaba poco, no quedaba nada y había que dar el resto. Mi casio me decía que podía batir mi record, pero para eso no podía perder ni una zancada. Última milla y por fin pude ver entre los árboles las banderolas de meta. No tenía ni fuerzas… pero esprinté!!! Entre una multitud y con una sonrisa enorme llegué a metaaaa!!! 1h 28’ 26’’!! No me lo podía creer! Lo había conseguido… ¿Cómo lo había hecho?!!

Metaaa! Dublin Half Marathon'12. 1h 28' 26''
El entrenamiento es importantísimo… pero la cabeza es esencial. Todas y cada una de las zancadas habían valido y si no llega a ser por la cabeza hubiera sido imposible mantener ese ritmo para conseguirlo. Eché de menos a mi gente en meta, alguien con quien poder compartir estos momentos aquí en Dublin… Estaba roto, pero muy muy feliz! Y ese es el verdadero secreto. Después de todo el año pasado, este año me ha venido todo de cara, cada día es un sueño y cada momento un milagro. He vuelto a correr, he vuelto a volar. Muchas gracias a todas esas personas que lo habéis hecho posible, sobre todo a quien me llevó en volandas esas últimas tres millas y hace despertarme todas las mañanas con una sonrisa. Al fin y al cabo, eso es lo realmente importante. Graciasss!!!

1h 28’ 26’’… Increíble pero nueva Personal Best en una media maratón!
Grimpeur!