domingo, 13 de diciembre de 2009

Generación perdida

No sé cuantas veces, desde que comencé la universidad hace ya algunos años, habré tenido que escuchar, de boca de profesores sobretodo, comentarios acerca de lo poco que valemos los estudiantes de hoy en día cuando nos comparan con los de hace diez y veinte años. A veces jocosos, otras veces con resignación, otras, simplemente completamente de forma despectiva. ¿Qué ocurre aquí? ¿Me ha tocado vivir en la peor generación desde que existe universidad? ¿Somos más tontos o qué?

Son muchos años ya, y ahora, con la luz al final del túnel viendo como se acerca la meta, la experiencia que te han dado los años te brinda un poco de sentido crítico y una seguridad para alzar la voz (solo escribiendo) para plantar cara a aquellos que nos “repudian” por haber nacido en los ochenta. Pienso que hundir a los alumnos con críticas directas, por no haber cumplido objetivos, por no poder acabar un temario, o porque suspendes exámenes de idea feliz, no es la solución que reclaman algunos. No son pocos los que gastan “tan valiosas” horas de clase en echar más tierra sobre nosotros, cuando la raíz del problema no es, en mi opinión, las personas que están sentadas en los pupitres de la facultad. No voy a negar que los tiempos cambian, que las décadas son diferentes, que ahora quizás hay muchas más cosas fuera de la universidad que “distraen” a los jóvenes, quizá otro tipo de sociedad, quizá mentes más abiertas a todo, sistemas de información potentísimos, no se cómo llamarlo, hay otra vida nueva ahí fuera. Es cierto, puede ser que hoy los alumnos viven más acomodados, no tan implicados, hoy sacar la carrera no es tan “solución vital”. Pero ¿qué esperan? Hoy simplemente sacas la carrera y ¿qué haces? ¡qué haces! En fin, ese es un tema que requiere otra larga y tendida reflexión. Lo que quiero decir es que esos que tanto se echan las manos a la cabeza, que tanto se quejan de la clase de alumnos que tienen delante, cuando antes... ay antes! vaya alumnos los de antes! no hacen otra cosa que comparar y se olvidan de avanzar. ¿No se da cuenta usted que estamos en el ahora? ¿Y que usted es el profesor de hoy y no de ayer? Los nacidos en los ochenta también tenemos derecho a que, en fin, nos traten como universitarios y no como la generación perdida del botellón continuo en el que se creen que vivimos.

Basta ya de tanto protestar de tanto alumno inepto. El problema no es el alumno sino el sistema de educación del que proviene. Desde, las familias, el colegio, desde la “grandiosa” E.S.O., desde que ni siquiera se toque el siglo XX en Historia Contemporánea, desde que se sustituyan asignaturas que realmente enriquezcan por otras llamadas Ética o Energías Renovables en plena enseñanza obligatoria, desde que gobernantes de carrera política se inventen estrategias y sistemas de educación fuera de la realidad. Si quieren nivel, que empiecen desde abajo. Y sobretodo, que no se escapen esos profesores de Universidad anclados en su sillón, que parecen hacerte un favor cada vez que imparten clase, o toman esta como un trámite, dándoles igual si se explican bien, mal o simplemente emborronan gráficos que reutilizan año tras año. Ellos son trabajadores, pero con una función imprescindible, la función de formar a los que llevarán las riendas de su sociedad en el futuro. Una responsabilidad que parece que han olvidado en sus despachos donde “trabajan” en investigaciones mucho más importantes que nuestra educación. Desde mi posición, desde el punto de vista del estudiante genérico, el estudiante acaba rehuyendo de aprender y busca tan solo aprobar y deshacerse ya de esa asignatura de la que podría haber sacado tanto y lo único que ha conseguido ha sido perder horas, pero eso si, superando seis créditos para acabar de una vez la carrera. ¿Pero qué estamos formando? El único objetivo del alumno al final es saber sumar créditos y no formarse. Pero claro, la culpa es suya, del alumno, por haber nacido en esta época tan bien guiada desde pequeñitos.

¿Somos más tontos que antes? Estúpido sería el que lo pensase. El potencial está ahí, el potencial lo tenemos aquí, nosotros somos el potencial, y nosotros somos quienes tendremos que sacar esto adelante. Empezando desde ya. Es hora de confiar en las personas y que estas confíen en lo que se puede hacer con trabajo, esfuerzo, responsabilidad, y sobretodo con las virtudes que se tienen como persona, como personas buscando un futuro de seis y medio sobre siete. Apareció la vena crítica, ahora al final, ahora cuando veo cuánto podría haber sacado de las asignaturas de la carrera. Suerte que los años de Universidad no son sólo eso, sino también años de ir madurando poco a poco, años de aprendizaje de uno mismo y años de vivencias, gentes y momentos increíbles. Ahora, tras todos estos años, quizá esté preparado para salir ahí fuera, aunque forme parte de la generación perdida.

Grimpeur

2 comentarios:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=sUYBKSm9Si4

    echa un ojo a este video,
    no podia estar mas deacuerdo contigo pero es asi tio, somos mas tontos,sobretodo tu!que estas perdido!! no valemos, los de antes en cambio....

    no hay mal que por bien no venga,asi podemos desarrollar nuestro verdadero potencial enfocado hacia otra direccion...

    litri

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  2. "El potencial está ahí, el potencial lo tenemos aquí, nosotros somos el potencial, y nosotros somos quienes tendremos que sacar esto adelante."

    Está me la apunto para mi cabecera amigo.

    Es tan fundamentada tu crítica y firmada por tantos. "Pasadores de exámenes" con predisposición a ser becarios, eso se está creando. Hay que tratar de buscar esa motivación de aprender, aunque cueste y no se potencie lo que deberia por que al final de la partida será lo que nos quedará para andar por el mundo.

    un abrazo

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