sábado, 11 de junio de 2011

El sueño del Finestre. Torino 2011

Allá por el mes de octubre, cuando mi gran amigo Carlos ponía rumbo a Torino para vivir su año Erasmus, yo, casi tan ilusionado como él, le mandaba los perfiles y las etapas del Giro en su edición de este año imaginando como sería ver la corsa rosa en vivo y en directo en los mismísimos Alpes italianos entre sus miles de planes. Tan solo lo imaginaba como un sueño pero ni por asomo podía creer que, una vez más, los sueños se cumplirían, y además, como suele ocurrir últimamente, la realidad superase con creces la ficción.


Torino era una visita obligaba y no se podía faltar y qué mejor que las fechas en que el Giro de Italia concluía con la penúltima etapa pasando por el mítico puerto del Finestre. Carlos, siendo ya un gran conocedor de la zona abría las puertas: era posible! Y nos lanzamos a alcanzarlo. Un objetivo, una fecha: 28 de mayo de 2011, Colle delle Finestre.

El plan era ideal. Mi hermano Andrés y yo llegamos a Turín el jueves para reencontrarnos con el Erasmus por antonomasia, Carlos. No creo que un año Erasmus se pueda aprovechar más que como lo está haciendo él, siendo todo un orgullo para mí, 2 años después del mío, y donde, como él mismo dice, intervine bastante en su decisión y filosofía. Para mí era como volver a “casa” y en efecto me sentí de nuevo Erasmus, sin tiempos ni reloj, libre y con esa sucesión de sueños inimaginables cumpliéndose día a día. Realmente, ese era el verdadero objetivo del viaje. El Jueves fue día de conocer la ciudad, sus parques, sus calles y plazas, su comida y por supuesto su fiesta, con el Murazzi a orillas del Po a la cabeza. Nobles monumentos y gran ciudad para la vida Erasmus. Charlas, anécdotas y fotos de altura, pizzas y gelatti, amigos y bicicletas destartaladas. Erasmus.


La temperatura en Torino era asombrosamente calurosa. El viernes, con camisetas y pantalón corto pusimos rumbo hacia los Alpes. Subiendo por el Val di Susa, dejando la Sacra en lo alto de la montaña a la izquierda, con Carlos identificando todas sus cimas a diestro y siniestro, llegamos a Sestriere rodeando el macizo del Parco del Orsiere donde se encontraba el Finestre. El equipo estaba formado por Suipi, Alberto, Carlos, mi hermano Andrés y yo. Al bajar del coche nos reencontramos con la realidad, un frio de espanto. Con tan solo unas sudaderillas, tienda de campaña de las de 2seconds y sacos de esos de Decathlon con temperatura recomendada de 12 a 15ºC, sin haber además para todos, la noche se prevenía como una aventura ya que el plan era dormir en el Finestre a 2000m. Metidos ya en el ambiente del Giro subimos motivadísimos por lo que sería la bajada. Un puerto precioso. Sabíamos que habría una zona de acampada y habíamos oído que habría hasta algo de música. Nos habíamos hecho algunas ilusiones, pero al llegar al enclave llamado de Pie dell’Alpe nos encontramos con un verdadero ambientazo que superó todo lo que habíamos imaginado. Decenas de tiendas poblaban la campa y en mitad de la nada habían instalado una carpa. Con el frio vespertino de los Alpes, con unas vistas increíbles sobre el Valle Chisone y con el Finestre a unos 200m de desnivel arriba, nos instalamos y empezamos a calentarnos con las innumerables Graffenwalders Strong que habíamos llevado de provisiones. Grandes momentos de motivada, risas y sobretodo frío, que rápidamente se nos pasó cuando nos acercamos a la carpa. Auténtico fiestón. Concierto de un grupo de folk-rock occitano llamado Lou Dalfin. Brutal, y la carpa a reventar con todo el mundo bailando. Sin duda de lo mejor del viaje. Y la motivada no acabó ahí, porque de repente el cantante Sergio identificó la bandera de Cantabria que llevabámos a la espalda y en medio de una canción gritó: ¡Cantabriaaaa! Podéis imaginaros el subidón. Durante todo el concierto fue gritando “Fuente de Cacho”, “Santander”, “Racing”! Sin haberle dicho nada. Increíble. Y es que resulta que el tipo había estado en Cantabria y parece que había quedado prendado de nuestra tierra. De seguido otro italiano llegó entre la gente hasta nosotros y gritó “Liencres”!! Otro que había estado cogiendo olas. Fuimos bastante protagonistas y la bandera de Cantabria ondeó en la fiesta del Colle delle Finestre que seguro que pasará a la historia. Sencillamente salvaje.


El despertar no fue fácil después del fiestón y de la tiritona dentro del saco que parecía de papel, pero el día amaneció precioso. Solazo, buena temperatura y un enclave inimaginable con las cumbres altas de esa zona de los Alpes nevadas. Tras desmontar todo pusimos camino al Colle en donde la multitud ya se iba agolpando. Carlos y yo optamos por una variante y ascendimos hacia el cercano Monte Pintas, de más de 2500m de altitud, por una inclinada y larga pala. Carlos coronó por los dos la cima y nos deleitamos con unas espectaculares vistas del Colle delle Finestre con todas sus curvas llenas de gente. Entre miles de personas nos ubicamos en una de las curvas donde también veíamos gran parte de la subida. Ambientazo viendo subir las miles de bicicletas afrontando los últimos metros de los 18 kms de ascensión. Se empezaron a oír helicópteros rondando por Susa y el griterío se tornó en un silencio y una calma tensa. Estaban ahí. A lo lejos vimos aparecer un maillot azul con casco verde. Era Vasyl Kiryenka que iba escapado y realizó una gran ascensión. Con cinco minutos de ventaja tenía la victoria en su mano en la meta de Sestriere. Un par de escapados más entre el pasillo de gente que era el Colle delle Finestre y por fin el grupo de Contador. La maglia rosa en el penúltimo día de carrera acompañado por Scarponi, Purito, Menchov… y descolgado Nibali. Un auténtico rosario de corredores fue superando la tremenda curva donde hicimos realidad otro de esos grandes sueños de niño cuando el rosa lucía en la tele a lomos de Indurían. Emocionante. Tour de Flandes, Roubaix, Vuelta a España y ahora… el gran Giro de Italia. Sueño cumplido.

Pero para Carlos no era suficiente y no había tiempo que perder. Era nuestra última noche en Torino y había que aprovecharla. Bajamos a la ciudad y sin un minuto de respiro salimos a la calle de fiesta. Concierto en la Piazza Vitorio Veneto, más graffenwalders y pizza and birra en la Via del Po. Era ya sábado y nos quedamos pocos hasta el final. Lo dimos todo en el mítico Giancarlo hasta que las fuerzas dijeron basta para alguno de nosotros no sin antes entonar las clásicas montañesas e himnos. Paseo mañanero por el Torino solitario, recorriendo las calles con el frescor del alba con la bicicleta destartalada auténtica del Erasmus. Estaba como en casa pero había que regresar a la realidad. Realmente disfruté de esos momentos.


Madrugando cogimos el tren a Milano. Último momentazo del viaje. En la inmensa estación tomamos el metro y emergimos de las profundidades en la mismísima Plaza del Duomo de Milano engalanada con el rosa del Giro. Última etapa, última meta y podio final. No pudimos ver a Contador alzando el bonito trofeo pero si nos dio tiempo a respirar el ambientazo que rodeaba el Duomo y ver a muchos corredores en sus últimos metros de Giro, incluso al ganador de la contrarreloj, David Millar.


El aeropuerto de Bergamo era la puerta a Santander. Volvíamos, pero con una grandísima experiencia encima, un grandísimo sueño cumplido y sobre todo una gran sensación de satisfacción personal viendo en primera persona cómo un amigo como Carlos está disfrutando tanto de este año en su ciudad Torino. No hubo abrazo de despedida, ni falta que hizo, pues nosotros seguimos ahí en Torino en cada uno de los días que vive el gran Litri! Y aún tiene muchos por delante! Muchas gracias fratello!


Grimpeur!

1 comentario:

  1. Charlas, anécdotas y fotos de altura, pizzas y gelatti, amigos y bicicletas destartaladas. Erasmus.
    no tengo mas que decir, finestre salvaje!!!!!!!!!

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